Salud

Ir casa por casa y negociar con encargados de fincas: estrategias para vacunar contra covid-19

En las zonas rurales o costeras, donde la gente vive o trabaja lejos de los centros de salud, las autoridades locales deben diseñar planes especiales para no perder dosis ni personas

¿Cómo acercar más gente a la vacunación contra la covid-19? Esta es una de las tareas diarias en zonas rurales y costeras, donde las características de población y de servicios son muy diferentes a las de las ciudades.

En esas zonas, microbuses han sido convertidas en “móviles de vacunación” en las que los funcionarios van casa por casa, o bien, llegan hasta las fincas o plantaciones para convencer a los encargados para que permita poner la inyección a los trabajadores.

También han instalado vacunatorios en ferreterías, supermercados y hasta en una capilla de velación, todo con la idea de acercarse a la comunidad.

Entre las regiones donde se ha echado mano de estas estrategias es la zona norte, donde la enfermedad golpea fuerte en las últimas semanas, y Santa Cruz de Guanacaste.

Evidencia de la situación en la primera región es que en los primeros 20 días de agosto se han trasladado a 141 pacientes a hospitales del Valle Central, como informó Randall Chavarría, jefe de la Región Huetar Norte de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Este martes las 56 camas para atención de covid-19 del Hospital San Carlos estaban ocupadas y había 21 personas en lista de espera.

Esa realidad es la que impulsa a los responsables de la vacunación a tratar de llegar a los rincones.

“En nuestra propia región norte tenemos dos versiones. Tenemos la parte urbana y la parte más rural. Lo más urbano, Ciudad Quesada, Aguas Zarcas y Florencia, no han tenido problema, porque es más fácil para la gente tener acceso a los puntos focales donde se vacuna.

“Hay otras áreas de salud como Los Chiles, Pital, Santa Rosa, que tienen menos vacunación y presentan muchas características que hacen que el acceso a la vacuna sea otro”, añadió.

Dentro de estas características Chavarría citó una mayor extensión de terreno, otro nivel socioeconómico y otra forma de vida cotidiana.

“Si yo abro un punto de vacunación en la clínica de Santa Rosa, probablemente va a llegar la gente que vive o trabaja alrededor de la clínica, que anda por ahí. Son unas 5.000 o 6.000 personas de las 33.000 que corresponden a esa área de salud”, afirmó el encargado.

El resto de personas, señaló, viven a distancias que oscilan entre los 30 y 50 kilómetros de mayor difícil acceso. En muchos de estos sitios ni siquiera hay transporte público.

Ir casa por casa les ha funcionado no solo para llegar a estos sitios, sino también para hablar con las personas acerca de la importancia de tener su esquema de protección y aclarar dudas y temores.

En estos lugares, donde las casas están más separadas y las poblaciones son más pequeñas, una jornada de vacunación podría tener unas 100 o 120 personas, en comparación con las 1.500 personas que se podía tener en Ciudad Quesada.

Vacunatorios ‘desagregados’

En Santa Cruz, Guanacaste, también hay diferencias, pues este cantón tiene 92 kilómetros de costa.

Aquí también se implementaron estrategias para acercar la vacunación a la gente, con las cuales disminuyeron los problemas para inmunizar, como explicó José Enrique Retana, jefe del Área de Salud.

“Negociamos con entidades privadas, por ejemplo, con el hotel Reserva Conchal, con Villa Real y con la hotelería de Tamarindo. Todos ellos aportaron para vacunar a sus empleados, familiares y a gente que vivía cerca”, recalcó.

También salones parroquiales y templos se transformaron en centros de vacunación. Se visitaron gasolineras, ferreterías y tiendas donde se levantaban listas y daban citas.

“Hasta en una capilla de velación pusimos vacunas. Era acercarnos. A los indigentes los fuimos a buscar donde estaban. Eso facilitó”, dijo Retana.

Una de las trabas que han encontrado es con inmigrantes que trabajan en el sector construcción con un permiso temporal de trabajo, pero sin residencia. En algunos casos, son personas que llevan años de vivir en el país sin tener su situación regular.

“Hoy día se nos dice que se vacuna al extranjero que no tiene residencia, pero que sí tenga arraigo, como gente que tiene años de vivir aquí o que tiene hijos en la escuela”, señaló.

Negociar con las fincas

En la zona norte, una barrera para la inoculación es que muchos trabajadores de las fincas no quieren arriesgarse a perder su empleo si faltan un día para vacunarse.

Por ello, la CCSS ha buscado crear mesas multisectoriales para hablar con los encargados de estos sitios.

“Hay fincas de 600, de 1.200 trabajadores y como se trabaja con producción es muy difícil que consigan los permisos”, reconoció Chavarría.

Esperar a que estas personas lleguen a los centros de salud es muy complicado, pero las mesas de trabajo buscan que la CCSS pueda llegar uno o dos días a las fincas y allí vacunar a todo el personal.

La preocupación de algunos encargados de estas cuadrillas es que si se vacunan 100 personas un día todas estas tengan efectos secundarios que les impidan asistir al día siguiente.

“Ahora no solo va el Atap (asistente técnico de atención primaria en salud) y el registrador, también vamos con gente de Trabajo Social o Psicología para que los encargados entiendan que los efectos secundarios son mínimos y en un porcentaje bajo”, señaló Chavarría.

“Probablemente uno o dos falten un día o dos, pero es más riesgo que una persona se enferme y pierda más días de trabajo. Con covid hemos perdido gente que por 14 días no ha podido trabajar“, señaló Chavarría.

Influencia de grupos antivacunas

Los funcionarios de la CCSS confirmaron además la acción de grupos antivacunas.

“Un problema que hemos tenido ha sido con dos comunicadores que tienen muy alto alcance en comunidades rurales, tienen hasta 250.000 seguidores. Ellos dos nos estuvieron esparciendo noticias falsas. Hemos tenido que reunirnos con ellos dos. Ha sido complicado, porque mucha gente los sigue”, dijo el jefe del Área de Salud de la Región Huetar Norte.

Sin embargo, tanto él como Retana indican que cada vez hay más pobladores que buscan la vacuna luego de que ver individuos sin vacuna sufren por la covid.

“Hemos visto gente que decía que no quería vacunarse que ahora llega diciendo que ya quiere. Este repunte de casos en nuestra área conlleva hospitalizaciones y muertes y la gente prefiere protegerse.

“Pasamos de oír ‘tengo miedo de vacunarme’ a un ‘tengo miedo de enfermarme’”, manifestó Retana.

Otro factor que ha ayudado es que quienes tenían algún tipo de miedo ya vieron cómo quienes llevan meses de vacunados no han manifestado ningún tipo de efecto.

Aunque en este momento la prioridad es segundas dosis, Retana hace lo posible para darles cita de primera dosis a quienes anteriormente no la habían solicitado, siempre que haya disponibilidad del biológico.

“Hay que salir a vacunarse. Las puertas de la institución están abiertas”, concluyó el funcionario.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.