Desde que se concibió la idea de una marina y una terminal de cruceros en Limón, la provincia caribeña quedó a la expectativa de un proyecto que promete reactivar la economía regional y convertir el muelle Hernán Garrón en un centro turístico de nivel mundial.
Sin embargo, pasaron los años y desde aquel 2008, diferentes factores han atrasado el inicio de las obras y han dejado en vilo a los limonenses sobre si el plan se llegará a concretar en algún momento.
El proyecto tuvo su mayor avance en muchos años el pasado miércoles 13 de mayo, cuando la Asamblea Legislativa aprobó, con respaldo de las cinco fracciones, una modificación al proyecto 24.259, con el que se pretende modificar la Ley Orgánica de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva).
El texto original permitía a Japdeva desarrollar proyectos de infraestructura, comerciales, tecnológicos y de cualquier otra naturaleza, a través de alianzas estratégicas.
La moción del Frente Amplio, apoyada incluso por el oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO), agregó que la contratación podrá realizarse “siempre y cuando se garantice, mediante estudios técnicos y de factibilidad, que la iniciativa genera beneficios económicos, financieros y sociales para Limón”.
Si bien Japdeva no quedaría sujeta a los procedimientos ordinarios establecidos por la Ley General de Contratación Pública, el proyecto sí obliga a la entidad a cumplir con principios constitucionales de transparencia, eficiencia, igualdad, publicidad, libre concurrencia, rendición de cuentas, fiscalización y control de la hacienda pública.


La Contraloría General de la República (CGR) y otras instituciones fueron consultadas sobre el texto, con la intención de que se pronuncien antes de que finalmente sea aprobado y convertido en ley.
No obstante, aunque el proyecto sea avalado en el Congreso, le esperaría un largo camino por delante antes de que comiencen las obras.
¿Qué incluye el proyecto?
La obra, que según el pasado gobierno de Rodrigo Chaves costaría $854 millones, se extiende por 27 hectáreas dentro de la terminal Hernán Garrón Salazar, en el cantón Central limonense, justo a un lado de la terminal de carga.
La marina incluiría un edificio para atender a los cruceristas, locales comerciales, restaurantes, mercado de artesanías, hoteles, estacionamientos y zonas de integración urbanística.
Se espera que el muelle pueda albergar dos grandes cruceros en forma simultánea. Eso significaría, en un día pico, entre 8.000 y 10.000 turistas, según la presentación del proyecto, disponible en la página web de Japdeva.
La cifra sigue creciendo si se toma en cuenta que cada vacacionista invierte $70 diarios en puerto Limón, de acuerdo con las estimaciones del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
Así las cosas, dos cruceros simultáneos podrían generar ingresos de entre $560.000 y $700.000 diarios, que llegarían a manos de dueños de restaurantes, artesanos y operadores de turismo, entre otros.
Según el plan maestro de la Junta, la marina se organizará alrededor de una dársena principal para embarcaciones, que albergará muelles para yates y embarcaciones deportivas; un muelle para el abastecimiento de combustible; y elevador de embarcaciones.
Solo la dársena de la marina tendría hasta 120 posiciones de atraque, un club de yates y espacios VIP al sureste de la superficie de atraque.
Se incluirán también patios de servicio y almacenamiento de embarcaciones en tierra; artículos y establecimientos comerciales diversos relacionados con las embarcaciones; así como puntos de venta de comida y bebidas.
El ICT también estimó que, en el caso de la marina, cada visitante podría destinar hasta $114 diarios en servicios, con un promedio de dos ocupantes por embarcación.
Aunque La Nación solicitó una entrevista con Martín Vargas, presidente ejecutivo de Japdeva, para ahondar en detalles y plazos de construcción, la entidad no brindó una fecha para dicha conversación y se limitó a enviar un documento con datos generales de la obra.
Entre otras cosas, no se detallan los plazos constructivos, que podrían tardar décadas, la cantidad de empleos dedicados a la construcción y los empleos que se generarían cuando estén en operación la terminal de cruceros y la marina.
Tampoco hay datos sobre los ingresos anuales estimados.


Arranque incierto
Para Andrea Centeno, expresidenta de Japdeva, (2019-2022), es incierto cuánto tardará en iniciar la obra, pues se construirá bajo un mecanismo inusual en la administración pública costarricense, aunque estimó poco probable que arranque durante el actual gobierno, ya que hay aún varios pasos administrativos que se deben completar.
