
“Hoy tengo tres salas de cirugía suspendidas por los anestesiólogos. Ya vieron que esta norma da oportunidad de tomarse todo el día“, manifestó el 19 de marzo Douglas Montero, director del Hospital México.
Con su revelación, el médico evidenció parte las afectaciones a la prestación de servicios en los centros médicos debido a los miles de permisos con goce salarial que han sacado los funcionarios para poder acompañar a sus familiares directos a citas médicas.
En el 2025, de las más de 191.000 autorizaciones otorgadas, el 87% se concedieron por la jornada completa. En el 2025, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) pagó más de ¢8.400 millones en salarios a funcionarios que tramitaron este tipo de permiso.
Lo expuesto por Montero no ha ocurrido únicamente en el hospital México: los directores de los hospitales Rafael Ángel Calderón Guardia y Nacional de Niños narraron situaciones similares durante una sesión de la Junta Directiva de la CCSS el 19 de marzo.
Por ello, ese mismo día, el directorio de la CCSS realizó una interpretación auténtica del artículo 46, inciso h) de la Normativa de Relaciones Laborales que era el que permitía, desde el 2014, que los permisos con goce salarial para acompañar a hijos menores de edad o con condición de discapacidad, cónyuges, así como padres y madres, permitieran ausentarse, incluso, el día completo.
A partir de que este cambio en la norma se comunique institucionalmente, el permiso dejará de cubrir toda la jornada, y abarcará solo el tiempo efectivo que demande la cita médica, incluidos traslados y gestiones asociadas, como exámenes, retiro de medicamentos o programación de nuevas citas.
“Uso abusivo”
La doctora Tania Jiménez, directora del Hospital Rafael Ángel Calderón, comentó cómo “el uso abusivo” de este tipo de permisos, usualmente tomados por el día completo, afecta la prestación de servicios.
Señaló que en ese centro médico se deben cerrar entre tres y cuatro quirófanos al día, porque no logran completar los equipos de enfermería ante la ausencia de personal.
El director de Enfermería de este centro médico, Manuel Monge, amplió lo expresado por la encargada del hospital y comentó que por turno pueden faltar hasta 10 personas y afirmó que cuando intentaron hacer una interpretación facultativa de la norma y negar permisos, fueron presionados por los sindicatos.
Rodrigo Chamorro, jefe de Cirugía del mismo hospital, señaló que algunos miembros de equipos quirúrgicos se han organizado para hacer guardias, anotarse en jornadas de producción y luego tomar un día de descanso.
“Se aprovechan del día de acompañamiento a citas para tomar un día de descanso. Pagamos en la tarde millones (por las jornadas extras) para cerrar tres quirófanos en el día. Estamos botando la plata. Si esto sigue ocurriendo íbamos a tener que solicitar la suspensión de jornada extraordinaria. No tiene sentido pagar en la tarde para suspender cirugías en el día”, afirmó el cirujano del Calderón Guardia.
Douglas Montero, director del Hospital México, afirmó que la libertad que daba el artículo 46 en su inciso h) generaba, al 20 de marzo, un 39,83% de ausentismo diario.
En enfermería hay que sustituir permanentemente al 32% del personal debido a este tipo de autorizaciones.
Comentó que al igual que el Calderón Guardia, en el México hay salas de operaciones que se cierran por la ausencia de trabajadores y ejemplificó que había salas suspendidas porque profesionales, como los anestesiólogos, descubrieron que la norma les permitía ausentarse durante toda la jornada.
Además del costo salarial y la suspensión de servicios como el cierre de quirófanos, el acceso a estos permisos generan gastos adicionales para suplir la falta de personal.
En el área de Nutrición del México, la ausencia de funcionarios por permisos para acompañar a familiares reduce la capacidad de atención, al punto de obligar a contratar servicios externos para alimentar a los pacientes.
“El año pasado pagamos casi ¢22 millones para compensar la falta de personal para la comida”, contó Montero.
Douglas Montero indicó que desde el 2019 más personal comenzó a hacer uso del permiso con goce salarial. Reseñó que la tendencia empezó en el servicio de Aseo, siguió en Nutrición, Enfermería y que ahora llegó a los médicos.
Por su parte, Carlos Jiménez, director del Hospital Nacional de Niños, comentó que en ese centro médico la mayoría de ausencias ocurren en el departamento de Enfermería y que la mayor afectación se ve en la sala de operaciones. Este centro médico tiene nueve quirófanos, y ante la situación de las ausencias, se ven obligados a cerrar uno o dos.
Asimismo, Jiménez manifestó que el área de Nutrición también se ha visto afectada por esta situación.
En el 2025, el personal de enfermería y de servicios de apoyo concentró la mayor cantidad de permisos para acompañar parientes a citas médicas: 92.817 en total, lo que implicó el pago de casi ¢2.789 millones.
Sin embargo, el mayor monto se destinó a los permisos con goce salarial de profesionales en ciencias médicas, quienes gestionaron 45.531 autorizaciones, equivalentes a ¢4.062 millones.
La Nación envió consultas a las direcciones de los hospitales Max Peralta y San Juan de Dios para conocer cómo el uso de estos permisos con goce salarial han afectado la prestación de servicio.
Del centro médico cartaginés, Max Peralta, Guillermo Mendieta Ramírez, subdirector general del hospital, no habló de afectaciones específicas relacionadas con este tipo de autorizaciones.
“La ausencia de un funcionario o funcionaria siempre nos afecta, independientemente del motivo por el que se ausenta, porque el recurso humano se planifican en torno a las metas, para el cumplimiento de las necesidades diarias de los usuarios y las del propio establecimiento".
Además agregó que los puestos de trabajo no siempre se logran sustituir, sobre todo por dos razones: primero porque, en ocasiones, las personas prefieren nombramientos más largos (más de un día) y, en segundo lugar, porque del todo no hay personal en la disciplina requerida.
En el caso del San Juan de Dios, al cierre de esta nota no se obtuvo respuesta.
