Juan Fernando Lara. 14 septiembre
Hazel Cepeda Hodgson, gerenta general del ICE, en entrevista con La Nación en las oficinas del centrales del ICE, en Sabana Norte, San José. Foto Alonso Tenorio.
Hazel Cepeda Hodgson, gerenta general del ICE, en entrevista con La Nación en las oficinas del centrales del ICE, en Sabana Norte, San José. Foto Alonso Tenorio.

Tomar las medidas necesarias para sanear las finanzas y afrontar la deuda de ¢2.600 millones es la tarea medular que tiene Hazel Cepeda Hodgson, la gerenta general del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) desde el 29 de julio.

Semejante reto no afecta el optimismo de esta contadora pública con más de 30 años de trayectoria en posiciones de alta gerencia en administración bancaria, finanzas, negocios y auditoría. Es especialista en consultoría de gestión corporativa y estructuración financiera de proyectos de inversión.

Este es un resumen de la conversación que sostuvo con La Nación.

– Con tal nivel de endeudamiento, ¿por qué aceptó ser gerente general del ICE?

– Porque es un reto y a mí esos me interesan mucho, pero, además, porque estoy absolutamente convencida de que es posible enderezar las finanzas del ICE y encaminarlo.

– ¿Cuán mal luce la radiografía financiera y cuáles son sus primeras impresiones del paciente?

– Me encuentro con una empresa con grandes capacidades materiales y humanas, dueña de un portafolio de servicios que invita a fortalecerle y volverlo innovador. Pero sobre todo, con una estructura financiera que permite visualizar enormes oportunidades de mejora. Ese, además, será el énfasis de mi gestión y primer objetivo del Instituto: asegurar su sostenibilidad financiera.

–¿Dónde ve esas ‘enormes oportunidades de mejora’?

–En la optimización de la deuda del ICE. El ICE tiene un enorme reconocimiento entre sus socios bancarios nacionales e internacionales y entre inversionistas sofisticados interesados en el crecimiento y desarrollo de proyectos. Esa credibilidad del ICE es una gran ventaja que podemos utilizar para fortalecer el servicio de la deuda mejorando los plazos de esta y las condiciones en cuanto a tasa de interés y, sin duda, tratar de mitigar las volatilidades debido a fluctuaciones del tipo de cambio. Casi 75% de nuestra deuda está en monedas extranjeras.

–Los estados financieros del ICE con corte a junio sugieren una deuda global por ¢2.600 millones. ¿Maneja esa misma cifra o es diferente?

–Misma cifra. Evidentemente eso está en distintos instrumentos de deuda entre varios perfiles de inversionistas e instituciones financieras. Sin duda, hemos tenido con ellos un acercamiento muy rico a raíz de mi llegada al ICE, en donde he percibido de ellos interés y apetito por seguir acompañando al ICE en este proceso de optimización de su deuda y esperamos tener resultados en unos meses. Sin embargo, dependerá también del análisis que seguimos haciendo y cualquier ventana de oportunidad que los mercados nos brinden.

–¿Y en la reducción del gasto ve oportunidades?

–Creo mucho en el fortalecimiento del capital humano antes de pensar en reducir. Lo veo así porque me parece la mejor ruta para elevar los ingresos. No obstante, hay muchos instrumentos para disminuir el gasto y yo, por ejemplo, me centro hoy principalmente en la revisión del presupuesto del 2020 y los planes operativos. Ahora vamos a trabajar mucho más con indicadores de eficiencia en cuanto a la optimización del capital humano y fortaleceremos el control interno. Además, a mí me encanta formar equipos de excelencia y, en estas primeras semanas, hemos creado varios grupos de trabajo orientados a objetivos específicos como bajar gastos y mejorar ingresos.

– ¿Cómo percibe los niveles de resistencia al cambio entre el personal, después de todo, aquí hay ocho sindicatos? ¿Hay claridad en el personal que la situación financiera está realmente mal?

–Me he encontrado con una grata sorpresa, con personal en distintos niveles donde hay total conciencia de la situación y compromiso. Todo cambio implica inquietud, pero soy del principio de aprovechar las capacidades existentes aquí.

