La empresa Gas Zeta decidió sostener 275 despidos, pese a haberlos anunciado formalmente -como una decisión irrevocable- esta mañana.
El nuevo acuerdo implica que los trabajadores que no hayan regresado el jueves a sus puestos serán expulsados sin responsabilidad patronal por el abandono de sus labores. Sergio Artavia, abogado de la compañía, se echó para atrás esta tarde, alrededor de las 5:45 p.m., producto de una reunión con Harold Villegas, viceministro de Trabajo.
Esta mañana, Artavia aseguró a La Nación que era definitiva la decisión de despedir los 275 empleados que no habían regresado a sus puestos desde el 25 de abril, en los planteles de El Coyol de Alajuela y La Lima de Cartago. Horas más tarde, la compañía cedió y acordó con el Gobierno sostener esa acción por tres días más.
"Nuestro acuerdo es que no habrá despidos; habrá tiempo hasta el jueves porque existe la esperanza de que de aquí al jueves haya una resolución definitiva de la Sala Primera. Estamos haciendo un llamado a que la gente se reincopore a trabajar. Hay trabajadores que están yendo a otros planteles; la mayoría no está yendo a laborar a sus puestos originales", declaró el viceministro Villegas.

Las operaciones en la principal distribuidora de gas licuado de petróleo (GLP) en el país son irregulares desde hace 18 días, por un conflicto legal tras el divorcio entre los propietarios, Evangelina López y Miguel Zaragoza.
La nueva gerencia de Zeta, a cargo de Miguel Monge, llamó a las labores a estos 275 trabajadores la semana pasada y advirtió de que serían despedidos si no regresaban hoy por la mañana a las dos principales plantas, en El Coyol y La Lima.
A raíz de la advertencia de despidos, alrededor de 50 trabajadores protestaron esta mañana frente a la Corte Suprema de Justicia en San José para exigir las garantías de sus derechos laborales. Los empleados afirmaron que en ningún momento han dejado de laborar (lo hacen desde otras plantas) con sus horarios y órdenes para seguir abasteciendo de gas a la población costarricense".