
Unas 300 familias del precario Triángulo de Solidaridad están sin servicio de energía eléctrica desde hace una semana.
La falta de pago de unos pocos vecinos obligó a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) a dejar a oscuras a la mitad de este caserío capitalino de 522 familias, ubicado en Calle Blancos de Goicoechea.
Ana Martínez Rodríguez, una de las dirigentes de la barriada, contó que en uno de los sectores, solo 16 de unas 100 familias son las que deben la luz.
Agregó que algunas de esas deudas se deben a que las personas están sin fuente de ingresos y no pueden pagar la factura mensual, de unos ¢30.000.
En sitios como este funcionan medidores colectivos. Aunque la mayoría paga, con solo un cliente que no cancele, la Compañía les corta la luz a todos.
Martínez dijo que llevarán el caso a la Defensoría de los Habitantes, porque este tipo de cortes les complica la vida a las familias, sobre todo en las que hay niños y adultos mayores.
Además, aumenta el riesgo de actos de violencia y de incendio pues decenas de hogares recurren a fogones para hacer su comida o calentar el agua.
El subdirector de la dirección de Comercialización en la CNFL, Adán Marchena López, explicó que la morosidad del precario no es reciente. A la fecha, la deuda total asciende a ¢30 millones.
“Sabemos lo complejo y delicado del tema, pero debe imperar un orden entre los habitantes del sector para ponerse de acuerdo y pagar”, indicó Marchena.
De la propuesta de pago que hagan los vecinos dependerá si reinstalan el servicio o no.
Este precario será reubicado para construir el tramo norte de la vía de Circunvalación.
Esto, según Marchena, ha dado pie para que algunos residentes hayan decidido dejar de pagar los servicios que reciben.
