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Ganador de ¢1.000 millones del Gordo: ‘Ya no tengo nada y el ego no me permite pedir ayuda’

Exmillonario aconseja a futuros ganadores ser muy reservados y no tomar riesgos si no conocen de finanzas: ‘Esas cantidades exorbitantes de dinero nos enferman de ego’

De los ¢925 millones que Steven Segura ganó en el Gordo navideño del 2010 ya no queda dinero en efectivo, pero sí mucha experiencia. En realidad, el premio era de ¢1.000 millones, pero horas antes del sorteo, él regaló tres pedacitos del entero que la Cervecería de Costa Rica, donde laboraba, le había obsequiado.

La serie 744 y el número 41 le cambiaron la vida a este hombre, que ahora tiene 44 años. Pasó de comprarse zapatos una vez al año, cuando le pagaban el aguinaldo, a comprarlos cuando quisiera, pues tenía mucho dinero. Eso le permitió comprar una casa para él y para su hija, darle a ella una buena educación secundaria y universitaria, tener un carro costoso, viajar a 16 países y pasar más tiempo con su familia.

Sin embargo, no todo fueron satisfacciones y placeres. Segura recibió mensajes de texto amenazantes, su negocio fue baleado en dos ocasiones, ha vivido con miedo, le dio un infarto por la presión que tenía y también fue víctima de una estafa en la que perdió unos $300.000 (unos ¢192 millones al tipo de cambio actual) del premio.

El próximo 19 de diciembre será el sorteo del Gordo para este año, por lo que Segura hizo una serie de reflexiones a partir de su experiencia que, consideró, pueden ayudar a los ganadores a hacer un mejor uso del dinero. Estos son los 13 consejos del exmillonario:

El primer día de haber ganado la lotería: No pensar ese mismo día en qué invertir el dinero; tomarse el tiempo, ojalá uno o dos meses sin hacer nada, pues si un ganador de lotería invierte el dinero en la semana siguiente, va a ser con la euforia del gane, y se pueden cometer errores.

“No deben dejarse llevar por quienes dicen ‘inviertan’; no tomen decisiones precipitadas, hay que darse chance, porque de pronto puede venir un coach financiero y hay alejarse de ese tipo de personas, de esos gurús financieros a los que usted le da plata y hay riesgo de perderla; se puede encontrar con ese tipo de personas. Hay que tomar una pausa, una persona que no tenía nada y de pronto tiene millones, tiene que respirar, porque si no le puede ir muy mal.

Segura afirmó haber perdido unos $300.000 del premio en un negocio en que se metió y que al final resultó ser una estafa.

Continúe con sus metas: “Cuando uno vive del día a día del salario, espera su aguinaldo, uno tiene sueños de estudiar o así, esas metas tienen que seguir. No porque le llegaron millones, las metas tienen que parar; uno sigue siendo la misma persona. Yo trabajaba en la Cervecería, iba a la universidad, pero a mí me dieron ¢1.000 millones, pensé que era el dueño del mundo, y la lotería se llevó mis sueños; dejé de trabajar y estudiar y ya me es difícil encontrar empleo. Pasé de ser una persona que tenía sueños, a supuestamente tener todo resuelto, los sueños tienen que seguir”.

Segura dijo que seis meses después de ganar la lotería salió de la Cervecería, y le dio una crisis de ansiedad porque necesitaba sentirse útil.

“Cuando me fui de la Cervecería, me vi con una casa nueva, me compré un carro y tuve una actitud muy inmadura, pensaba que tenía 18 años, empecé a viajar, a comprarme cosas innecesarias, gastando en cientos de camisas y zapatos que tal vez nunca estrené. Luego de que dejé de trabajar, es cuando vi una actitud inmadura de mi parte. Es importante seguir trabajando”, agregó.

“Quédese callado”: Uno de los principales consejos que Segura da a quienes ganen la lotería es ser muy reservado, no contarlo. Cuantas menos personas sepan del premio, advirtió Segura, más tranquilo va a estar.

“En mi caso fue terrible, porque como fue la Cervecería que me la regaló el entero, esa mismo día se dieron cuenta allí de que uno de los enteros que regalaron era el premiado. Lo mío se hizo vox pópuli en la compañía y así se viralizó la información. Corrió tanto la bola que hasta los delincuentes se dieron cuenta, tenía amenazas de muerte y de secuestro de mis hijas; me iba a los Estados Unidos a esconderme, salía a la calle con miedo, no andaba seguro. Por eso, lo importante es no decirle a nadie, entre más callado, mejor”.

Mantener perfil bajo: Los ganadores deben tratar de mantener un perfil bajo. “No comprarse el último carro o la última motocicleta, eso hace saber a las demás personas que usted tiene dinero o que cambió su estilo de vida”, manifestó.

Aprender a decir “no”: Según la experiencia del exmillonario, al tener dinero, las personas asumen que está en capacidad de prestarles o pagarles cosas.

