El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) revirtió la decisión tomada en enero del 2020 de congelar la construcción de nuevas plantas hidroeléctricas durante al menos siete años, y la intención de revisar ese acuerdo en el 2027.
Todo varió este martes cuando el presidente ejecutivo de la entidad, Marco Acuña Mora, anunció que desean construir una segunda planta en el río Reventazón, en Siquirres, Limón, a un costo de $291 millones.

Su plan es que la hidroeléctrica Fourth Cliff opere a partir del 2030 para dar respaldo a plantas eólicas y solares, también en planes, cuya disponibilidad de viento y luz solar es variable. Admitió, sin embargo, que el fenómeno El Niño afecta la existencia de agua para generación.
Roberto Quirós Balma, gerente de Electricidad del ICE, declaró que el ICE ve la necesidad de esta nueva hídrica que llamó “energía base” para brindarles acompañamiento a próximas adiciones de capacidad solar y eólica que, como dijo Acuña Mora, son de disponibilidad variable.
Fourth Cliff tendría una capacidad de generación instalada de 53 MW y aprovecharía el caudal que alimenta las turbinas de la hidroeléctrica Reventazón, inaugurada el 16 de setiembre del 2016.
Reventazón costó $1.567 millones, $810 millones más a lo estimado en 2008. La previsión del ICE era que generaría 1.560 Gigavatios (GW) anuales. Sin embargo, su promedio anual es ha sido más bajo: 924,5 GW; según cifras de la División de Operación y Control del Sistema Eléctrico Nacional del ICE.
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La hidroeléctrica Fourth Cliff carece aún de prefactibilidad y se levantaría en el poblado del mismo nombre, en el distrito de Florida en Siquirres.
La nueva hidroeléctrica formará parte de lo que se llama un sistema de cascada dado que estará más abajo de la planta Reventazón. Por esa razón, aprovechará el agua que sale de ese embalse ya construido.
Alertas de menos lluvias
La decisión del ICE llega pese a alertas, como un informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) que advierte que el cambio climático aumentaría el nivel de peligro para la producción hidroeléctrica en el continente debido a aumento de temperaturas, patrones fluctuantes de lluvia, derretimiento de glaciares y frecuencia de eventos climáticos extremos como inundaciones y sequías.
Se prevé que Centroamérica y México sufrirán una reducción constante de precipitaciones y escorrentía, lo que tendría implicaciones negativas para la generación hidroeléctrica, dice textualmente el análisis.
Precisamente, por esas razones, Carlos Manuel Rodríguez Echandi, quien fue tres veces jerarca del Ministerio de Ambiente y Energía (periodos 1998-2000, 2002-2006 y 2018-2020), duda sobre la conveniencia del plan.
“Costa Rica lo ha visto en los últimos veranos. Hay un problema de patrones de lluvia, lo cual hace que, en periodos más secos, los embalses de generación pierdan su capacidad de almacenar agua”, señaló.
Para Édgar Gutiérrez Espeleta, quien fuera ministro de Ambiente y Energía entre 2014 y 2018, resulta extraña e incomprensible la decisión sobre la nueva hidroeléctrica.
“Uno no entiende los anuncios de este gobierno. Se sabe que los patrones de lluvia varían muchísimo y una inversión de tantos millones sin tener certeza con las lluvias es ilógico y mucho más con una planta a filo de agua”, expresó.
La planta a filo de agua es aquella que aprovecha parte del cauce de un río, y no un proyecto con embalse que permitiría almacenar y administrar el líquido a conveniencia.
Impacto en tarifas
Carlos Montenegro, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Costa Rica, criticó abiertamente que el ICE decida a solas este tipo de inversiones. Con un gasto inicial de $291 millones, cada uno de los 53 MW de capacidad de Fourth Cliff costaría $5,5 millones, los cuales se trasladarán a las tarifas.
Según el industrial, cada megavatio instalado de Fourth Cliff costaría el doble que en plantas de países vecinos, lo cual ocasionaría alzas. Recordó, además, que los proyectos del ICE terminan costando dos o tres veces más de la estimación inicial.
También Mario Alvarado Mora, presidente de la Asociación Costarricense de Productores de Energía (Acope), duda sobre si el proyecto seguirá costando lo anunciado por el ICE.
“En este momento, para 53 MW, cuesta $291 millones con un avance del 91% de su factibilidad. Como no es un proyecto sometido a una selección competitiva, la Aresep (Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos) debería asegurarse que cualquier sobrecosto que tenga no sea cargado a las tarifas de los consumidores”, señaló.
Cálculos del ICE
De acuerdo con el jerarca del ICE, Marco Acuña, Costa Rica requerirá inversiones por $1.514 millones en nuevas plantas eólicas, solares y su nueva hídrica.
Declaró que el plan responde a modificaciones en la disponibilidad de agua para generación hidroeléctrica, las cuales ocasionaron el gasto de ¢86.000 millones en generación térmica durante el 2023. Este año la previsión en energía térmica, agregó, rondará los ¢96.000 millones.
Entre 2024 y 2026, según prevé el ICE, se sumarían 270 MW de capacidad instalada con plantas solares, otros 122 MW con proyectos eólicos y 20 MW de un proyecto de biomasa. Se ejecutarían mediante proyectos que serían desarrollados con alianzas público-privadas conforme la Ley 7200 que autoriza la generación eléctrica autónoma o paralela.
Todo ello, justificaron los voceros del ICE este martes, porque la empresa pública estima que la demanda eléctrica nacional crecerá 4,2% este 2024, seguida por repuntes previstos de 3,4% en 2025 y 3% en 2026.
