Lucía Astorga. 26 septiembre, 2019
Un decreto ejecutivo de 2016 declaró la estructura como parte del patrimonio histórico-arquitectónico del país. Foto: Mayela López
Un decreto ejecutivo de 2016 declaró la estructura como parte del patrimonio histórico-arquitectónico del país. Foto: Mayela López

El histórico edificio en la avenida central que albergó a la Librería Lehmann durante 103 años, tendrá un nuevo ocupante, después de que el famoso negocio familiar abandone el inmueble de manera definitiva, este próximo 30 de setiembre.

Así lo dio a conocer este jueves, la presidenta y representante legal de la Asociación encargada del Hogar de Ancianos Carlos María Ulloa, Lisbeth Quesada, durante una conversación telefónica con La Nación.

“Nosotros ya alquilamos el edificio, está alquilado a una empresa internacional que va a poner algo de ropa, modas o algo así”, aseguró.

“Nos sentimos muy contentos, en un principio nos sentimos muy descorazonados porque uno de los mensajes que nos habían enviado, es que alquilar en la avenida central no es posible (...) bueno el panorama que se nos pintó fue como muy duro y figúrese que recibimos una gran cantidad de ofertas, de empresas nacionales y extranjeras, inmediatamente”, agregó.

El edificio fue construido en 1916 para albergar el negocio de la familia Lehmann, desde entonces la librería ha sido su único ocupante.

La historia de 122 años de Librería Lehmann

¿Quién es?

Quesada no quiso revelar el nombre de la empresa, ya que aún están afinando detalles para la firma del contrato. Desde hace 15 días se venían estudiando las diferentes ofertas que recibieron por parte de “empresas importantes”, interesadas en ocupar el espacio, ya que "se dieron cuenta lo que implica estar ahí (en la avenida central)”, expresó.

La noticia la confirmó Sonia Valerín, administradora del Hogar.

El final de una era

Una sucesión de traspasos del título de propiedad, a raíz de la Segunda Guerra Mundial y la persecución contra familias de origen alemán, como los Lehmann, hizo que en 1951, el edificio pasara a manos del Hogar de Ancianos Carlos María Ulloa.

Esto desató una serie de disputas entre la empresa familiar y la administración del centro.

De ahí que Antonio Lehmann Gutiérrez, gerente de la empresa, anunciara en agosto, en un artículo de la Revista Somos CR, que se desprenderían de esta parte de su historia de manera definitiva.

Pero la ‘gota que derramó el vaso’ y que motivó finalmente la decisión de los Lehmann, se remonta a finales del 2017, según contó el empresario a este diario.

Ese año, producto de los desechos acumulados de las palomas y las lluvias, se bloquearon los bajantes del edificio, provocando que parte del techo de la estructura se inundara y cediera ante el peso.

Este incidente habría dejado pérdidas millonarias en las finanzas, no solo por la destrucción de parte del inventario, sino que también porque lo invertido para corregir los daños, y así evitar nuevas afectaciones, no fue retribuido por la junta directiva del Hogar de Ancianos, según Lehmann.

“Prefiero quitarme un cáncer a que me quiten la vida, entonces usted tiene que llegar a soluciones muy difíciles”, señaló el gerente, sobre la carga económica que con los años ha representado alquilar el edificio que una vez perteneció a su familia.

La librería cerró desde el pasado 16 de setiembre el ingreso a la tienda por el antiguo edificio, para iniciar con el traslado de toda la mercadería y el mobiliario.

El proceso de traslado parcial ya está muy avanzado en la que será su casa definitiva, el edificio adjunto de seis pisos que desde hace muchos años complementaba la estructura centenaria; una torre de color azul, ubicada en calle 3, al costado oeste del edificio Omni.

Los productos se desplegarán en los tres primeros pisos del inmueble, con las respectivas cajas, mientras que el resto de la edificación, seguirá usándose para albergar oficinas y otras labores administrativas.