Esteban Oviedo. 17 septiembre

Dentro de la propuesta al Fondo Monetario Internacional (FMI), para equilibrar las finanzas públicas, el Gobierno propone subir, por dos años, las tasas de impuestos que deben pagar las empresas y las personas físicas con ingresos diferentes a un salario.

En el caso de las personas jurídicas, el tributo en favor del Gobierno subiría hasta un 36%. Ese es el caso de las empresas con rentas brutas superiores a los ¢109,2 millones por año.

Así, por ejemplo, si una compañía tiene utilidades por ¢500 millones anuales, tendría que desembolsarle al Estado ¢180 millones, lo que implica un aumento de ¢30 millones con respecto a la actualidad, en la que el tributo es de ¢150 millones.

Actualmente, el impuesto para estas empresas es de un 30%.

En cuanto a compañías con ingresos inferiores a ¢109,2 millones, el Gobierno también pretende aplicar aumentos en las tasas, hasta de diez puntos porcentuales, de la siguiente manera:

Para estos casos, el impuesto se cobra de manera progresiva, de manera que, a mayor ingreso, mayor impuesto.

Así, una empresa que genere ¢80 millones anuales en utilidades, pasaría de ¢15 millones en impuestos a ¢22,2 millones, con una diferencia de más de ¢7 millones en favor del Estado.

El Poder Ejecutivo también plantea subir hasta en diez puntos porcentuales las tasas para las personas que tienen ingresos aparte del salario, como los profesionales liberales.

En ese caso, el Gobierno propone los siguientes cambios:

Así, un abogado, por ejemplo, con utilidades por ¢48 millones anuales, tendría que pagar ¢13,6 millones en impuestos en vez de ¢10 millones.

El Gobierno también propuso aumentar el impuesto de renta sobre los salarios, de manera que las tasas suban hasta un 30% en los tramos de mayores ingresos.

Asimismo, Zapote planteó un impuesto extraordinario de un 5% sobre las remesas al exterior.

Con estos cambios en el impuesto de renta, el Gobierno planea recaudar ¢292.000 millones adicionales por año, cerca de un 0,8% del PIB, en momentos en que el déficit fiscal ronda el 10%.

La mayor parte del dinero provendría del ajuste en el impuesto a salarios, con ¢139.000 millones, seguido del aumento en el tributo a empresas e independientes, con ¢120.0500 millones.

Los ¢33.000 millones restantes vendrán del aumento extraordinario a las remesas.