
Diputados de diferentes grupos políticos de la Asamblea Legislativa levantaron sus voces para exigir que Alberto Salom renuncie al puesto de rector de la Universidad Nacional (UNA).
Entre las voces están los liberacionistas Carlos Ricardo Benavides, Silvia Hernández, Gustavo Viales y Roberto Thompson, de Liberación Nacional (PLN); así como María Inés Solís, jefa de la Unidad Social Cristiana (PUSC); Carmen Chan, vocera del bloque fabricista Nueva República, y José María Villalta, del Frente Amplio.
Las reacciones contra el rector y exdiputado aumentaron de tono, luego de conocerse de que el jerarca universitario admitió que no existía riesgo alguno para las becas en el 2020, aunque el propio Consejo Nacional de Rectores (Conare) así lo difundió.
Salom aseguró que las ayudas a los estudiantes de la UNA nunca estuvieron en riesgo por un cambio en las partidas del Fondo Especial de la Educación Superior (FEES) y agregó que, desde setiembre, sabían que existía una posible salida para evitar la afectación.
El rector dijo que hubo un “sesgo alevoso” en las informaciones que presagiaban recortes en las becas estudiantiles ante la decisión de destinar ¢35.000 millone a infraestructura y equipamiento.
El primero que lanzó el reclamo contra la continuidad del rector fue el diputado Thompson, quien a través de su cuenta de Twitter dijo que Salom “ya le ha hecho suficiente daño a la UNA y a la educación superior”.
“Lo decente es su inmediata renuncia”, afirmó el alajuelense.
El presidente legislativo, Carlos Ricardo Benavides, fue más allá. Aseguró que también es cuestionable la continuidad de Henning Jensen, rector de la Universidad de Costa Rica (UCR).
“Tanto Jensen como Salom conocían que las becas de los estudiantes, la acción social y la investigación no estaban en peligro, pero aún así alentaron la marcha por razones políticas. Eso es una manipulación de estudiantes y un abuso de recursos públicos”, dijo.
Añadió que, cuando los rectores levantan clases, y piden a los estudiantes dejar de asistir, los profesores siguen ganando igual sus salarios. “Es una utilización de recursos públicos para sostener una posición de carácter político”, añadió.
Ante la Procuraduría Ética
Tanto Benavides como Silvia Hernández, jefa del PLN, manifestaron su intención de denunciar la actuación de los rectores ante la Procuraduría de la Ética Pública (PEP).
“Henning Jensen y Alberto Salom estaban al tanto de que las becas no estaban en peligro y, a pesar de ello, alentaron a los estudiantes para torcerle el brazo al Ministerio de Hacienda con respecto al presupuesto del FEES para 2020. Eso a todas luces es antiético, por lo que ambos deberían valorar su permanencia en el puesto”, dijo Hernández.
Gustavo Viales también puso un tuit para criticar la gestión del rector de la UNA, y agregó que se le acabó el espacio y “su presencia no resuelve ningún conflicto”. “Es hora de que valore su continuidad”, agregó.
La jefa del PUSC, María Inés Solís, apuntó que, si bien desde la Asamblea no se puede obligar a los rectores a renunciar, salvo pedir sus cabezas “como un acto simbólico”, ella sí está de acuerdo en que Salom debería irse porque el manejo de ese rector “no ha sido el correcto”.
La independiente Carmen Chan manifestó que el exdiputado del Partido Acción Ciudadana (PAC) “no merece seguir dirigiendo la UNA”.
La legisladora adujo que el rector ha actuado “con insensatez e ineptitud más de una vez”, y que es responsable de la manipulación de los estudiantes sobre supuestos recortes al FEES y la supuesta afectación a becas, carreras, sedes, investigación y acción social.
Para el diputado Carlos Avendaño, de Restauración Nacional, los rectores trataron de hacer una tragedia de algo normal, como el procedimiento de trámite del Presupuesto Nacional, que se estudia en el Congreso.
“En el seno de la Comisión de Hacendarios, hay una total claridad sobre los recursos para las universidades. No es para tanto, no sé qué los incitó a una manifestación que considero desproporcionada. Sería osado que diga cuánta responsabilidad tiene don Alberto Salom”, dijo Avendaño.
Lo que sí dijo el restauracionista es que los rectores estaban llamados a apaciguar a los universitarios y decirles que estaban en conversaciones con los diputados.
“Les votamos una moción donde ellos querían ¢35.000 millones para gastos de inversión. Hay canales de diálogo, normales, relación, conversación de las necesidades. Esperemos que termine el proceso y no nos tiremos antes a la calle”, indicó.
El diputado José María Villalta, del Frente Amplio, agregó que la comunidad universitaria debería, con urgencia, exigirle a Salom que se aparte del cargo, “como viene haciendo desde hace días el movimiento estudiantil”.
El legislador cree que la presencia del rector está dañando a la universidad. “Su absoluto desprecio por las legítimas exigencias estudiantiles y sus expresiones xenófobas son incompatibles con todo lo que debe ser una universidad”, dijo Villalta en Twitter.
Añadió que la conferencia que dio Salom este miércoles fue una vergüenza.
