
Un aumento en las lluvias y en la actividad sísmica en el volcán Irazú podría reactivar los deslizamientos en la ladera occidental del coloso.
Según el monitoreo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), las escasas lluvias y la baja actividad sísmica de la zona durante los últimos meses han causado que la grieta que se abrió en la zona frenara su crecimiento.
El 27 de diciembre del 2014, el corte medía unos 15 centímetros de profundidad. Para marzo del 2015, ya había alcanzado los 90 centímetros. Pese a asegurar que el avance se ha frenado, Lídier Esquivel, de la CNE, no precisó cuál es la medida de la grieta hoy.
Según el experto, las condiciones favorables podrían cambiar en cualquier momento, y debido a la época del año, el aumento en lluvias es altamente probable.
“El movimiento ha decrecido en los últimos meses, pero lo cierto es que la inestabilidad sigue latente, y si hubiera un sismo, se podría acelerar”, explicó Esquivel.
El experto indicó que no hay riesgos para la población, ya que el material que se desprende cae en el río Sucio, sin mayores consecuencias. De haber un derrumbe mayor, los desprendimientos irían a dar al parque nacional Braulio Carrillo, lejos de carreteras y asentamientos.
La atención está en las 84 antenas de radio y televisión que se ubican en la cumbre del volcán. Ocho de ellas son las que antes estaban en la zona de mayor riesgo, por lo que, entre marzo y julio del año pasado, se reubicaron en un punto muy cercano.
Don Marco Tulio Araya tiene 43 años de trabajar ahí, como guarda y dando mantenimiento a los equipos de varias empresas de radio y televisión. La caseta donde vive y trabaja está a unos 30 metros de la grieta.
“Cuando empezó, tenía unos milímetros, ahora son como tres metros de ancho. Yo he visto muchos hundimientos y grietas, pero esto ya es extraordinario. Hay que estar muy vigilante, principalmente cuando tiembla. Lógico que uno piensa que si hay un temblor un poco pasadito, se puede activar, o ahora que está lloviendo más”, aseveró Araya.
Atentos. Pese a que ninguna de las antenas está en peligro inmimente, para Edwin Estrada, viceministro de Telecomunicaciones, la cautela debe ser continua. Por eso, desde hace dos semanas, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) monitorea la grieta.
El objetivo, explicó el viceministro, es reducir el riesgo para la vida de quienes ahí trabajan, y evitar una eventual interrupción de los servicios de telecomunicaciones.
“Hay que estar atentos. Este invierno que se avecina será fuerte y, en un país sísmico, cualquier cosa puede pasar”, dijo Estrada.
El objetivo, explicó, es paliar el riesgo para quienes trabajan en el mantenimiento de las torres, así como evitar emergencias que puedan causar la suspensión de las telecomunicaciones.