Política

'Le dieron una muerte demasiado terrible a mi bebé y esa es mi lucha’

Aurora, la madre que llevó al Estado ante la CIDH por haberle negado un aborto terapéutico cuando su bebé no tenía esperanza de vida, conversó con ‘La Nación’ sobre su causa. “Creen que uno es una babosa usada por abortistas, y yo no soy ninguna babosa”, afirma, al tiempo que llama la atención a sectores políticos: “Los diputados, es algo indignante que sean tan ignorantes”

En 2007, Aurora atravesó el embarazo de su bebé que se desarrolló con la pared abdominal abierta y sin ninguna posibilidad de vivir. Ahora, mantiene una queja abierta contra el Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y exige que se apruebe una norma terapéutica para la interrupción de los embarazos que ponen en riesgo la vida y la salud de las mujeres, según lo dispone el artículo 121 del Código Penal. Foto: captura de pantalla del documental Aurora.
En 2007, Aurora atravesó el embarazo de su bebé que se desarrolló con la pared abdominal abierta y sin ninguna posibilidad de vivir. Ahora, mantiene una queja abierta contra el Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y exige que se apruebe una norma terapéutica para la interrupción de los embarazos que ponen en riesgo la vida y la salud de las mujeres, según lo dispone el artículo 121 del Código Penal. Foto: captura de pantalla del documental Aurora.
Aurora En el 2012, Aurora atravesó el embarazo de su bebé que se desarrolló con la pared abdominal abierta y sin ninguna posibilidad de vivir. Ahora, mantiene una queja abierta contra el Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Foto: captura de pantalla del documental Aurora.

Aurora investigó el diagnóstico que le dieron los médicos y esperó un milagro que salvara a su bebé, pero cuando aceptó que no había posibilidades, pidió un aborto terapéutico para evitar el sufrimiento de ambos.

Él se desarrolló con la pared abdominal abierta y los órganos vitales expuestos, por lo que los médicos supieron desde las primeras semanas que no podría vivir. Y, pese a que la situación también representaba un riesgo grave para la salud mental de ella, el Estado se negó a interrumpir la gestación.

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