
En julio empezó la temporada de fútbol 2025-2026 y Diego (nombre ficticio para mantener anonimato) encontró una actividad que pensó iba a hacerle disfrutar aún más el deporte que tanto le apasiona: las apuestas en línea.
Él no veía problema en que, además de disfrutar los partidos, generara ganancias con ellos. Conoció una casa de apuestas por medio de un amigo, descargó la aplicación y en la palma de la mano, en todo momento del día, tenía la oportunidad de apostar en cualquier encuentro.
Diego, vendedor de lotería de 30 años, se vio seducido por el sistema. Sus apuestas siguieron aumentando conforme pasaba el tiempo, y también sus pérdidas.
Su mayor pérdida fue apenas empezando la temporada, en una combinada de tres partidos que parecía segura, apostándole a victorias del Barcelona, Bayern y Manchester City. Terminó en dos empates y una derrota, y así Diego perdió ¢750.000.
Su deseo por ganar no se esfumaba, al punto de que solo veía partidos por la ansiedad de recuperar lo perdido.
Se quedaba despierto hasta las 3 a. m. apostando en ligas de Australia, Tanzania o Vietnam, con dinero que había pedido prestado a prestamistas informales y amigos.
“Llegó el punto en que ya no disfrutaba el fútbol. Yo soy 100% saprissista, y celebraba goles de la Liga”, relató.
Al llegar enero, Diego no podía dormir y sus finanzas se salieron totalmente de control. Luego de pedir el estado de cuenta a la casa de apuestas, se dio cuenta de que había perdido ¢50 millones en menos de seis meses.
Las deudas se acumulaban y los prestamistas informales lo iban a buscar a su casa, al punto de que su familia ya no lo quería viviendo allí.
Diego reconoció que necesitaba ayuda. Buscó en Internet y notó que su conducta coincidía con la de la ludopatía, una adicción que lleva a la persona a apostar y jugar impulsivamente. Así encontró a la organización Jugadores Anónimos de Costa Rica, que se reúne todos los días a las 7 p. m. cerca de la Plaza González Víquez.
“Ya no podía más, ya no tenía de dónde sacar más porque la ludopatía no te da una sobredosis por jugar. En enero sí tomé la decisión, busqué información y fui como tres meses después, en marzo”, recordó Diego.
“Desde esa fecha yo estoy yendo a este grupo que me ha ayudado, es la única manera que he podido parar de jugar”, señaló.
Apuestas en línea ofrecen muchas opciones
En los sistemas de apuestas en línea, las opciones son vastas. Además de apostar por el ganador, también se puede apostar quién anotará el primer gol, cuántos goles se anotarán, cuántos tiros a marco hará un jugador, entre otras.
Durante el partido, hay apuestas nuevas a cada minuto: ¿quién anotará el siguiente gol? ¿Cuál equipo conseguirá el siguiente tiro de esquina? ¿Cuánto quedará el partido al medio tiempo?
Las apuestas, incluso, se pueden combinar, y en caso de ganar se obtiene una ganancia mucho más alta que apostando por separado. Eso sí, solo si en todas gana el apostador.
Las empresas mantienen fórmulas matemáticas para que cada apuesta les deje la mayor ganancia posible. Las ganancias potenciales de apostarle al equipo favorito siempre serán más bajas que apostarle al más desfavorecido. Entre menos probable un resultado, más alto el premio potencial.
Buscar ayuda para atender la ludopatía
En esas reuniones, siguen el sistema de los 12 pasos, similar a Alcohólicos o Narcóticos Anónimos, donde se admite con valentía el problema y se comparten testimonios entre ellos o incluso de dar entrevistas al respecto, para recuperarse en equipo.
El grupo está disponible en su página de Facebook, o por medio de sus números 6195-4443, 6202-9033 y 8323-7975, así como su correo electrónico jugadoresanonimos24@outlook.com
“La verdad es que funciona demasiado, escuchar historias de compañeros que han podido salir de ese hueco donde estábamos y ya han podido pagar sus deudas”, detalló.
Con mucho esfuerzo, Diego logró pagar los préstamos con los deudores más peligrosos, y aunque aún debe ¢16 millones, ya nadie lo amenaza ni lo va a buscar a su casa. Para combatir el impulso de entrar a las aplicaciones, se autobloqueó en todas las que se encuentran disponibles en el país.
Ahora, alquila un apartamento junto con un amigo, estudia marketing digital en la Universidad San Marcos y disfruta tranquilamente el Mundial 2026, sin preocuparse por perder dinero en cada partido.
“Yo estoy muy agradecido, primeramente con Dios, y con el grupo que me ayudó a dejar de jugar, ya sé que hoy puedo ver el partido de cualquiera que sea y ni me acuerdo de las apuestas, no me acuerdo de nada y eso es solamente gracias al grupo”, detalló.
Él, como vendedor de lotería, afirma que sus clientes suelen ser mayores, mientras que las apuestas en línea atrapan a las personas más jóvenes.
La pandemia disparó los casos de ludópatas
Esta hipótesis es respaldada por Sharon Murillo, máster en Psicología especializada en adicciones, quien a partir de la pandemia percibió un incremento “significativo” en atenciones de ludopatía por apuestas en línea.
“Aunque la ludopatía puede afectar a cualquier persona sin discriminación, los jóvenes sí representan un grupo de mayor riesgo. El cerebro se está desarrollando, las áreas encargadas del control de impulsos, la toma de decisiones, la evaluación del riesgo y la impulsividad están en desarrollo. Entonces, esto hace que sean más sensibles a las recompensas inmediatas”, explicó Murilo.
La experta señaló que la publicidad excesiva por sí sola no causa adicción, pero sí puede aumentar el riesgo para personas más vulnerables. Por eso, en países como Australia, Italia y España, los anuncios de casas de apuestas se han restringido o prohibido.
En la publicidad de otros países, mientras tanto, aparecen deportistas profesionales, celebridades e influencers.
Agregó que las adicciones usualmente son potenciadas por otras condiciones que tienen las personas, como ansiedad y depresión.
Por esto, el abordaje psicológico debe ser interdisciplinario, y la persona debe entender que la ludopatía no solo se trata de falta de voluntad, sino del funcionamiento de las conexiones cerebrales.
“Hay una alteración en los mecanismos de recompensa, aprendizaje, toma de decisiones y funciones ejecutivas de su cerebro. Si nosotros, desde la psicología, trabajamos sobre los pensamientos que mantiene la conducta, eso nos puede ir ayudando, pero paralelamente a eso, yo necesito un equipo que trabaje la parte de regulación neuroquímica cerebral”, indicó.
Para la psicóloga, las apuestas en línea representan “uno de los retos emergentes más grandes para la salud mental”.
En el pasado, había que ir al casino para apostar. Ahora, cualquier persona puede apostar desde su celular, en cualquier momento y en cualquier lugar.
