
La semaglutida se convirtió en uno de los medicamentos más buscados por quienes quieren bajar de peso. Basta con abrir las redes sociales para ver recomendaciones de personas que aseguran haber bajado varios kilos con inyecciones, así como ofertas de productos identificados como péptidos y sustancias que prometen efectos similares.
Pero entre una recomendación publicada en Internet y un medicamento autorizado por las autoridades sanitarias existe una delgada línea: el respaldo que existe detrás de cada producto.
Primero, ¿qué es la semaglutida y por qué ayuda a bajar de peso?
La semaglutida es un medicamento que imita la acción de una hormona natural llamada GLP-1, que participa en la regulación del azúcar en la sangre y del apetito.
Según explican Mayo Clinic y la farmacéutica danesa Novo Nordisk, el GLP-1 se produce principalmente en el intestino, en unas células llamadas células L, y también está presente en determinadas zonas del cerebro relacionadas con la regulación del hambre y la saciedad.
Entonces, cuando la semaglutida activa los receptores de GLP-1, ayuda al organismo a liberar insulina cuando el nivel de glucosa en la sangre aumenta y reduce la liberación de glucagón, otra hormona que eleva la glucosa. Pero su efecto sobre el peso ocurre, sobre todo, porque actúa sobre los mecanismos que regulan el apetito: aumenta la sensación de saciedad y disminuye el hambre, por lo que la persona tiende a consumir menos alimentos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), además, reconoce actualmente a los medicamentos que actúan sobre GLP-1 como una opción para el tratamiento de la obesidad en adultos, aunque recomienda utilizarlos como parte de un abordaje integral y bajo prescripción médica.
Los únicos dos medicamentos registrados en Costa Rica
El Ministerio de Salud confirmó que actualmente en Costa Rica solo existen dos registros sanitarios vigentes de medicamentos cuyo principio activo es la semaglutida.
Los dos corresponden a productos de la marca Ozempic, de la farmacéutica danesa Novo Nordisk: Ozempic Dualdose, con registro MB-DK-21-00002, y Ozempic Fixdose, con registro MB-DK-20-00011. Ambos son de venta bajo prescripción médica.
“Pueden acceder las personas que cuenten con una prescripción emitida por un profesional autorizado, previa valoración médica y de acuerdo con las indicaciones terapéuticas, contraindicaciones y demás condiciones de uso aprobadas en el registro sanitario. Estos medicamentos deben adquirirse únicamente en establecimientos farmacéuticos autorizados”, recalcó la cartera de Salud a La Nación.
Y aquí vienen otros dos puntos importantes: Ozempic se creó inicialmente para tratar la diabetes y, a pesar de que el medicamento está registrado, solo se puede adquirir en farmacias privadas con un valor que supera los ₡100.000, según consultas realizadas por este medio.
Ozempic: un medicamento creado para tratar la diabetes que ayuda a bajar de peso
Ozempic fue desarrollado por Novo Nordisk para el tratamiento de la diabetes tipo 2. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el medicamento en diciembre de 2017 para mejorar el control de la glucosa en adultos con esta enfermedad.
Su principio activo es la semaglutida, por lo que además de ayudar a controlar el nivel de azúcar en la sangre los expertos encontraron que puede producir pérdida de peso. Ese efecto, que no era el objetivo inicial del tratamiento, despertó el interés de los investigadores y llevó a estudiar la semaglutida específicamente para el manejo de la obesidad.
Novo Nordisk explicó a La Nación que al conocer mejor este mecanismo y el efecto que tenía sobre el peso, la farmacéutica desarrolló Wegovy, con una dosis diferente y una investigación clínica específica para el tratamiento de la obesidad.
“Precisamente ese conocimiento permitió desarrollar Wegovy específicamente para el manejo de la obesidad y evaluar este beneficio mediante estudios clínicos diseñados para esa indicación”, explicó la compañía.

La CCSS no suministra semaglutida, pero trabaja en la incorporación de un GLP-1
En Costa Rica, la semaglutida (Ozempic) no forma parte de los medicamentos que entrega la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), según confirmó a este medio Esteban Vega, gerente de Logística de la institución.
No obstante, la Dirección de Farmacoepidemiología de la CCSS explicó que la institución hace un estudio técnico para valorar la incorporación de un medicamento de la familia de los GLP-1, sin precisar su nombre.
“La población en esta primera fase será en pacientes diabéticos para mejorar su control metabólico y pacientes diabeticos con sobrepeso, luego se extenderá gradualmente a otros grupos poblacionales con criterios técnicos para el control del sobrepeso y otras patologías”, detalló el departamento.
Por ahora, entonces, una persona que tenga una indicación médica para utilizar uno de los medicamentos con semaglutida registrados en Costa Rica debe adquirirlo en el sector privado.
El problema de comprar semaglutida por Internet
El precio es uno de los factores que puede llevar a algunas personas a buscar alternativas fuera de las farmacias. Las dosis semanales de estos tratamientos rondan los ₡108.000 o más en farmacias privadas.
A esto se suma la cantidad de ofertas que aparecen en redes sociales y sitios de Internet. Algunas personas ofrecen productos que aseguran contener semaglutida; otras promocionan péptidos o sustancias que prometen ayudar a perder peso.
De hecho, el 28 de ocutubre de 2025 y el pasado 23 de julio nuevamente, el Ministerio de Salud emitió una alerta sanitaria sobre productos que contienen semaglutida, tirzepatida y otros péptidos sin registro sanitario o en fase de investigación clínica ofrecidos por medios no autorizados.
En ese sentido, la endocrinóloga colombiana Karen Palacios, médica internista y especialista en obesidad, llamó la atención sobre algo que puede pasar desapercibido cuando una persona busca un tratamiento para adelgazar: que algo produzca baja de peso no significa que sea seguro para la salud.
“Cuando nosotros queramos tener un tratamiento para pérdida de peso, tenemos que tener dos consideraciones principales. La primera, que no necesariamente un medicamento que sirva es seguro”, explicó Palacios a La Nación.
La especialista insistió, además, en que perder peso con un medicamento no debería convertirse en un proceso de “me coloco tantos miligramos y listo”. El tratamiento requiere valoración y seguimiento profesional y, dependiendo de cada paciente, puede involucrar a médicos, nutricionistas, profesionales de actividad física y especialistas en salud mental.
Por otro lado, está el cuidado que se debe tener con las copias y otros productos que se presentan como alternativas a los medicamentos originales.
En esos casos, el paciente puede desconocer qué contiene realmente el producto, cómo fue fabricado o si la cantidad de principio activo corresponde con la indicada.
De hecho, Salud confirmó que cerró varios perfiles identificados en Facebook e Instagram que vendían estos medicamentos ilegales y no seguros para la población. También gestiona el cierre de páginas web que comercializan productos sanitarios ilegales.
