Ángela Ávalos. 26 junio, 2016
Los servicios de Urgencias de la Caja Costarricense de Seguro Social es adonde primero llegan las personas que se autolesionan de diferentes formas; entre ellas, el envenenamiento con plaguicidas y otros químicos, así como los intentos de ahorcarse. | ARCHIVO/ MELISSA FERNÁNDEZ
Los servicios de Urgencias de la Caja Costarricense de Seguro Social es adonde primero llegan las personas que se autolesionan de diferentes formas; entre ellas, el envenenamiento con plaguicidas y otros químicos, así como los intentos de ahorcarse. | ARCHIVO/ MELISSA FERNÁNDEZ

Durante el primer trimestre de este año, 840 personas fueron atendidas en los servicios de Urgencias de hospitales de la Caja debido a las lesiones que ellos mismos se provocaron.

Son, en su gran mayoría, jóvenes entre los 20 y 39 años, y seis de cada 10 casos corresponden a mujeres, según revela un análisis reciente del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

La cantidad de estos pacientes ha venido en aumento desde el 2013, año en el cual se registraron 812 personas con lesiones autoinfligidas. En el 2015, hubo un total de 2.382.

Un 46% de los 840 pacientes atendidos durante el primer trimestre del 2016 llegaron envenenados, luego de ingerir medicamentos y otras drogas.

Otro 9% se autolesionó usando arma blanca y un 8% más sufrió envenenamiento con plaguicidas y otros químicos.

Un 32% de todos los casos atendidos, a inicio de año, corresponden a “mecanismos no especificados”, que son otros intentos de suicidio.

Alerta. Los cantones con mayor incidencia acumulada (casos nuevos al año) por cada 10.000 habitantes fueron Dota con una tasa de 9,5; Vázquez de Coronado con 6,9 y Turrubares, con 6,8 casos por cada 10.000 personas (todos en la provincia de San José).

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Leandra Abarca, epidemióloga de la Caja a cargo del análisis, dijo que si estas situaciones no se visibilizan, “puede que las familias las vean como un episodio aislado, sin que podamos darle seguimiento como un fenómeno de impacto social”.

Depresión. Muchos de estos episodios están marcados por alguna relación con una de las causas más importantes de suicidio y autolesión: la depresión.

El psicólogo Carlos Garita advierte de que las personas con este trastorno emocional son incapaces de manejar las situaciones de la vida por sí mismos y necesitan ayuda especial para volver al control de su autogestión.

Hace tres años, la CCSS hizo el primer estudio de este tipo de lesiones. En ese momento, los 812 casos atendidos ese año representaron una tasa de 17 casos por cada 100.000 habitantes.

Leandra Abarca admitió, entonces, que se trata de un fenómeno en aumento.

“Por mucho tiempo, este tipo de lesiones no se reportaba, pero, si hacemos una revisión de los últimos datos del 2011 y 2012, solo el 2% de las lesiones se declaraban como autoinfligidas.

”Esto no solo quiere decir que va en aumento; también puede significar que ahora somos más propensos a admitir esta condición”, manifestó Abarca en un reportaje de este diario, en el 2014.

La intención de la Caja con estos estudios es mejorar la detección de estos pacientes, pues una vez identificados, se les intenta dar seguimiento.

“La experiencia y la literatura dicen que haber tenido un episodio de intento de suicidio es un antecedente para intentarlo una vez más. La clave está en atender a las personas desde la prevención y no esperar a que el evento suceda”, agregó Abarca.

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A partir de estos nuevos datos, la Dirección de Desarrollo de Servicios de Salud Central Sur iniciará el análisis específico de estos casos para establecer medidas de control y prevención que favorezcan a los asegurados.