Aarón Sequeira. 23 diciembre, 2018
Carlos Ricardo Benavides, del PLN, y Víctor Morales Mora, del PAC, operaron las negociaciones para que la vía rápida al plan sobre huelgas se consolidara. Foto: Rafael Pacheco
Carlos Ricardo Benavides, del PLN, y Víctor Morales Mora, del PAC, operaron las negociaciones para que la vía rápida al plan sobre huelgas se consolidara. Foto: Rafael Pacheco

La idea de que “los diputados no se ponen de acuerdo ni para un minuto de silencio” se ha despedazado varias veces en los ocho meses que lleva este periodo.

El lunes pasado, una vez más, ese dicho fue derrotado cuando 47 de los 57 miembros del Congreso se pusieron de acuerdo a fin de darle vía rápida a un proyecto para frenar los abusos en las huelgas.

Miembros de prácticamente todas las fracciones legislativas, excepto el Frente Amplio, votaron a favor de tramitar por la ruta corta el proyecto de ley de Carlos Ricardo Benavides.

¿Cómo se gestó un acuerdo avalado por el 90% de los diputados presentes en el momento de la votación sobre este tema, luego de haber votado otra vía rápida ese mismo día: la reforma al Reglamento para agilizar el trámite de leyes?

¿Qué cambió para que, ahora sí, los diputados hubieran aceptado en número tan abultado darle vía rápida a esa iniciativa?

En el principio, fue el fracaso. La del lunes no fue la primera vez que se puso a discusión la propuesta para darle vía rápida al plan sobre huelgas.

Ya Carlos Ricardo Benavides, jefe de la fracción del Partido Liberación Nacional (PLN), lo había intentado y, sin llegar siquiera a presentar la moción, había fracasado.

En sus propias tiendas le bloquearon esa propuesta, aunque tenía el apoyo de los jefes de Acción Ciudadana (PAC), Unidad Social Cristiana (PUSC) y Restauración Nacional (PRN), así como del vocero del bloque independiente.

Días después de ese intento, que Benavides había intentado mover estratégicamente, el independiente Jonathan Prendas anunció que él y los fabricistas no apoyarían bajo ningún motivo esa vía rápida.

El verdiblanco no cedió y mantuvo a su lado el apoyo de los demás jefes, pero siguió operando, al lado de Víctor Morales, vocero oficialista, para consolidar el apoyo.

En sus propias palabras, Benavides lo narra así:

“Trabajamos por los 38 votos, sin tener una exactitud de si eran 36 o 39. Había un problema central: que la Asamblea normalmente sesiona con mucho menos de los 57”.

Entonces, lo primero que debía hacer el verdiblanco y el oficialista Morales era asegurarse de que hubiera en el plenario la mayor cantidad de congresistas posible.

Específicamente, requerían más de 50 parlamentarios, tomando en cuenta los posibles votos en contra.

“Planteé la necesidad (en reunión de los jefes de fracción) de que la última semana, la presidencia legislativa evitara dar permisos, de forma que pudiéramos ver asuntos de compleja resolución”, comentó Benavides.

Así lo anunció Carolina Hidalgo en la reunión de voceros del 13 de diciembre.

Además, por la lógica laboral de los congresistas, es más posible que haya una alta asistencia en el plenario los lunes y no los jueves, por ejemplo.

Empezar a ordenar por casa

Sin embargo, Morales y Benavides tuvieron que hacer su propio trabajo en casa, pues ambos debían sortear posibles dudas de sus copartidarios de dejar resuelto ese asunto en los días de fin de año.

Aunque la fracción del PAC parece un grupo alineado, disciplinado y, en principio, no muy complicado, al fin y al cabo ese partido es el que firmó el Pacto del Melico Salazar, junto con varios conglomerados sindicales y con el Frente Amplio.

El 26 de junio del 2015, la entonces presidenta del PAC, Margarita Bolaños, y el entonces jefe de esa fracción, Marco Vinicio Redondo, firmaron un pacto político que los ligaba en una agenda común con el Frente Amplio y el colectivo sindical Patria Justa, dirigido por Albino Vargas.

Ese pacto implicaba una agenda legislativa que evitara cualquiere reducción de los pluses salariales del sector público, por ejemplo.

De vuelta al presente, Morales explicó que el PAC debió afrontar sus procesos internos, “que no siempre son sencillos ni fáciles para la toma de decisiones”.

“Al final, logramos cerrar filas alrededor de los objetivos que nos parecen importantes para que el país avance. Por eso logramos ponernos de acuerdo sobre el plan fiscal”, afirmó.

Además, el jefe oficialista insistió en que él tiene una particular relación de cercanía con la Reforma Procesal Laboral, por haber sido ministro de Trabajo de un gobierno socialcristiano y, luego, de un gobierno del PAC.