Una vez aprobado el proyecto, el Consejo de Administración de Japdeva tendrá que definir, por medio de un reglamento, los términos y condiciones generales de las alianzas estratégicas.
Se deberán considerar riesgos y ventajas de cada aliado, su capacidad financiera, mecanismos de fiscalización y mecanismos de resolución de conflictos en la fase de ejecución, todo mediante comités expertos.
Centeno mencionó que la institución portuaria también debería analizar si hay que adaptar o no los términos de referencia a las nuevas condiciones del proyecto.
“Según el modelo o el proceso que se elija y según el reglamento de Japdeva que habría que modificar, ¿cuáles son los tiempos que hay que dar y cuál es el proceso o metodología para selección de ese diseño, construcción y demás?“, ejemplificó.
“¿Cuánto tiempo puede tomar eso? En un proceso de concesión grande, podría llevarse los cuatro años sin que se empiece obra", agregó.
Esto se sumaría a los 18 años que ya tienen los limonenses esperando.
Centeno detalló que la idea de la marina nació en el 2008, dentro de un plan maestro portuario para el complejo de Limón-Moín, el cual establecía que hubiese una terminal especializada en contenedores, que luego fue asumida por APM Terminals; otra especializada en carga general, que se la dejó Japdeva; así como una terminal de cruceros.
Un año después, Japdeva creó una presentación conceptual que ya incluía la idea de la marina junto a la terminal de cruceros.
En el 2013, hubo incluso una iniciativa privada presentada al Consejo Nacional de Concesiones (CNC), pero nunca se concretó. Hasta el 2018, el concepto tomó forma cuando Japdeva consiguió fondos para contratar una firma consultora que hiciera prefactibilidad y factibilidad.
En febrero del 2021, quedaron listos los estudios de prefactibilidad. Japdeva luego indicó, en el 2024, que había un estudio de factibilidad que contemplaba la obra bajo modelo de concesión, no mediante alianza público-privada.
En aquel momento, la iniciativa para modificar la Ley Orgánica de Japdeva fue incluida dentro de la denominada ley jaguar, la cual no prosperó debido a que contenía múltiples vicios de constitucionalidad que debilitaban los procesos de contratación.
Cámaras aplauden, pero con prudencia
Dos cámaras empresariales limonenses consultadas por La Nación afirmaron respaldar el plan de la marina, pero enfatizaron que no se puede considerar que esta obra, por sí sola, vaya a rescatar la economía de la provincia.
“Sabemos que la marina no va a ser el proyecto que despegue a la provincia, pero sí un proyecto que genere confianza, sobre todo en la atracción de inversión. Estamos deseosos de que esta vez sí se cumpla para Limón, por lo menos un proyecto”, afirmó Maritza Espinal, presidenta de la Cámara Empresarial de Mujeres del Caribe (Cemca).
Espinal detalló que, de momento, Limón “no tiene todo el ecosistema para atender una marina”, pero señaló que es parte del trabajo que les tocará a las organizaciones de la zona.
Por su parte, Randy Gordon, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Limón (Ccitul), manifestó que la marina es una puerta para que Limón desarrolle zonas hoteleras y active el comercio en la ciudad.
No obstante, manifestó que para lograr este desarrollo, se deben concretar los planes reguladores que le darían seguridad jurídica a los inversionistas.
Destacó que también se debe considerar invertir en talento humano para que los ciudadanos limonenses sean quienes cuenten con la capacitación para trabajar en la marina, y los puestos no sean para personas de afuera.
Por su parte, la alcaldesa de Limón, Ana Matarrita McCalla, aseguró que en el caso de plan regulador urbano, están encontrando oportunidades de mejora con el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), mientras que espera que el plan costero culmine este año, al considerarlo “elemental” para la construcción de la marina.
Matarrita enfatizó en que hay altas expectativas porque en esta ocasión el proceso fue distinto a otros planes en Limón elaborados “desde un escritorio”.
“Participaron sectores, líderes comunales, fuerzas vivas, se les socializó el proyecto. La Municipalidad participó activamente también en ese proceso y la gente se empapó mucho de más o menos qué era”, aseguró la alcaldesa.
