Vanessa Loaiza N., Edgar Chinchilla. 15 octubre
Carlos Hernández Paniagua, destacado corresponsal de La Nación en la zona norte. Aquí, frente a la catedral de Ciudad Quesada en el 2019. Foto: Rafael Pacheco
Carlos Hernández Paniagua, destacado corresponsal de La Nación en la zona norte. Aquí, frente a la catedral de Ciudad Quesada en el 2019. Foto: Rafael Pacheco

Hablar de Carlos Hernández Paniagua es hablar de un periodista en todos sus extremos: comprometido con la noticia, riguroso, sacrificado y con una profunda sensibilidad para describir los dramas y los avances de la zona norte costarricense, que lo adoptó como un hijo más hace casi cinco décadas.

Este martes, un pequeño grupo de periodistas lo visitó en su casa, donde convalece por problemas de salud, para rendirle un homenaje a su extensa y prolija trayectoria, que incluye el conflicto armado nicaragüense, secuestros, entre ellos, el de dos turistas europeas; narcotráfico, coyotaje y el drama de la migración ilegal.

Arropado por el amor de su esposa Olga Padilla, y sus hijos Roberto, Milena y Olga, Carlos Hernández escuchó este martes las palabras que resumen toda una vida dedicada a la noticia.

"Eres un ejemplo de apego a la exactitud, la decencia, la responsabilidad e independencia informativa, el comportamiento ideal del periodismo. Pionero en la calidad del periodismo de los corresponsales.

“Nos ayudaste a nosotros, a tu pueblo y al país en general. Hoy te agradecemos todas las enseñanzas recibidas”, dice el texto incluido en un certificado de reconocimiento y gratitud, que viene firmado por 117 colegas periodistas de todo el país.

En 1990 Carlos Hernández entrevistó a Adrián Cordero, a quien habían secuestrado en La Selva de Pocosol. La entrevista se llevó a cabo cuando Cordero se escapó de los secuestradores y era atendido en el hospital San Carlos. Foto: Archivo LN
En 1990 Carlos Hernández entrevistó a Adrián Cordero, a quien habían secuestrado en La Selva de Pocosol. La entrevista se llevó a cabo cuando Cordero se escapó de los secuestradores y era atendido en el hospital San Carlos. Foto: Archivo LN

Conmovido, Hernández, de 66 años y retirado desde el año pasado de las lides del periodismo, agradeció el homenaje, aunque reitera que no se lo merece.

“Queridos compañeros, sinceramente hoy me siento muy halagado, muy agradecido con todos ustedes, con quienes planearon este inmerecido homenaje, que sinceramente no debió ser para mí, porque hay mucha gente en el medio que se lo merece más. Hay gente que ha hecho más méritos y por eso yo agradezco a los que tuvieron esa iniciativa. Perdónenme mis lágrimas, son inevitables, somos seres humanos, yo no soy una excepción. Adiós, gracias infinitas”, grabó en un audio que compartió entre todos los que suscribieron el homenaje.

Hijo adoptivo de San Carlos

Este pequeño acto ocurre en la misma semana en la que el Concejo Municipal declaró a Carlos Hernández hijo adoptivo del cantón de San Carlos, tras aprobar una propuesta del medio San Carlos Digital, que se transformó en una moción impulsada por el presidente municipal, Juan Diego González.

Hernández Paniagua incursionó en el periodismo desde que tenía 19 años, cuando “garabateaba notas” en Radio Cima. En su trayectoria pasó también por Radio Santa Clara y San Carlos Al Día y se consolidó como un referente del periodismo regional en La Nación, donde informó desde 1977.

La Nación lo premió, en varias oportunidades, como el corresponsal del año.

Roberto Hernández, uno de sus hijos, recuerda que su padre lo llevaba a las coberturas en el estadio de San Carlos, cuando apenas tenía 6 o 7 años.

“Recuerdo verlo con un micrófono y una grabadora de esas antiguas, para grabar voz, pero que eran grandes, recuerdo que siempre después de los partidos, él iba a hacer la crónica para mandarla a la redacción de La Nación y yo siempre estaba ahí. Él me llevaba y yo me daba cuenta que al día siguiente llegaba el periódico y yo trataba de ver lo que decía y veía el nombre de él”.

El hijo rememoró coberturas dramáticas, como el atentado terrorista de La Penca, en 1984, primicias en sucesos o coberturas en el extranjero, incluidas varias con el presidente José María Figueres.

... “ahí me di cuenta de la importancia que él tenía para la zona norte y el respeto que muchos le tienen a su carrera. Para nosotros es un orgullo este reconocimiento que le hacen. En estos momentos tan complicados que él está viviendo, creo que un día como hoy le da esa fortaleza de que él está luchando por su vida y que esto es una fuerza que nos da de seguir, es el amor que sentimos para él y para nuestra familia, muy agradecidos”, declaró.

Su esposa Olga Padilla, a ratos conmovida hasta las lágrimas, reconoce que el amor de Hernández por el periodismo se tradujo en muchos sacrificios para la familia, pues la noticia no tiene horario y por ella se cancelaron o se cortaron vacaciones y días festivos y muchas veces el plato de comida quedaba servido e intacto sobre la mesa.

“Para mí es el mejor periodista, el que corría siempre, siempre nos dejaba botados, siempre en mi soledad, siempre con mis hijos, detrás de la noticia, varios días, en las montañas, con los secuestros”.

Carlos Hernández, en 1994, cuando fue reconocido como corresponsal del año. Recibe un presente de manos de Armando González, actual director de La Nación. Los acompañan, Juan Antonio Sánchez y Eduardo Ulibarri, entonces subdirector y director del medio. Foto: Archivo LN
Carlos Hernández, en 1994, cuando fue reconocido como corresponsal del año. Recibe un presente de manos de Armando González, actual director de La Nación. Los acompañan, Juan Antonio Sánchez y Eduardo Ulibarri, entonces subdirector y director del medio. Foto: Archivo LN
‘Una deuda con alguien ejemplar’

La iniciativa de rendir homenaje a Carlos Hernández y al corresponsal de Cartago, Fernando Gutiérrez Coto, se propuso en dos oportunidades ante la Junta Directiva del Colegio de Periodistas de Costa Rica (Colper) y en dos ocasiones fue rechazada.

Solo obtuvo el respaldo de Belisario Solano, Patricia Gómez y Gilberto Luna, presidente, vicepresidenta y fiscal del Colper, respectivamente.

Uno de los ideólogos del reconocimiento a ambos corresponsales es el periodista y amigo personal Rodolfo Martín.

"Esta es una deuda que el periodismo costarricense tenía pendiente con dos colegas cuya labor ha sido ejemplar a lo largo de más de 45 años, como lo son Carlos Hernández y Fernando Gutierrez. Dios nos permitió agradecerles en vida todo ese aporte.

"Invitamos al Colegio de Periodistas de Costa Rica a sumarse a la iniciativa pero, cuatro de sus siete miembros, nos bloquearon el proyecto en dos ocasiones porque ninguno era colegiado.

“No comparto su decisión, pero la respeto. Espero que haya sido por desconocimiento del tema y no por sectarismos o mezquindades. 117 colegas, de los más connotados del país, de diferentes medios de comunicación y generaciones -uno con 86 años, el que reclutó a Carlos y otra de 40, que estudió periodismo inspirada por Carlos- dicen presentes y sin excusas hicieron justicia”.