
La planta térmica Moín I, en Sandoval de Limón, apagó máquinas la semana pasada.
Esta decisión del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) se tomó con la entrada en operaciones de la planta hidroeléctrica Reventazón, en Siquirres de Limón.
Así se excluyen las instalaciones que generaban electricidad a base de hidrocarburos, por el ingreso de una que funciona con fuentes limpias.
Moín I, además, solo aportaba el 1% de la capacidad instalada del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Esta contaba con cuatro unidades generadoras con motores de búnker.
En ese sitio laboraban 36 funcionarios.
De ellos, 25 fueron trasladados a otras áreas del sector Electricidad del ICE y el resto del personal refuerza la operación y mantenimiento de las plantas Moín II y III, informó Luis Pacheco, gerente de Electricidad del Instituto.
Esta es la segunda planta térmica que sale de operaciones en los últimos tres años. En el 2013 se tomó la medida con la planta Colima, en Tibás, San José.
Actualmente, quedan siete térmicas, que cada vez se usan con menos frecuencia.
“Las plantas térmicas se utilizan como respaldo ante la variabilidad que presentan algunas fuentes renovables. Sin embargo, el ICE posee mayoritariamente una base de generación renovable”, expresó Pacheco.

El SEN registró una baja de 89,64% en la generación de electricidad con combustibles fósiles del 2014 al 2015, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cence).
Este descenso implicó que la matriz eléctrica se integrara 99% por fuentes limpias, lo cual condujo a que se acumularan 299 días de generación de un 100% renovable durante ese periodo.
De esta forma, el consumo de combustibles para generar electricidad pasó de ¢112.881 millones en el 2014 a ¢10.434 millones en 2015; un ahorro para los hogares sobre los ¢100.000 millones, según los datos del Instituto.
En evaluación El funcionario señaló que por el momento no se está considerando desistir de más unidades térmicas, “aunque se mantiene el proceso de evaluación de la vida útil de todas las plantas que opera el ICE”.
A finales del 2014, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) sugirió al Instituto deshacerse de la mitad de sus plantas térmicas y sustituir la energía que producen con más importaciones del Mercado Eléctrico Regional (MER), para así abaratar las tarifas a los consumidores.
Dicha petición surgió luego de comprobarse que entre junio del 2013 a mayo del 2014, la energía importada resultó más barata que la generada, entonces, por cuatro de las plantas térmicas del ICE: Barranca, Moín Gas, Moín III y San Antonio.
