
La planta hidroeléctrica Cariblanco, una de las más grandes del país, quedó fuera de servicio al menos durante un año debido a los daños ocasionados por el terremoto de anteayer.
La avería pondrá en apuros al país para abastecerse de electricidad en este verano, sobre todo en los meses de marzo, abril y mayo.
Pedro Pablo Quirós, presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), confirmó que la casa de máquinas de Cariblanco quedó totalmente inundada de lodo.
Esta central está ubicada en Sarapiquí, Alajuela, muy cerca del sitio del epicentro, y salió de operación en forma automática cuando se produjo el terremoto.
Luego, cerca de 20 minutos después del movimiento, una cabeza de agua sobrepasó un dique que protegía el edificio que alberga las turbinas, rompió ventanas y falseó una pared de casi ocho metros de altura.
Al entrar la corriente con agua, ramas y piedras, la casa de máquinas llegó a tener una inundación hasta de un metro y medio de barro, lo que perjudicó los generadores de electricidad.
Además, el cuarto de control de la central hidroeléctrica ya no se sabe en dónde está. “Fue arrancado del sitio”, afirmó Quirós.
Según el presidente ejecutivo del ICE, la energía perdida por la salida de Cariblanco se podrá sustituir mediante la producción con diésel (energía térmica), lo que resulta mucho más caro.
Greivin Mayorga, director de Proyectos del ICE, coincidió en que la institución tiene suficiente potencial térmico para sustituir la pérdida de la planta.
Cariblanco está ubicada en una zona montañosa y, gracias al agua del río Sarapiquí, tiene un potencial de 82 megavatios. La mayor planta del país es Angostura, con una potencia de 177 megavatios.
Además, se inundó un túnel de tres kilómetros del proyecto Toro III, en Venecia, San Carlos. Esta es una obra en construcción que ahora deberá ser limpiada.
Las plantas Toro I y Toro II, al oeste del volcán Poás, también sufrieron fisuras en sus estructuras, aunque siguen en operación.
1.600 familias sin luz. En cuanto a los cortes eléctricos en los sitios afectados, por ahora la prioridad del ICE es restablecer el servicio eléctrico en la zona montañosa de Heredia y Alajuela, la más perjudicada por el terremoto
Carlos López, director de Servicio al Cliente del Sistema Eléctrico, informó de que todavía 1.600 familias continuaban sin suministro de energía.
La mayoría de estos usuarios, unos 1.100, se ubican en la zona de Poás y Poasito.
Pero otros 500 clientes sin luz están en la zona que quedó en peores condiciones: Cinchona.
Para las cuadrillas del Instituto, aún es muy difícil acceder a ese lugar, declaró López.
El ICE busca rutas alternas para instalar líneas provisionales de transmisión eléctrica con el objetivo de restablecer el servicio.
