Patricia Recio. 9 mayo
La empresa había solicitado un plazo adicional para completar labores relacionadas con la demarcación, sin embargo según la Unidad Ejecutora dichos trabajos se completaron en el tiempo. Foto: Auditoría MOPT.
La empresa había solicitado un plazo adicional para completar labores relacionadas con la demarcación, sin embargo según la Unidad Ejecutora dichos trabajos se completaron en el tiempo. Foto: Auditoría MOPT.

Finalmente luego de seis prórrogas, que se tradujeron en 20 meses de atraso, la espera de más de una década por tener una vía asfaltada terminó para los vecinos de Paquera y Playa Naranjo, en Puntarenas.

El plazo de construcción de la carretera de 21,8 km se cumplió el pasado 30 de abril y ahora la Administración se encuentra en revisión del cumplimiento de los trabajos para cerrar el contrato y hacer la recepción definitiva de la obra.

Así lo explicó el viceministro de Obras Públicas, Tomás Figueroa Malavassi, encargado de la unidad ejecutora del Programa de Infraestructura del Transporte, quien confirmó que aunque la constructora Azvi había pedido días adicionales para completar algunos detalles relacionados con la demarcación retroreflectiva, esa solicitud no se aceptó y “no se otorgó ni un día más”.

Aún así, afirmó que finalmente se logró completar toda la señalización a lo largo de la carretera.

“En este momento la supervisión está en una etapa de revisión del cumplimiento de los trabajos, con base en esa evaluación ya se valora si se puede hacer una recepción de la obra, que es una recepción en la cual –si hay algo que solucionar– se podría hacer (...) Durante esta semana han estado en esa evaluación, dependiendo de eso se ve en qué términos se recibe la obra”, explicó Figueroa.

De acuerdo con el jerarca, pese al atraso, el monto de la construcción de la vía no aumentó, aunque sí fue necesario realizar adendas (cuyo monto no detalló) a los contratos de supervisión.

La Auditoría del Ministerio de Obras Públicas y Transportes identificó que las principales razones de los atrasos tuvieron que ver con la reubicación de tuberías (169 días), condiciones climáticas (106 días) y traslado de líneas eléctricas y telecomunicaciones (99 días); también hubo retrasos por problemas de estabilidad en los taludes que no fueron contemplados en los diseños y expropiaciones.

Las obras que iniciaron el 8 de setiembre del 2018, tenían como plazo 365 días, lo que significa que debieron estar listas desde inicios de setiembre del 2019; no obstante, la empresa a cargo recibió 512 días compensables y una prórroga adicional de 89 días con lo que la fecha se trasladó al 30 de abril de este año.

Cuando concluya la revisión que realiza la supervisora, la unidad ejecutora deberá resolver el cierre del contrato.

El avance de las obras

FUENTE: MOPT    || INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

Figueroa además detalló que la empresa presentó un reclamo económico por los días compensables que se le otorgaron; sin embargo, esa gestión actualmente se encuentra en análisis y fue escalada a una mesa de resolución de conflictos.

“Ahí estamos presentando los descargos. Entiendo que son costos fijos en los que recurre la empresa por el plazo adicional, para nosotros como Administración no son de recibo los argumentos pero corresponderá que hagamos los descargos y el proceso establece lo que hay que seguir”, explicó.

La Administración tiene previsto realizar la inauguración oficial de la vía el próximo 21 de mayo.

Expropiaciones pendientes

Aunque la vía ya está en operación, están pendientes de completarse alrededor del 48% de las expropiaciones.

El viceministro de Infraestructura destacó que en este proyecto, la entrada en posesión voluntaria que permitieron los dueños de los predios fue clave para completar la obra.

“Si hubiéramos esperado las expropiaciones no tendríamos proyecto”, enfatizó.

En total, de los 325 terrenos necesarios a la fecha, solo hay 171 inscritos a nombre del Estado y los restantes 154 se encuentran en distintas fases del proceso, que incluyen desde la preparación de los avalúos, hasta resoluciones en juzgados.

Pese a eso, Figueroa dijo que los trámites se seguirán llevando adelante porque se tiene un compromiso con los propietarios.

“Se seguirá formalizando porque es el compromiso hacia los afectados, si no hubiera sido por esos permisos, no tendríamos proyecto, ya habíamos dicho que era muy probable que termináramos el proyecto y todavía las gestiones iban a quedar algunas abiertas, pero eso hay que cerrarlo y reconocerle a los afectados lo que corresponde”, concluyó.

Obra en detalle y pendientes

El proyecto Paquera- playa Naranjo tuvo un costo de $27,5 millones, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como parte del Programa de Infraestructura del Transporte.

Las obras incluyeron la construcción y el asfaltado de los 21,8 kilómetros de carretera, la estabilización de taludes y mejoras en el trazado, así como de la construcción de los tres puentes mayores.

Contemplaba aceras, bahías de autobuses en las zonas urbanas, y la rehabilitación de los sistemas de drenaje y pasos de fauna.

Actualmente aún se mantienen en ejecución una serie de obras adicionales que buscan subsanar una serie de problemas señalados por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) y que no fueron contemplados en el proyecto original.

Esas obras que representaron una adenda de $4,5 millones al contrato buscan atender los problemas de inundación que se originan cerca del puente sobre el río Gigante, en Paquera. Esto ocurre cuando hay marea alta y lluvias intensas, por lo que el río se devuelve con la marea.

Además se trabaja en cuatro alcantarillas en el último kilómetro de carretera que se encuentran ahogadas y requieren entubarse.

También se detectaron seis zonas de taludes con problemas de estabilidad y en una de ellas incluso ya se han dado deslizamientos.

Esos problemas no se contemplaron originalmente en el contrato porque no habían sido detectados.