Por: Sofía Chinchilla C..   23 marzo, 2016
Yenny Guerrero y Claudio García llegaron a La Carpio hace 18 años, desde León XIII, en busca de un lugar menos violento. Ahora, ya con una casa propia, le venden bolsas de hielo a ¢100 a un comerciante, con lo que se ayudan para comprar el pan y las tortillas del café. | JEFFREY ZAMORA
Yenny Guerrero y Claudio García llegaron a La Carpio hace 18 años, desde León XIII, en busca de un lugar menos violento. Ahora, ya con una casa propia, le venden bolsas de hielo a ¢100 a un comerciante, con lo que se ayudan para comprar el pan y las tortillas del café. | JEFFREY ZAMORA

Con dos cuartos, un baño, patio, sala-comedor y cocina, Yenny Guerrero y Claudio García ven su casa “como un palacio”.

“Uno se siente como en el reino del Señor”, opinó este vecino de La Carpio, en La Uruca.

Las paredes están pintadas de color celeste. Antes eran de cinc, igual que el techo, el cual tenía muchos parches de cinta para evitar que la lluvia se escurriera por los huecos.

Esas mejoras han sido posibles desde que son dueños del terreno donde viven, pues eso les dio la posibilidad de tramitar un bono de vivienda, para tener un techo verdadero.

Son 100 las familias que hasta ahora han recibido un título de propiedad del lugar que antes ocupaban irregularmente.

En realidad, la entrega de títulos a los habitantes de esta ciudadela comenzó hace nueve años; el problema es que avanza muy lentamente.

Dos años atrás, solo había escrituras de 33 terrenos.

Para llevar a cabo este plan, el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) dividió en sectores lo que fuera el enorme precario. La labor comenzó en el sector denominado San Vicente.

Según datos del IMAS, las 100 familias que ya son propietarias representan el 92% de los hogares de ese sector (San Vicente).

Las escrituras deben entregarse en otras ocho secciones. La siguiente será Prodesarrollo, donde se ubica la escuela.

Ciudadela La Carpio se fundó hace poco más de 20 años, en una finca que pertenecía a la Caja Costarricense de Seguro Social. Se estima que aquí habitan ahora unas 4.700 familias.

Oportunidad de mejora. “Ser propietario significa no ser más un precarista. También les da un patrimonio para mejorar su casa”, explicó Eloísa Ulibarri, exdirectora de la Fundación Promotora de Vivienda (Fuprovi).

Esa organización tramitó la entrega de títulos hasta el 2012, cuando se retiró ante la lentitud con que avanzaba. Según Ulibarri, faltaba liderazgo y eficiencia.

En el 2013, el entonces ministro de Vivienda, Guido Monge, había prometido invertir ¢12.000 millones en La Carpio para mejorar calles, aceras y agua potable.

El anuncio lo hizo tras entregar las primeras 20 escrituras a vecinos de San Vicente.

Sin embargo, tres años después, el Ministerio de Vivienda (Mivah) no ve factible destinar ese monto, debido a falta de fondos y la situación fiscal del país.

Ahora, son ¢2.000 millones los que serán utilizados para el mejoramiento de las vías públicas y la red de agua.

Rosendo Pujol, actual jerarca de Vivienda, estimó que la construcción podría comenzar en los primeros meses del 2017.

Por su parte, el presidente ejecutivo del IMAS, Carlos Alvarado, informó de que están trabajando en definir los lineamientos técnicos de las obras.

El arranque depende de la entrega de más escrituras, sin que se conozca cuánto tardará ese proceso. Los otros sectores de La Carpio, dijo Alvarado, están menos ordenados que San Vicente, por lo que definir cada propiedad será mucho más complicado.