Irela Fornaguera. 24 marzo, 2015
En agosto del 2013, una cuadrilla del ICE realizó la instalación de paneles solares sobre el techo del centro educativo de la comunidad de Ñari Ñak, ubicada en Bajos de Chirripó, Talamanca. | IMAGEN CORTESÍA DEL ICE
En agosto del 2013, una cuadrilla del ICE realizó la instalación de paneles solares sobre el techo del centro educativo de la comunidad de Ñari Ñak, ubicada en Bajos de Chirripó, Talamanca. | IMAGEN CORTESÍA DEL ICE

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) instaló 3.000 paneles solares en hogares pobres y rurales que no cuentan con acceso a la electrificación.

Una de las estructuras está sobre la casa del indígena Mariano Martínez, de casi 60 años, quien vive y tiene un pequeño negocio de hospedaje en una de las 2.700 hectáreas del territorio indígena guaymí, en Osa.

Esa es su alternativa para obtener energía eléctrica y, al igual que los demás beneficiarios del proyecto, él debe pagar, cada mes, un arrendamiento simbólico de ¢1.000.

Este programa de beneficio social arrancó en 1998 y, desde entonces, ha llegado a 373 comunidades rurales. Además de viviendas, se cubrieron 355 escuelas y 149 albergues de áreas protegidas, Ebáis y puestos fronterizos de Seguridad Pública.

El cantón con mayor cobertura es Turrialba, con 633 módulos instalados. El 90% de paneles están instalados en el territorio indígena Chirripó.

Otros cantones beneficiados son, por ejemplo, Golfito, Buenos Aires, Dota, Matina, Sarapiquí y La Cruz.

El Instituto se comprometió, en el Plan Nacional de Desarrollo, a instalar 1.000 paneles adicionales entre el 2015 y el 2018. Con ello, se llegaría a la instalación total de 4.840 paneles.

El ICE ha invertido ¢4.000 millones en este programa, la mayoría gracias a financiamientos otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de los Países Bajos (Holanda).

“Este servicio es meramente social; lo que busca es mejorar la calidad de vida de los beneficiarios y de la población en general.

“Es impresionante la felicidad de la gente cuando se instalan los paneles, pese a que la energía es poca y apenas da para cuatro luminarias, un televisor y un radio y ahora, cada vez más, cargar un celular”, declaró Bernal Muñoz, coordinador del Área de Conservación de Energía del ICE.

Mantenimiento. Muñoz dijo que los ¢1.000 que pagan los usuarios cada mes permiten a la entidad dar mantenimiento a los sistemas.

Destacó que eso es simbólico e inferior a lo que estas familias (la mayoría por debajo de la línea de pobreza) gastarían, en promedio, para tener luz por otros medios, como candelas de parafina, canfín y baterías.

Los interesados en este servicio deben hacer la solicitud en la agencia del ICE más cercana, y serán atendidos según la lista de demanda pendiente.

A la hora de elegir, el ICE considera aspectos técnicos (como la pronta posibilidad de funcionamiento de una red eléctrica) y personales: se da prioridad a los adultos mayores, personas enfermas y niños.

La instalación de paneles no es nueva; el ICE inició el programa social hace 17 años, pero desde 1980 los había instalado en sus estaciones meteorológicas.