–¿Y el organigrama? Según la nueva hoja de ruta, el ICE debe adaptarse para sobrevivir, entonces se requerirá acomodar al personal y líderes para hacer nuevos negocios justo ahora que no hay grandes proyectos constructivos a la vista.

–El que no haya proyectos constructivos grandes de generación eléctrica a corto plazo no quiere decir que no se esté trabajando fuertemente en desarrollar servicios dentro de su plataforma eléctrica. Evidentemente, estamos todavía en revisión de toda la organización para usar ese capital humano para generar nuevos productos y servicios, negocios innovadores y eficiencia. La plataforma que tiene el ICE en cuanto a experiencia y perfil profesional es clave. Ese es el principal activo que utilizaré para conseguir los cambios.

–Y ¿se han girado instrucciones dirigidas a disminuir gastos mientras se desarrollan estos análisis?

–Estamos en un proceso de revisión y ahorita justo definiendo el presupuesto del 2020. Eso es una enorme oportunidad para pedirle la milla extra a todos los trabajadores. He recibido una respuesta extraordinaria. Mi enfoque actual es el presupuesto para que sea eficiente. No pasa solo por reducir un presupuesto: es crear procesos para seguir con nuestras actividades pero mucho más eficientes. Todavía estamos armando ese presupuesto, pero le aseguro que está completamente alineado con el objetivo de eficiencia que nos hemos impuesto.

–Fuera del tema financiero ¿cuál diría que es su principal desvelo con el ICE al final del día?

–La optimización del servicio de la deuda. No hay forma que yo no te diga que el objetivo primordial es ese. El impacto que esto tiene es clave.

–A usted también la nombran entonces para que interprete el papel de una negociadora frente a acreedores ¿No es así?

–Fíjese que el Consejo Directivo y la presidenta (ejecutiva) están claros en que el primer objetivo es la sostenibilidad financiera sin perder de vista otros ejes de la estrategia. Sin duda, la experiencia que traigo de banca, y sobre todo en banca multilateral y habiendo conocido al ICE desde otra silla, me permite perfectamente ponderar escenarios y oportunidades, pero no quepa duda que estoy convencida que sí es posible mejorar el perfil de deuda del Instituto, hay ventanas de oportunidad y que existe confianza en el ICE.

“No es casualidad que los inversionistas y bancos han apostado ¢2.600 millones en el ICE. El Instituto es y ha sido un cliente de altísima referencia en la atención de sus deudas, desarrollo de proyectos y la rotación del portafolio. Recordemos que lo que más le gusta al sector financiero es esa rotación de proyectos donde el ICE ha sido dinámico”.

–¿Cómo era su visión del ICE desde el exterior y cuánto varió esta ahora que está adentro?

–El ICE como pilar de desarrollo económico y social del país siempre ha sido un referente y ahora, dentro de él, veo que está en ruta de franca recuperación financiera. Existen muchos componentes internos, materiales y humanos, incluyendo la misma estructura financiera, los cuales permiten mejorar el portafolio de productos y adaptarnos. Además, estamos mejorando a nivel de controles internos e indicadores de eficiencia. Y sobre todo, tenemos un capital humano altamente especializado en sus tareas.

–El Instituto ha sido históricamente de las instituciones más queridas por los costarricenses …

–Y debemos seguir queriendo al ICE.

–Claro y a todos nos conviene que le vaya bien. Pero ¿cómo transmite ese entusiasmo y credibilidad a un país que observa a un ICE hundido en problemas de dinero por su escasa contención de gasto y sujeto a críticas justo por lo cuantioso de inversiones que costean los ticos?

–Bueno, definitivamente la estrategia institucional en el eje de eficiencia operativa nos marca una ruta importante. Estamos en eso, pero estoy clara que podemos hacer un esfuerzo, en el cual ya estamos, por una mayor eficiencia en el uso de los recursos. Los resultados los veremos a mediano plazo. Incluso trabajamos para volver más eficientes nuestros activos y no me refiero a nuestros activos estratégicos como las plantas de generación. Me refiero a edificios o terrenos para ver qué contratos podemos renegociar, qué alquileres podemos bajar; mucha revisión de la flotilla vehicular y cómo mejorar su uso y también el de nuestro equipo y maquinaria pensando en cuáles usos podemos darles para obtener algún otro tipo de ingreso.