“Yo reivindico el valor de la Reforma Procesal Laboral en la modernización de nuestro sistema de relaciones laborales. Debemos estar dispuestos a revisar, evaluar y analizar aquellas partes de la legislación que, de pronto, puedan ser objeto de una crítica”, sentenció Víctor Morales.

“Si pasada esta huelga (contra la reforma fiscal) se considera que lo regulado ahí no es exactamente lo que la sociedad requiere en estos momentos, que podemos revisarlo, yo soy el primero en estar dispuesto a hacer esa revisión”, contó Morales.

Benavides también tuvo que hacer su trabajo en la tienda verdiblanca y, aunque evitó revelar detalles sobre cuán intensa puede haber estado la discusión interna, reconoció que se logró consolidar el compromiso de los 17.

“Entre los diputados del PLN habíamos tenido una conversación, el lunes al mediodía, y ahí llegamos a la determinación de que todos íbamos a votar la vía rápida, tanto la reforma al Reglamento como los de las huelgas”, comentó.

Añadió que, si buen algunos verdiblancos se opusieron a la iniciativa, llegaron al acuerdo de votar las vías rápidas, aunque eso no implique el voto afirmativo al fondo del plan, de buenas a primeras.

Giro inesperado: el apoyo de los independientes

El momento crucial que lanzó a Benavides, a Morales y a Carolina Hidalgo a ir de frente con la vía rápida fue cuando lograron el compromiso del bloque de diputados independientes Nueva República.

Los diputados afines a Fabricio Alvarado pasaron por tres momentos: primero, Jonathan Prendas a nombre del grupo había apoyado la vía rápida.

Luego, anunciaron a través de un video difundido por WhatsApp, que cambiaban de criterio y que no darían sus votos para dicha vía expedita.

Finalmente, el lunes de diciembre, cambiaron nuevamente de rumbo y, en un giro inesperado, se volvieron a alinear a favor de la vía rápida.

La promesa que los hizo cambiar de ruta fue la de que, durante el trámite en la Comisión Especial sobre Huelgas, se discuta la propuesta de Floria Segreda y se les permita plantear sus propuestas.

‘Acuerdo permite desarrollar proyectos sensibles’

“Las conversaciones originalmente se centraron en una vía rápida para un solo proyecto, sobre eso había que construir. Lo que conversamos con Benavides es que se permita la discusión, tanto de los proyectos de Yorleny León y Pedro Muñoz como el de Floria Segreda”, explicó Prendas.

Añadió que se aceptó tener el plan de Benavides como columna vertebral, pero en la redacción también poder sumarle todas “las bondades” de los demás proyectos.

“Un acuerdo como este sí permite desarrollar proyectos sensibles y que se requiere sacar adelante, como la reforma al Reglamento y este proyecto”, dijo el independiente.

Benavides contó que, para lograr una vía rápida (moción que requiere 38 votos, o sea, dos tercios de todos los miembros del plenario) es necesario ir siempre por más.

“Cuando uno hace un cálculo para tener 38, debe procurar tener más que eso, porque eventualmente puede faltar algún diputado por razones de salud o trabajo, o porque cambie de criterio”, explicó.

Añadió que, aun sin los seis independientes que votaron por la vía rápida, había 41 votos seguros, incluyendo una diputada del Partido Integración Nacional (PIN, cuyos otros dos votaron en contra) y uno del Republicano Social Cristiano (PRSC).

“No es lo mismo someter a votación un asunto cuando ya se tiene la tranquilidad de que los votos se iban a tener sí o sí, que someterlo a discusión teniendo la duda de llegar a 36 o 37”, adujo.

Morales aceptó que posiblemente el bloque independiente haya sido la más dura de convencer, pero ratificó que la lógica de sumar otras propuestas a la de Benavides facilitó la votación.

Carolina Hidalgo agregó que el trámite del plan fiscal dejó un ambiente muy lleno del “deseo de avanzar”, porque asegura que, “a pesar de la diversidad de criterios es posible llegar a consenso sobre asuntos urgentes”.

“La sensación en el plenario es que este es un tema urgente al que se debe llegar pronto a acuerdos, esa era la voluntad. De ahí que se llegue a 47, lo mismo la reforma del Reglamento, que tuvo 45 votos”, explicó.

Ahora, la Comisión Especial sobre Huelgas empezará a trabajar el 7 de enero, bajo la presidencia de Carlos Ricardo Benavides y con miras a consultar, durante cuatro meses, a sindicatos, sector productivo, gobierno y sociedad civil sobre los cambios necesarios a la normativa sobre huelgas.