
En los últimos años, el matcha pasó de ser un ingrediente tradicional japonés a convertirse en un símbolo global de bienestar. Está presente en cafeterías, recetas, suplementos y redes sociales, y se le atribuyen beneficios que van desde mejorar la concentración hasta acelerar el metabolismo.
Pero, como ocurre con muchos alimentos convertidos en tendencia, la pregunta es inevitable: ¿cuánto hay de evidencia científica y cuánto de exageración?
La nutricionista de la Clínica Hikma Stephanie Marín, integrante de la red clínica MediSmart, explica qué es realmente el matcha, qué dice la ciencia y por qué no debe considerarse un “milagro verde”.
Lo que debe saber:
- Es más concentrado que el té verde tradicional.
- No todas las personas lo toleran igual.
- No reemplaza tratamientos médicos ni dietas, aunque suele percibirse como alternativa al café.
Para la especialista, el matcha no es simplemente otro tipo de té verde. La diferencia clave está en su forma de consumo.
Mientras que en el té verde tradicional las hojas se infusionan y luego se desechan, en el matcha se ingiere la hoja completa en forma de polvo fino disuelto en agua. Esto implica una mayor exposición a sus compuestos activos.
“Al consumir la hoja completa, el matcha concentra más antioxidantes, más cafeína y más compuestos funcionales. Esto explica por qué su impacto puede sentirse más que el de otras infusiones”, explica Marín.
Entre sus principales componentes destacan:
- Catequinas, antioxidantes potentes
- L-teanina, aminoácido asociado a la relajación sin somnolencia
- Cafeína, que estimula el sistema nervioso
- Clorofila, vinculada a efectos antioxidantes
“Estas combinaciones hacen que el matcha sea más interesante desde el punto de vista nutricional”, agregó la especialista.
Uno de los efectos más consistentes del matcha es su impacto en el estado de alerta y la concentración, lo que lo convierte en una opción utilizada durante jornadas prolongadas o tareas cognitivas.
Según la organización WorldHealth, el matcha destaca por su alta densidad de antioxidantes, los cuales podrían contribuir a disminuir la inflamación y apoyar procesos relacionados con la salud metabólica y cardiovascular.
Sin embargo, es importante destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tiene una postura oficial específica que promueva el consumo de matcha ni lo incluye como un alimento con recomendaciones particulares dentro de sus guías nutricionales.
En relación con el metabolismo, la nutricionista señala:
“Sí, algunos estudios muestran que las catequinas del té verde pueden aumentar ligeramente el gasto energético y favorecer la oxidación de grasas”.
Aun así, Marín aclara que estos efectos no ocurren de forma independiente del estilo de vida:
“El matcha no produce estos efectos por sí solo; en el mejor de los casos actúa como un complemento dentro de hábitos saludables”.

Posibles riesgos del matcha
Aunque algunas personas encuentran en el matcha una alternativa al café, no todos lo toleran igual. Su contenido de cafeína puede provocar efectos adversos en individuos sensibles.
Entre los efectos más comunes se incluyen:
- Insomnio o nerviosismo
- Molestias digestivas
- Posible interferencia con la absorción de ciertos minerales
“Considero que el matcha es sobrevalorado en algunos contextos y no es un alimento milagroso pero tiene beneficios reales para las personas con hábitos saludables”, aclara la nutricionista.
Marín advierte que debe consumirse con precaución en personas con ansiedad, trastornos del sueño o alta sensibilidad a la cafeína.
“En mi consulta llegan muchas personas que dejaron el café por ansiedad y encontraron en el matcha una alternativa más tolerable. Luego les explico que no es que sea mejor o peor, sino que depende del contexto de cada persona”, indica.
La especialista también subraya que la calidad del matcha es determinante. El cultivo a la sombra aumenta la concentración de L-teanina y clorofila, lo que mejora tanto su perfil nutricional como su sabor.
En cambio, versiones comerciales de menor calidad suelen ser más amargas y menos equilibradas.
Más allá de lo nutricional, el matcha también responde a un fenómeno cultural porque es visualmente atractivo, versátil en la cocina y encaja en la narrativa de lo natural y funcional.
Tome en cuenta que el matcha no es un alimento milagroso, pero tampoco una simple moda sin base ya que su valor depende del contexto, la calidad del producto y la forma de consumo.
Para la nutricionista, el objetivo no es buscar el alimento perfecto, sino construir hábitos consistentes y sostenibles en el tiempo.
