Juan Fernando Lara. 1 marzo
Vista de las nuevas obras del Acueducto Sardinal, El Coco, Ocotal entregadas este viernes por autoridades de Gobierno / Julieth Méndez, Casa Presidencial para LN.
Vista de las nuevas obras del Acueducto Sardinal, El Coco, Ocotal entregadas este viernes por autoridades de Gobierno / Julieth Méndez, Casa Presidencial para LN.

Luego de casi 10 años de rechazos, acusaciones, vandalismo, pleitos comunitarios y hasta retenciones de funcionarios públicos, este viernes se inauguró el acueducto que llevará agua a El Coco y Ocotal, desde un acuífero en Sardinal de Carrillo, Guanacaste.

El proyecto entregado por el propio presidente Carlos Alvarado Quesada consistió en aumentar la capacidad del Acueducto de Sardinal - El Coco - Ocotal, aprovechando el acuífero de Sardinal que aporta hasta 70 litros por segundo en esta etapa.

Esta infraestructura del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) requirió una inversión de ¢1.823 millones y beneficiará a 34.000 habitantes de ese distrito guanacasteco y a los visitantes de la zona costera por al menos 25 años.

El nuevo acueducto consiste en un campo de pozos con su equipamiento, las tuberías y línea de impulsión y un tanque de almacenamiento con capacidad para 2.500 metros cúbicos de líquido.

Alvarado inaugura hoy un proyecto que logró sobrevivir a una década de obstáculos, que empezaron desde el 2008.

Todo empezó ese año cuando un grupo de desarrolladores y empresarios privados propuso financiar con un fideicomiso de $8 millones la ampliación.

Aquella iniciativa encendió un conflicto comunal debido a que vecinos en el pueblo de Sardinal juzgaron que los trabajos luego beneficiarían a los grandes desarrollos de las comunidades de El Coco y Ocotal y podrían dejarlos a ellos sin líquido.

Desde ese año, los vecinos cuestionaron todos los informes técnicos del AyA y de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) a partir de los cuales se dio luz verde al acueducto.

Tanto escaló el problema, que un voto de la Sala Constitucional frenó el avance del proyecto en el 2009, cuando anuló el primer estudio de viabilidad ambiental de Setena.

Siete años después, luego de decenas de reuniones entre autoridades del AyA, la Defensoría de los Habitantes y distintas fuerzas vivas de esas comunidades, el AyA logró retomar la iniciativa en el 2016.

Para entonces, ya disponía de un nuevo estudio que, según la entidad, “indica que aún en periodos de sequía no hay evidencias de afectación en el manto acuífero de Sardinal por sobreexplotación” y que, inclusive, cuenta con caudal suficiente para extraer agua para el consumo humano.

Sin embargo, en diciembre del 2017 un grupo de vecinos dejó encerrados a varios funcionarios públicos que llegaron ese mes a exponer un estudio sobre el acuífero a pobladores de Sardinal. El AyA interpuso varias denuncias por ese incidente ante la Fiscalía de Santa Cruz.

Meses antes de ese hecho, el AyA también denunció actos de vandalismo que afectaron los pozos que se construyeron como parte del proyecto. Y las denuncias por este tipo de situaciones aún están en trámite.

Yamileth Astorga, presidenta del AyA, resaltó este mismo viernes la urgencia de que esta iniciativa entrara en funcionamiento.

Ella recordó que durante el “intenso” periodo de sequía entre los años 2014 y 2016, los acuíferos costeros de donde se abastecían Playas del Coco y Ocotal se vieron amenazados por la intrusión salina en las fuentes.

Esto convirtió en una obra urgente la ampliación. El AyA reiteró que la fuente aprovechada por el nuevo acueducto, el acuífero de Sardinal, tiene condiciones “muy seguras y saludables”.

Aparte del presidente Alvarado y la presidenta del AyA, al acto de inauguración de la obra acudieron el presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Alexander Solís Delgado y el alcalde de Carrillo, Carlos Cantillo Álvarez, así como líderes comunales y empresarios.

Acciones contra El Niño

Durante la presentación del acueducto, Solís también reveló que la CNE aprovisionó ¢4.000 millones para atender los posibles daños provocados por la presencia del Fenómeno del Niño Oscilación Sur (ENOS), que afectará con sequía e inundaciones a gran parte del territorio nacional en la primera mitad del año.

La directriz establece atención particular para la pequeña actividad agropecuaria, incluida la pesca y la acuicultura.

En su presentación, Solís comentó que desde noviembre anterior se observan en el país cambios climáticos significativos, con un patrón muy seco en todo el territorio, pero con mayor impacto en la región Caribe y la zona norte, dado que en estos meses esas regiones suelen ser lluviosas.

El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) informó a mediados del 2018 sobre la afectación que se tendría del fenómeno; en especial a partir de diciembre. Este fenómeno ya está oficializado a nivel internacional y se pronostica que se mantendrá, al menos, durante el primer semestre de este 2019.

Conforme el IMN, habrá déficit hídrico y sequía en la Vertiente del Pacífico y Valle Central, sin descartar un aumento de las precipitaciones en la Vertiente del Caribe y Zona Norte, sin embargo esto último puede presentar una variación en su comportamiento.