
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) considera urgente unificar la edad de pensión en los 65 años, con el fin de darle un respiro al mayor sistema de jubilaciones del país.
Jaime Barrantes y Ubaldo Carrillo, gerente y director de Pensiones de la CCSS, coincidieron en que la medida es urgente para garantizar la continuidad del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), al cual está afiliado la mayoría de trabajadores privados y públicos del país.
Actualmente, el reglamento del IVM permite adelantar la jubilación siempre que las personas tengan una gran cantidad de cuotas.
En el caso de las mujeres, pueden retirarse a partir de los 59 años y 11 meses de edad, si tienen 450 cuotas. Los hombres pueden hacerlo desde los 61 años y 11 meses de edad, con 462 cotizaciones.
No obstante, Barrantes y Carrillo consideran necesario acabar con esas alternativas, pues le generan una gran presión al sistema, especialmente luego de que, este año, el régimen perdió 100.000 cotizantes en cuatro meses por la crisis económica del coronavirus.
“Hay que revisar la forma en que las personas se van antes de los 65 años y establecer la edad de retiro tal y como la tiene el IVM hoy, en 65 años. Eso mejoraría la sostenibilidad del régimen en aproximadamente 16 años”, aseguró Barrantes.
Si bien la mayoría de trabajadores se jubila a los 65 años de edad con al menos 300 cotizaciones (25 años laborados), algunas personas, principalmente empleados públicos, pueden aprovechar las opciones aún existentes para adelantar el retiro.
“El retiro anticipado provoca un peso muy fuerte en este momento, cuando la esperanza de vida sube y el costo por año de la esperanza de vida es mucho mayor al esfuerzo contributivo”, recalcó Carrillo ante los diputados de una comisión especial estudia las finanzas de la CCSS.
Según el director de Pensiones de la Caja, emitir directrices paritarias en cuanto a edad de jubilación es “trascendental” para reforzar los principios de sostenibilidad y justicia social que deben caracterizar los sistemas de pensiones.
Como ejemplo, argumentó que, en el Régimen No Contributivo de la CCSS, que otorga pensiones de ¢82.000 a adultos mayores pobres, la edad de retiro es a los 65 años.
“En gran medida, los que anticipan son quienes tienen alguna densidad de cotización de mucho éxito en el mercado de trabajo”.
“El Régimen No Contributivo pensiona a los 65 años. El sector privado tiende a jubilarse a los 65 años también. Los que más tienden a jubilarse con menos de 65 años son los que permanecen más tiempo en un mismo puesto, y apunta mucho al sector público. Nada más como un comentario”, dijo Carrillo ante los diputados.
El gerente y el director de Pensiones asistieron, el miércoles de esta semana, a la Comisión Especial de la CCSS, foro legislativo que tiene la finalidad de investigar y rendir un informe sobre las finanzas de la Caja, para lograr su sostenibilidad en el tiempo.
La decisión de modificar la edad de retiro debe tomarla la Junta Directiva de la CCSS, que tiene autonomía para hacer ajustes en el reglamento del IVM.
No es necesario emitir ninguna ley al respecto, por lo que en ello no tendrían que intervenir los diputados.
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El IVM, el régimen de pensiones más grande de Costa Rica, comenzará a enfrentar los primeros problemas de insolvencia a partir del 2021.
Las proyecciones son que, para el 2030, la reserva de ese fondo empezará a reducirse y, en el 2037, se agotará.
Así lo reveló el más reciente estudio de la Dirección Actuarial de la Caja, publicado en el 2019, con datos al 31 de diciembre del 2018.
De ahí la conformación de dicha comisión legislativa y las excitativas de los jerarcas con respecto a la necesidad de tomar medidas para rescatar este sistema de jubilaciones.
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Una opción muere en el 2021
De momento, lo que ya hizo la Junta Directiva es extinguir la alternativa de pensionarse antes de tiempo, pagando por ello un castigo en el monto de la pensión.
Esa opción, que era otra de las posibilidades para quienes querían pensionarse antes de los 65 años, desaparecerá del todo el 1.° de marzo del 2021.
Se trata de una alternativa venía reduciéndose, gradualmente, desde el 2016, pero que se acabará en menos de un año.
De hecho, el 1.° de setiembre del 2019 se aplicó uno de los cambios con miras a cerrar esa modalidad.
Antes de ese momento, las mujeres podían jubilarse a los 60 años y los hombres a los 62, siempre que hubieran aportado un mínimo de 300 cuotas, el equivalente a 25 años de trabajo.
No obstante, el cambio consistió en aplicarles un castigo a quienes quisieran pensionarse antes de los 65 años.
¿En qué consiste la penalización? De la pensión que le hubiera tocado, a la persona se le resta un 1,75% por cada trimestre anticipado con respecto a la edad ordinaria de jubilación, 65 años.
Así, por ejemplo, a alguien que se retiró cinco años antes, la pensión se le dedujo en un 35%.
Con ese cálculo, una pensión de ¢500.000 bajaba a ¢325.000.
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Otras modificaciones han venido haciéndose desde años atrás.
Por ejemplo, en el 2016, la Caja mantuvo el castigo y las edades mínimas de retiro anticipado, pero elevó las cuotas exigidas de la siguiente manera:
-Hasta el 28 de febrero del 2018, se mantenían las 300 cuotas (25 años)
-Desde el 1.° de marzo de 2018 y hasta el 31 de agosto de 2019, se exigen 360 cuotas (30 años)
-Desde el 1.° de setiembre de 2019 y hasta el 28 de febrero de 2021, se requieren 420 (35 años)
-Finalmente, la alternativa quedará derogada del 1.° de marzo de 2021

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