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Evite echar cloro o desinfectante al inodoro o reducirá la vida útil del tanque séptico

Líquidos matan microorganismos responsables de degradar materia fecal en estos depósitos lo cual acorta su tiempo de operación

En las casas en donde existe un tanque séptico, los expertos recomiendan nunca echar cloro o desinfectante en el servicio sanitario, pues podría ser contraproducente.

A diferencia de un sistema de aguas residuales convencional, donde los residuos fecales se procesan en una planta, los tanques sépticos cumplen esta labor en las viviendas. En Costa Rica, este es el principal método para la descomposición de materia fecal.

A julio de este año, había 1.581.585 viviendas habitadas por 5.1 millones de personas revela la Encuesta Nacional de Hogares que actualiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

De estas casas, 1.214.000 tenían un tanque séptico (77% del total), otras 347.000 (22%) estaban conectadas a un sistema de alcantarillado sanitario o cloaca, 15.600 (0.9%) a otro tipo de forma de tratamiento y 4.600 (0.01%) sin tratamiento alguno donde el vertido de aguas negras va a ríos o acequias.

Las casas con tanque séptico de Costa Rica agrupan al 77% de población (3.9 millones de habitantes) según INEC y, este año, sus tanques sépticos han soportado más descargas por el mayor confinamiento de personas debido al coronavirus.

Si por la pandemia, en las casas también aumentó el vertido al inodoro de detergentes con químicos fuertes, cloro o jabones antibacterianos, los expertos piden interrumpir la práctica.

El tanque séptico es un recipiente hermético enterrado, generalmente hecho de concreto, fibra de vidrio o polietileno, cuyo trabajo es retener las aguas procedentes de los inodoros, el tiempo suficiente, mientras los sólidos se asienten en el fondo y los aceites y grasas flotan en la parte superior como espuma.

En dicho pozo, viven microorganismos que se alimentan de los sólidos en el lodo y las aguas residuales.

En ese proceso alimenticio, estos organismos degradan el volumen de los desechos y se crean gases como dióxido de carbono, sulfuro de hidrógeno, entre otros, que emanan a través del conducto localizado en el techo del tanque séptico.

“No son un espacio para acumular desechos fecales, sino un espacio que ayuda al tratamiento de las heces. Para que ese tratamiento sea efectivo, es necesario contar con microorganismos que vienen en la materia fecal y otros que viven dentro del tanque”, explicó la microbióloga Luz Chacón, del Instituto de Investigaciones en Salud de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Proceso natural

El uso masivo e indiscriminado de cloro u otros desinfectantes mata a estos microorganismos, explicó Chacón, lo cual afecta el proceso de degradación de la materia fecal que se da en esos espacios.

“Si usted le pone cloro, elimina las bacterias que degradan la materia orgánica. En simple, se echa a perder toda la lógica que llevó a instalar ese tanque en primer lugar”, agregó por su parte Darner Mora, director del Laboratorio Nacional de Aguas del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

Mora recordó que, del 100% de contenido del tanque, el menos 40% lo procesan las bacterias. De esa cantidad, explicó Mora, 93% corresponden a Escherichia coli, las bacterias presentes en la materia fecal.

¿Y qué consecuencias tiene echarle cloro o desinfectante al inodoro? Se acorta la vida útil del tanque séptico y esto obliga a gastar con más frecuencia en servicio de drenaje de estos depósitos.

“La funcionalidad media de un tanque séptico puede rondar varios años, al cabo de los cuales se llena y esto implica acudir a una empresa para que saque la materia en el tanque y se a lleve a un centro de tratamiento. A más cloro, menos bacterias, y el tanque ya no funciona como debe ser”, indicó.

Esto vuelve insuficiente el instrumento porque el proceso de degradación requerirá más tiempo al existir menos organismos degradando la materia fecal por lo cual, añadió Mora, el mismo tanque tiende a llenarse en uno o dos años.

Adicionalmente, comentó la Doctora Chacón, se ha documentado que el uso excesivo de cloro, desinfectantes y otros productos de limpieza puede favorecer el desarrollo de resistencia a los antibióticos en las personas, “lo cual es una problemática extendida con consecuencias importantes sobre el tratamiento de infecciones bacterianas”.

Regla de oro

Ambos especialistas coinciden en que jamás debe echarse en el inodoro, materiales que puedan destruir el proceso de digestión natural de los microrganismos en el tanque séptico.

Por ejemplo, no deseche ninguno de los siguientes químicos o materiales por el desagüe o por el inodoro:

  • Broza de café
  • Hilo dental
  • Pintura
  • Pañales desechables
  • Barniz
  • Arena para gatos
  • Aceites
  • Toallas sanitarias o tampones
  • Pesticidas o anticongelante de radiadores
  • Colillas de cigarrillo
  • Condones
  • Soluciones para piscinas y spas
  • Sebo, grasa o desengrasantes
  • Toallas de papel
  • Cualquier tipo de hidrocarburo
  • Toallitas faciales
  • Cualquier líquido, sólido o gas inflamable o explosivo incluida cera para pisos
  • Desechos de sanitarios químicos
  • Limpiadores de alfombra o cualquier otro químico peligroso
  • Cáscaras de huevo
  • Papel periódico
  • Cabello
  • Lociones
Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.