Ángela Ávalos. 17 febrero
Equipo del servicio de Pediatría, en el Hospital Max Peralta de Cartago, a cargo de atender a la niña infectada con ameba en aguas termales. Al centro (pantalón negro), la pediatra Leidy Zamora, líder del equipo. Foto: Cortesía del hospital
Equipo del servicio de Pediatría, en el Hospital Max Peralta de Cartago, a cargo de atender a la niña infectada con ameba en aguas termales. Al centro (pantalón negro), la pediatra Leidy Zamora, líder del equipo. Foto: Cortesía del hospital

La rápida y certera atención de personal médico en un Ebáis de La Unión y en el Hospital Max Peralta, en Cartago, son las que hoy tienen con vida a una niña de cuatro años y ocho meses, infectada con la ameba Naegleria fowleri, la misma que mató a dos menores de edad que inhalaron ese parásito en aguas termales.

La médica pediatra que lidera al grupo de especialistas a cargo del caso en el hospital cartaginés, Leidy Zamora Rojas, reconoció que la rápida intervención les dio ventaja sobre la ameba, un parásito que ha cosechado fama por su veloz acción destructora al punto que se le conoce como la “ameba comecerebros”.

“Cuando vimos que tenía buena respuesta al tratamiento, eso nos alentó y sentimos que se había intervenido muy rápidamente. Esto era algo a favor pues era algo que no se había logrado con otros pacientes que han fallecido. Sentimos que llevábamos una gran ventaja sobre la ameba”, explicó Zamora, quien atendió telefónicamente a La Nación la mañana de este lunes.

Según Zamora, tras la revisión de la literatura internacional sobre casos similares, el de esta menor sería el octavo en el mundo en el cual una persona logra sobrevivir a la infección por esta ameba. Dado el éxito que hasta ahora ha tenido el abordaje médico, es muy probable que este sea compartido en un artículo científico posteriormente.

Se trata de un caso excepcional, según han reconocido las autoridades del Ministerio de Salud: un 97% de las personas que se infectan con esa ameba muere a los pocos días producto de una meningitis amebiana primaria fulminante.

Tampoco son muchos los casos en el mundo que se infectan con este parásito, natural de aguas termales. En países como Estados Unidos, se han registrado 34 en diez años.

Se calcula, además, que solo una persona por cada 2,5 millones inhala la ameba al sumergirse en aguas con temperaturas superiores a los 26 grados Celsius.

En la intervención de este caso también participó el único laboratorio que realiza el diagnóstico para la infección con este parásito en el país, pertenenciente a la Universidad de Costa Rica (UCR).

Este caso es el tercero que registra el país desde 2014, cuando un menor estadounidense contrajo el parásito en una visita turística a Costa Rica. El segundo, también es de un menor de edad, un adolescente que la contrajo a final de año en Bagaces, Guanacaste. Ambos menores, fallecieron a los pocos días de la infección.

28 días de tratamiento

Por ahora, la menor sigue hospitalizada y se mantendrá en esa condición hasta que se completen los 28 días de tratamiento programado.

Su historia es de película, según trascendió el viernes 14 de febrero, cuando el Ministerio de Salud y posteriormente la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) dieron a conocer los detalles del abordaje, entre los cuales se incluye la coordinación por tierra y en ambulancias con el hospital de Liberia, que suministró uno de los tratamientos que le han salvado la vida.

La niña fue de paseo a unas cabinas con aguas termales, en San Carlos Alajuela, el 8 de febrero. Dos días después, comenzó con fiebre, dolor de cabeza y vómitos.

Sus papás consultaron inmediatamente a un Ebáis de La Unión, en Cartago, desde donde fue referida al Max Peralta.

"Ingresó al área de observación pediátrica, en Emergencias, donde se atienden los menores de 12 años. A la chiquita la atendió el doctor Carlos Villalobos, que es médico general, y él tuvo la información de los padres.

“Cuando nos viene un niño con fiebre siempre se pregunta si ha estado en algún lugar lejano en el último mes. De ahí fue donde el doctor Villalobos adquirió la información del viaje a aguas termales. Inmediatamente, llama a Pediatría para que valoráramos el caso”, relató Zamora.

La menor venía con déficit neurológico, cuya manifestación principal era que no podía caminar. Además, tenía fiebre, dolor de cabeza y vómitos. Fue valorada por Zamora y por su colega pediatra Óscar Villalobos, quienes sospecharon de la infección y ordenan el internamiento.

Zamora, quien es médica desde hace casi 30 años y especialista en Pediatría desde hace 24 años, confirmó que este es el primer caso en su tipo que atiende, y también el primero que llega en esas condiciones al Max Peralta.

“Es importante enfatizar que esto no es una labor solo mía, sino de todos mis compañeros, quienes me han apoyado. Me liberaron de la atención de otros enfermos para que yo me pudiera dedicar exclusivamente a esta niña. Con ellos, comento todos los días la evolución del caso y tomo decisiones sobre los pasos a seguir”, dijo la pediatra.

En su servicio, hay 24 camas para pacientes graves, y ella pudo dedicarse a resolver con rapidez la atención de esta niña porque sus compañeros, incluidos enfermeros y otro personal de salud, asumió la atención de los demás enfermos del servicio.

Esto es lo que hoy permite afirmar que la niña ya superó los siete días considerados como críticos y en donde se dispara la mortalidad de este tipo de pacientes.

Aunque todavía es muy pronto para saberlo, aclaró Zamora enfáticamente, hasta ahora la niña también evoluciona sin síntomas de alguna eventual secuela neurológica vinculada con esta infección.

El tratamiento que lleva, con antibióticos y otro tipo de fármacos, se prolongará 28 días, según lo establece el protocolo. Ese será el tiempo que permanecerá bajo estricta vigilancia médica.

Ameba ‘Naegleria fowleri’

FUENTE: CDC.    || w. s. / LA NACIÓN.