Unos 20.000 vehículos que circulan a diario por la ruta nacional 21, en Guanacaste, se enfrentan a presas que convierten un recorrido de apenas 20,5 kilómetros en un calvario de hasta hora y media.
La carretera, que es además la principal vía de conexión desde el aeropuerto Daniel Oduber con el polo turístico del Pacífico norte, lleva más de tres años al límite de su capacidad y espera la ampliación de su tramo más crítico, la cual podría estar lista en dos años.
La intención del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) es que una primera fase del proyecto contemple la rehabilitación del trayecto entre el centro de Liberia y el poblado de Comunidad, en Carrillo, cuyo nivel de servicio es considerado como “deficiente”, según los estándares internacionales.
Conforme a los estudios de factibilidad de ese proyecto, la duplicación de carriles en cada sentido permitiría acortar el tiempo de viaje promedio en ese tramo de 35,2 minutos en promedio a 17,03 minutos, lo cual representa una reducción del 51,4%. De acuerdo con usuarios consultados por La Nación, en las horas pico la duración de un recorrido en esos 20,5 km puede ser mucho mayor.
Hernán Binaghi, presidente de la Cámara de Turismo Guanacasteca (Caturgua), aseguró que la ruta 21 representa un eje medular para el turismo y comercio de la provincia y que actualmente se encuentra “desbordada”.
“Esta es la columna vertebral desde Liberia hasta Santa Cruz, que es ese cordón desde donde se deriva hacia las diferentes locaciones. Afecta a todo el movimiento de turistas, todo pasa por la 21, no es que va a beneficiar a Liberia solamente”, manifestó.
Binaghi aseguró que el colapso de esta vía no solo impacta a los turistas, sino a la población de Guanacaste que pasa hasta tres horas diarias en presas para desplazarse hacia sus lugares de trabajo, estudios o atenciones médicas.
“Lo que antes se hacía en 30 minutos, hoy lo hacen en hora y media o dos”, aseveró.
El representante de Caturgua sostuvo que debido al crecimiento exponencial y al abandono en infraestructura que enfrentó la provincia en los últimos años, el sector turismo es uno de lo que ha pagado la mayor factura. En el caso de la ruta 21, asegura que desde hace años la vía se encuentra “obsoleta”.
Indicó que esta situación desincentiva a los turistas, quienes al calcular los tiempos de viaje entre su hotel y las playas, el volcán o cualquier otra experiencia aledaña, prefieren no desplazarse para evitar pasar el tiempo en presas o por temor a perder vuelos o reservaciones.
Así, la afectación se extiende a otros sectores como restaurantes, taxistas, transportistas, comerciantes locales y tour operadores. “Esas son las cosas que empiezan a deteriorar la experiencia”, afirmó.
Aunque el anuncio de la ampliación significa una esperanza para el sector, la preocupación ahora recae en la planificación que se requerirá para someter la vía a casi dos años de obras, con sus respectivas afectaciones en el tránsito, de una zona ya muy sensible.
“Todas estas cosas tienen que planearse desde el momento que se va a ejecutar. Se entienden y se agradecen las obras, pero que no pase lo que nos pasó de tener una Interamericana destruida por cuatro años.
“La planeación hay que armarla bien, no podemos estar parando el tránsito. Hay que trabajar de noche, tener soluciones alternas, que se haga programación de primer mundo”, demandó.
Por otra parte, el presidente de Caturgua criticó los atrasos que registran las obras para duplicar el puente sobre el río Tempisque en Guardia, sobre la misma ruta 21. Inicialmente, se anunció que las labores tomarían 567 días, pero casi transcurrida la mitad del plazo, los movimientos en el sitio son mínimos.
Detalle del proyecto prometido
La ruta 21 inicia en Liberia y atraviesa los cantones de Carrillo, Santa Cruz y Nicoya, para un total de 145 kilómetros. El MOPT planea intervenir solo los 20,5 kilómetros más críticos.
Si se cumplen las estimaciones del Ministerio, la ampliación arrancaría con el proceso de licitación en el próximo mes de julio y concluiría a finales del 2028 con la entrega de la obra.
El proyecto, cuyo costo ronda los $100 millones, incluye:
- Ampliación de carriles.
- Ciclovías.
- Aceras.
- Bahías para autobuses.
- Pasos elevados en las principales intersecciones y puentes.
El ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, detalló que la intención es que las obras se financien con recursos “propios” y que el cartel esté publicado para el 25 de julio venidero.
Zeledón señaló que actualmente se encuentran afinando detalles finales del pliego de condiciones. Por ejemplo, mencionó que aún deben definir si se licitará en dos lotes de obras por separado, de modo que una empresa se ocupe de la ampliación y otra de los puentes y pasos elevados.
Según las estimaciones del MOPT, de completar la adjudicación este año, la fase de diseño arrancaría a inicios del 2027 y la construcción iniciaría en el segundo semestre de ese año.
“Es un proyecto bastante sencillo, pues no requiere tantos movimientos de tierra. El derecho de vía en la mayor parte del tronco principal ya está, entonces es un proyecto que podría estar listo a finales del 2028, al menos en el tronco principal”, agregó el jerarca.
El proyecto contempla la construcción de pasos superiores en las intersecciones del aeropuerto de Liberia, el cruce con la ruta 253 que comunica con playas como Nacascolo y Panamá, y en la ruta 151 que lleva hacia playa Hermosa y el Coco.
El plan inicial dejaría por fuera la intersección con la ruta 1 en Liberia, pues esta obra sería contemplada en un proyecto de optimización de activos.
Respecto al puente sobre el río Tempisque en Guardia, Liberia, la duplicación de la estructura se ejecuta actualmente como parte de una contratación de rehabilitación mayor.
Dicho proyecto incluye la construcción de un nuevo puente, con lo que el paso quedaría habilitado a cuatro carriles.
