
El Ministerio de Salud condicionó la renovación del permiso sanitario de funcionamiento del Hotel y Cabinas San Isidro, en Puntarenas, a la introducción de mejoras en la manipulación de la comida.
Al local se le giraron tres órdenes sanitarias. La primera para que mejore la limpieza del sitio y la manipulación de los alimentos.
La segunda orden obliga al local a realizar análisis al agua de las piscinas y la de consumo humano en un plazo de cinco días hábiles. La tercera le da ocho días para que efectúe reparaciones en la cocina, entre ellas en el sistema de refrigeración de alimentos.
El Área Rectora de Salud de Chacarita inspeccionó el local tras recibir una denuncia por una supuesta intoxicación, confirmó la ministra, María Luisa Ávila.
Al menos tres personas –entre ellas una niña de 10 meses– se enfermaron de diarrea y vómitos este fin de semana, luego de visitar ese lugar turístico.
La menor tuvo que ser trasladada delicada al Hospital Nacional de Niños el domingo. Aún el lunes tenía algunos síntomas.
Según Ávila, hallaron alimentos –sobre todo carnes– mal almacenados. En sitios de venta de vigorones y granizados había hieleras en mal estado y raspadores sucios
Los inspectores del Ministerio de Salud visitaron el Hospital Monseñor Sanabria, de Puntarenas, para revisar los registros médicos de pacientes con cuadros diarreicos. El objetivo era saber si había algún nexo entre los casos atendidos este fin de semana y las personas que visitaron las Cabinas San Isidro.
Al cierre de edición, la administradora del lugar, Alejandra Mosquera, no había devuelto la llamada hecha por este diario.
