Juan Diego Córdoba. 1 mayo
El 12% de los desempleados de 2018, acumuló un año o más buscando trabajo sin obtenerlo, de acuerdo con las estadísticas del la Encuesta Continua de Empleo. Fotografía: John Durán
El 12% de los desempleados de 2018, acumuló un año o más buscando trabajo sin obtenerlo, de acuerdo con las estadísticas del la Encuesta Continua de Empleo. Fotografía: John Durán

Buscaron empleo uno, tres... doce meses, pero su ansiada oportunidad laboral nunca llegó. Esta es la realidad que enfrentaron unas 35.000 personas en Costa Rica el año anterior.

De acuerdo con la última Encuesta Continua de Empleo del Instituto de Estadística y Censos (INEC) estas personas terminaron el 2018 sin trabajo.

Tener una profesión que ya está saturada, estudios escasos o incompletos o hasta sobrecalificación para el puesto que se ofrece, figuran entre las razones de esa prolongada espera.

La periodista y licenciada en Producción Audiovisual, Natalia Salas, es una de las desempleadas de largo plazo en el mercado laboral costarricense.

Desde que terminó su última relación laboral en 2017 hasta la fecha han transcurrido dos años, y aunque asegura haber buscado trabajo incansablemente en diversas áreas, todavía no logra encontrar una oportunidad.

“He aplicado para muchísimos puestos como asistente o secretaria, diversos puestos que quizás no tienen nada que ver con mi área de especialización. Lo he hecho por necesidad, pero aún así no he topado con suerte porque para esos puestos estoy sobrecalificada”, aseguró Salas.

De acuerdo con la comunicadora de 30 años, los empleadores le señalan que evitan contratarla porque al ser periodista y estar aplicando por un puesto ajeno a la profesión, temen que renuncie meses después, si llega a aparecer una vacante para ella en su área.

Natalia Salas es madre de un niño de dos años. Ante la falta de opciones laborales en estos años, su hogar depende económicamente de su esposo, quien trabaja en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

La necesidad de su hogar la ha llevado a evaluar otras opciones para obtener un empleo o una actividad que le genere ingresos.

“Estoy haciendo los cursos para ser estilista. Eso me permitiría hacer trabajos y generar ingresos mientras espero por una oportunidad profesional”, manifestó la mujer.

Al igual que Salas, 12 de cada 100 desempleados en Costa Rica acumula más de un año de estar buscando empleo.

Desempleo de larga duración

CIFRAS EN CANTIDAD DE DESEMPLEADOS

FUENTE: REALIZACIÓN PROPIA CON DATOS DEL INEC.    || W. S. INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

Un problema que afecta más a los jóvenes

El desempleo de larga duración presiona mucho más a los jóvenes, debido a la falta de experiencia profesional, aunque esto no explica la raíz del problema.

Dos de cada 100 trabajadores de entre 15 y 24 años sufre desocupación de largo plazo, mientras que uno de cada 100 mayores de 25 años tiene el mismo problema.

Hace un año, Stephanie Vargas concluía la licenciatura en Enfermería en la Universidad de Costa Rica.

El sueño que tuvo desde niña de ser enfermera, se fue desvaneciendo para la joven de 22 años conforme se enfrentó a la realidad laboral en su rama profesional.

“Si hace unos años a mí me hubieran dicho la situación actual, juro que no lo estudio aunque me encante. Ahorita yo no puedo pensar en casarme, comprar una casa o cambiar de carro porque si no hay trabajo no hay plata”, dijo Vargas.

Recién culminados sus estudios, la vecina de San Pablo de Heredia comenzó a enviar currículos a diferentes empresas, incluidas instituciones públicas como la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Según Vargas, esta institución le dio la oportunidad de hacer sustituciones, es decir, la llaman en ocasiones para trabajar durante las vacaciones o los permisos de las enfermeras en propiedad. Ella es la enfermera número 164 en la lista, por lo que debe esperar su turno.

“Diciembre fue el mes en el que tuve más sustituciones, cuando trabajé 10 días, pero en promedio me llaman cuatro veces al mes. En febrero no me llamaron del todo”, manifestó Vargas.

Con ayuda de sus padres y de las tutorías de Ciencias que ofrece a estudiantes de colegio, Stephanie Vargas se mantiene a flote con sus gastos. Para intentar solventar su falta de trabajo, tomó la decisión de comenzar a estudiar Ingeniería Eléctrica como segunda carrera.

Desempleo profesional

Poseer un título profesional dejó de ser garantía para tener una vacante laboral. El desempleo profesional creció un 35% entre 2015 y 2019, cuando cerca de 10.500 personas calificadas se sumaron a las cifras de desocupados. Esto sin sumar los profesionales que trabajan en un área ajena a su especialización.

Al último trimestre del año anterior, 29.400 profesionales no tenían trabajo, según la Encuesta Continua de Empleo.

Las posibilidades de obtener un empleo son menores para los profesionales de carreras saturadas, como el caso de Natalia Salas y Stephanie Vargas, licenciadas en periodismo y enfermería respectivamente.

A finales de marzo, la Comisión Nacional de Préstamos para Educación (Conape) anunció que dejaría de financiar estas carreras y otras 34 ofertas académicas que están altamente saturadas de profesionales.

“La gente se tiene que dar cuenta que este tipo de acciones es por algo. Yo no tengo ningún préstamo para estudiar, pero yo tengo compañeras que al igual que yo no tienen trabajo y estudiaron con un préstamo y ahora no lo pueden pagar”, manifestó la enfermera.

Medicina, Historia, Psicología, Mercadeo y Biología también figuran entre las carreras cuyo financiamiento en Conape fue suspendido.

La institución también priorizará la asignación de préstamos a quienes estudien carreras con mejores índices de empleo, así como a aquellos que sean de familias en malas condiciones económicas.

De esta forma, tendrán preferencia los estudiantes cuyas familias perciban ingresos entre ¢190.377 y ¢1.306.892.

Asimismo, la institución no financiará nuevos préstamos para carreras de posgrado y especialidades en Costa Rica, además de pregrados, grados, posgrados y especialidades en el exterior.