“Vieras que yo terminaba pagándole las cosas a gente extraña, por ejemplo, yo estudiaba inglés y mis compañeros organizaban una salida y todo el mundo esperaba que yo pagara en todo momento, y yo lo hacía. Me invitaban a salir y daban por sentado que uno iba a pagar; hay que aprender a decir que no. A muchas personas les presté dinero y hoy estoy esperando que me lo devuelvan”.

Cuídese de quienes se quieren aprovechar: Al verlo con dinero, según el exmillonario, muchas personas van a querer aprovecharse ofreciéndole negocios, vendiéndole propiedades, pidiéndoles prestado.

“Uno de los primeros actos con gente que quiso aprovecharse de mí, ocurrió cuando fui a visitar varios bancos para guardar mi dinero. Me decidí por uno de ellos, me recibió un corredor de bolsa, construimos una amistad cordial, cuando la plata estaba en el puesto de bolsa de ese banco, este corredor de bolsa, un funcionario público, en tiempo laboral me llevó a Sarapiquí a enseñarme su finca y me pidió que se le comprara en ¢100 millones, luego me pidió dinero prestado para pagar su tarjeta de crédito. Yo no compré la finca, no le di ese dinero, pero estaba muy nervioso. Esto sirve para ejemplificar el comportamiento de cierto tipos de personas con los ganadores de lotería, ellos saben que uno es vulnerable. Recuerdo también un gerente que me citó en su oficina, él tenía un salario altísimo y me convocó a su oficina para pedirme que le prestara dinero”, dijo Segura.

“La plata no es infinita, se acaba”. De acuerdo con Segura, cuando se gana mucho dinero y al no estar acostumbrados a esas cantidades, las personas asumen que ese dinero estará disponible siempre, pero no es así.

“La plata no es infinita, se acaba. Un señor me dijo ‘sus nietos pueden llegar a comer de esto’ y no es así. Hoy tengo una hija de seis años y no es así, ya se agotó”.

Si tiene hijos, piense en su educación: Con el dinero, Segura pudo pagar una educación privada de calidad a su hija mayor, lo cual agradece porque es algo que quedará para siempre.

“El tiempo pasa, los hijos van a necesitar dónde vivir y estudiar, piense en ellos, esa es una prioridad”, añadió.

Disfrute con medida: “Van a llegar muchos comentarios de personas diciéndole que ahorre e invierta, eso hay que hacerlo, pero también hay que disfrutar el premio con medida. Las posibilidades de ganar la lotería son ínfimas, remotas, son materialmente casi imposibles, también hay que disfrutar. Si sueña con ir al hotel, a un país, vaya y disfrute pero responsablemente... la vida se nos va”.

No se obsesione con acumular riqueza: El exmillonario comentó que mucha de la presión que sufrió al ganar la lotería eran que muchas personas le recomendaban que invirtiera para generar riqueza, eso, según dijo, hay que hacerlo, pero no obsesionarse, pues se puede cometer errores.

“Con el premio que me gané alcanzaba para vivir de los intereses, no creo en esa acumulación desmedida de riqueza; si se obsesiona, la va a pasar mal, eso es algo que no recomiendo. Un buen premio se vive bien, entre más nos limitamos, más libres somos, eso lo he aprendido. Por ejemplo, si se compra un Toyota Prado, el Gobierno le va a cobrar un marchamo de más de un millón, si yo me compro uno menos ostentoso me limito y me libero de eso”, declaró.

Si no es experto en finanzas, no se arriesgue”: Uno de los consejos de Segura a los nuevos millonarios es que pongan su dinero a generar intereses en un banco confiable, que les dé garantía de que estará seguro.

“Si no es experto en finanzas, no se arriesgue, no se arriesgue en invertir en bitcoins o algo así, lo pueden aconsejar mal, le van a recomendar acciones en Amazon, en Tesla; mejor guarde la plata, no se arriesgue. Si no es experto, no se meta en camisa de once varas, lo pueden embarcar y puede perder todo de la noche a la mañana”, manifestó.

Cuidado con su ego: Segura vio cómo, cuando ganó la lotería, el ego se le infló ya que pensó que podía hacer y comprar de todo, por eso insistió en “mantener los pies en la tierra”.

“Yo ya no tengo nada y el ego no me permite pedir ayuda, es vergonzoso, si fuera más humilde, eso no me importaría. Esas cantidades exorbitantes de dinero lo que hace es enfermarnos de ego” dijo.

“Usted sigue siendo persona”: Mantener los pies en la tierra, según él, es tener en cuenta que los ganadores siguen siendo personas, son más que un premio de lotería.

“A uno lo ven solo como un premio de lotería y ya. Yo voy a morir con esa marca donde vaya, hay gente hablando de mí. En mi exbarrio todavía recibo comentarios como ‘me deja tocarlo, páseme la suerte’ y eso va a seguir el resto de la vida. Uno es más que un premio de lotería; como persona vale mucho más que el premio”, afirmó.

Daniela Cerdas E.

Daniela Cerdas E.

Bachiller en periodismo, estudiante de Derecho. Cobertura de la temática educativa del país desde 2015. Redactora del año La Nación, 2018.

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