Silvia Artavia. 27 abril
El programa de seguridad y conservación del Teatro Nacional incluye cambiar todo el sistema eléctrico deficiente, el cual está sobrecargado y, por lo tanto, no se adapta al Código Eléctrico Nacional. Foto: Melissa Fernández.
El programa de seguridad y conservación del Teatro Nacional incluye cambiar todo el sistema eléctrico deficiente, el cual está sobrecargado y, por lo tanto, no se adapta al Código Eléctrico Nacional. Foto: Melissa Fernández.

Aprobar solo una parte del préstamo de $31 millones que el BCIE daría a Costa Rica para proteger el Teatro Nacional no es posible; el crédito debe autorizarse completo.

Así lo aseguró Mauricio Chacón, gerente de País del Banco Centroamericano de Integración Económica, quien explicó que es inviable modificar un empréstito que ya se autorizó.

Según el representante de esta entidad financiera, dicho órgano dio el visto bueno para financiar un proyecto en específico, que es el programa integral presentado por la dirección del Teatro.

Autorizar solo una parte del dinero para ejecutar parcialmente las obras, como lo proponen algunos diputados, implicaría gestionar un nuevo préstamo y “empezar de cero”, explicó Chacón.

“Lo que nos presentó la dirección del Teatro Nacional fue un programa integral de mejoras, y una de las mejoras estaba atada a la otra. Así lo vimos, así lo analizamos, con base en esos elementos y en esos parámetros, y así fue que construimos todo el proceso de crédito

“No se puede modificar porque estaríamos cambiando lo que todas las instancias del Banco aprobaron. Analizamos la integralidad del proyecto y eso fue lo que aprobamos”, enfatizó el gerente.

Según el jerarca del BCIE, tramitar un nuevo préstamo tardaría, mínimo, dos años; un año para que el Teatro construya la documentación técnica que dé respaldo al Banco para girar el crédito, y otro año para que esta entidad financiera apruebe el empréstito.

En criterio de Chacón, el trámite más engorroso sería volver a conseguir el aval del Ministerio de Planificación (Mideplán), la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda y el Banco Central.

Toda institución costarricense que desee endeudarse debe contar con el visto bueno de esas instancias.

“Entidades como el Teatro Nacional, que no se dedica a hacer proyectos, no tienen un equipo, como las instituciones autónomas, destinado a ello… Ellos (la dirección del Teatro) tuvieron que trabajar con uñas y dientes para poder construir la información técnica”, resaltó Chacón.

Construido desde 1897, el Teatro Nacional es un edificio declarado patrimonio histórico y arquitectónico costarricense. También fue designado por los diputados como símbolo nacional, en febrero del 2018. Foto: Melissa Fernández.
Construido desde 1897, el Teatro Nacional es un edificio declarado patrimonio histórico y arquitectónico costarricense. También fue designado por los diputados como símbolo nacional, en febrero del 2018. Foto: Melissa Fernández.
Un proyecto con oposición

El proyecto de ley que permitiría al país acceder a $31 millones para echar a andar el Programa Integral de Seguridad y Conservación del Monumento Histórico Teatro Nacional se discute actualmente en la Asamblea Legislativa bajo el expediente 20.810.

Dicho programa propone aprovisionar al edificio de un sistema contra incendios y convertirlo en un sitio que responda a los estándares mundiales de seguridad para albergar a los visitantes.

Asimismo, la iniciativa proyecta la transformación tecnológica del escenario de ese histórico inmueble, además de la construcción del Centro Cultural José Joaquín Vargas Calvo.

Pese a que se trata de un programa integral, algunos diputados consideran que el presupuesto para llevarlo a cabo es excesivo.

Por lo tanto, proponen aprobar solo una parte de los recursos y, por ende, ejecutar las obras parcialmente.

Uno de ellos es el socialcristiano Pablo Heriberto Abarca, quien asegura que está de acuerdo con autorizar solo $10 millones de todos los fondos.

Según él, con ese dinero se podría dotar al inmueble de un sistema contra incendios, cambiar la instalación eléctrica y realizar unas cuantas obras de restauración en paredes y demás espacios del recinto.

Un informe de vulnerabilidad elaborado por el Cuerpo de Bomberos en el 2016 fue el detonante para emprender el proyecto de adaptación del Teatro en un sitio seguro para los visitantes. Previamente, se habían presentado dos conatos de incendio. Fotos Melissa Fernández.
Un informe de vulnerabilidad elaborado por el Cuerpo de Bomberos en el 2016 fue el detonante para emprender el proyecto de adaptación del Teatro en un sitio seguro para los visitantes. Previamente, se habían presentado dos conatos de incendio. Fotos Melissa Fernández.
Cultura se aferra a propuesta integral

No obstante, al igual que el gerente del BCIE, tanto la ministra de Cultura, Sylvie Durán, como la directora del Teatro, Karina Salguero, defienden el argumento de que no es posible fragmentar el préstamo y que, de hacerlo, el atraso sería de al menos dos años.

“Hemos expresado en diversos foros, medios y, especialmente, ante los diputados, que se trata de un programa integral, en el cual la desagregación de los componentes no es posible. Cada componente cumple una función precisa para la conservación y seguridad del Teatro”, afianzó la Ministra en un artículo de opinión publicado en este medio.

Por su parte, la directora del Teatro insistió en que la propuesta de adaptación debe verse integralmente.

“Dejar de lado la construcción del edificio complementario (el Centro Cultural José Joaquín Vargas Calvo), dejaría en vulnerabilidad el Teatro e implicaría volver a pasar por los ajustes al diseño y todo el proceso de endeudamiento público, al menos dos o tres años más”, aseveró Salguero.

La discusión sobre la urgencia de aprobar el préstamo se avivó tras el incendio que, el pasado 15 de abril, destruyó parcialmente la Catedral de Notre Dame, en París, Francia.

Tras el incidente, algunos diputados, miembros del sector cultural y la misma ministra Durán manifestaron su preocupación y temen que ocurra lo mismo en Costa Rica.

De momento, el proyecto de ley, que ya superó dos días de mociones en el Congreso, está a la espera de que los jefes de fracción lo incluyan en el orden del día para votarlo en primer debate en Plenario legislativo.

Incluso, la iniciativa fue convocada para que los diputados la aprobaran en sesiones extraordinarias, cuyo día de caducidad es este martes 30 de abril.

Sin embargo, Wagner Jiménez, liberacionista quien preside la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología –donde se ha tramitado el proyecto– dijo en una reciente entrevista con La Nación que no ve un panorama favorable para la aprobación, pues parte de los legisladores se inclina por una aprobación parcial.