Patricia Recio. 6 octubre, 2019
Actualmente el muelle no tiene capacidad para atender barcos de gran calado, lo que impide la exportación de productos perecederos a mercados asiáticos. foto Alonso Tenorio
Actualmente el muelle no tiene capacidad para atender barcos de gran calado, lo que impide la exportación de productos perecederos a mercados asiáticos. foto Alonso Tenorio

La primera fase de la ampliación que tanto le urge al puerto de Caldera estaría finalizada en el 2029.

Según los planes del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop), esa etapa, de dos previstas, empezaría a ejecutarse en el 2020 y tomaría al menos nueve años en desarrollarse.

Las obras para aumentar la capacidad del muelle y permitir el atraque de buques de mayor calado costarían $180 millones.

Así consta en la propuesta del plan maestro contratado a la firma holandesa Arcadis, el cual será dado a conocer hasta dentro de un mes.

La segunda fase, cuyo costo se estima en $80 millones, se construiría entre el 2029 y el 2045.

De acuerdo con la información suministrada por el subgerente de la unidad técnica de supervisión de Incop, Marvin Sibaja, el plan está pensado con un horizonte temporal de 25 años.

La entidad no detalló las obras que contemplarán cada fase, pues aseguraron que el plan aún está en etapa de consulta y debe ser revisado por la concesionaria actual y la Contraloría General de la República.

En junio, el presidente del Incop, Juan Ramón Rivera, dijo a este diario que el único puerto internacional del Pacífico está tan colapsado como hace 13 años, cuando se concesionó precisamente para hacerlo eficiente.

A ese contrato aún le restan siete años, por lo que una de las soluciones que debe buscar la entidad antes de iniciar con el plan maestro tiene que ver con la ampliación o disolución de esa concesión.

La principal dificultad es que el convenio con la empresa Sociedad Portuaria de Caldera, a cargo del muelle, no contempla inversiones en modernización, sino que solo autoriza la gestión de la infraestructura existente y obras menores.

Esto debido a que en el muelle de Caldera funcionan dos concesiones distintas (aunque a cargo del mismo consorcio); una se desarrolló mediante un contrato de obras normal y la otra se firmó para la operación de la terminal granelera (inaugurada en el 2015).

Esta última sí permitiría eventualmente hacer más obras y renegociar el plazo, por lo que la Administración debe ver la alternativa legal para fusionar dichos acuerdos y gestionar una ampliación.

O bien, en caso de optar por la resolución de ese contrato, deberá indemnizar al concesionario por un monto aproximado de $100 millones.

El calado en deuda

Una de las mejoras más urgentes que requiere puerto Caldera es aumentar su calado, que actualmente es de 13 metros de profundidad, por lo que no permite el atraque de barcos portacontenedores de gran tamaño.

Ese problema se refleja en la dificultad para exportar productos perecederos a países como China, pues los barcos grandes no vienen. Eso implica que la carga tendría que hacer trasbordo en Panamá o México, lo que implica que dure más tiempo en llegar a sus destino.

La intención del Incop es que con la primera etapa el muelle quede con 15 metros de calado y cuatro grúas pórticas adicionales.

A modo de ejemplo, la primera fase de la Terminal de Contenedores de Moín tiene 14,6 metros de calado que le permite recibir barcos Super Postpanamax de hasta 13.000 contenedores de 20 pies (TEU).

El puerto de Caldera cuenta con cuatro sitios de atraque con diferentes profundidades y longitudes, el muelle que tiene mejores condiciones es el 4 (inaugurado en el 2015).

Este tiene 13 metros de profundidad y capacidad para recibir buques de 500 y 2.500 TEU, con calados entre 9 y 10 metros y una eslora de hasta 125 metros.

Los barcos de gran calado, actualmente, no programan ingresos a puerto Caldera, utilizan Panamá o México para dejar la carga y desde ahí en barcos más pequeños (feeders) la distribuyen a otros terminales.

Además al haber un alto flujo de buques pequeños, frecuentemente enfrentan problemas de congestión y aumento en los tiempos de atención.