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OEA premia a Costa Rica por su herramienta de combate a la pobreza: el Sinirube

Sistema que concentra información del 70% de la población, con el fin de otorgar con precisión las ayudas sociales, recibió reconocimiento en la categoría de Innovación en el Gobierno Inteligente

La Organización de Estados Americanos (OEA) premió a Costa Rica por la innovación en la gestión pública, a raíz de su herramienta estatal de combate a la pobreza: el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube).

El Sinirube es un sistema informático que concentra la información socioeconómica del 70% de la población.

El organismo regional reconoció la herramienta con el Premio Interamericano a la Innovación para la Gestión Pública, en la categoría de Innovación en el Gobierno Inteligente.

El premio entregado por la OEA reconoce estrategias que permitan la implementación de tecnologías emergentes para que las administraciones públicas puedan transformar su servicio a la ciudadanía.

Entre los aspectos que considera el premio, se encuentra el uso de georreferenciación, aprendizaje automático, trazabilidad y protección de datos.

A través del Sinirube, el Estado puede estudiar a las familias que solicitan ayudas sociales para conocer si realmente las necesitan. De la misma manera, se evita duplicidades en la entrega de subsidios.

Además, permite georreferenciar a las familias desatendidas que necesitan auxilio estatal para superar esa condición.

¿Cuáles son los hogares que realmente necesitan ayudas sociales? ¿Qué tipo de atención requieren según sus condiciones? ¿Qué clase de beneficios podría sacarlos de la pobreza?

Todas esas son preguntas que esta herramienta ayuda a responder, pues clasifica a los hogares según sus características.

Así, por ejemplo, se puede encontrar a los hogares cuya jefatura femenina está desempleada o familias donde los adultos mayores aún no tienen pensión.

Sinirube fue creado por ley en el año 2013, para sustituir el Sistema de Información de la Población Objetivo (SIPO), que no rindió los frutos esperados para focalizar y dar adecuado seguimiento a la asignación de recursos a las familias pobres.

Sin embargo, no fue sino hasta noviembre de 2017, que se lanzó el sistema y pasaron dos años más para que arrojara resultados precisos, con ayuda de procesos de ciencia de datos.

La plataforma recibió una actualización en diciembre de 2019, para permitir una mejor visualización de la información.

En ese proceso participaron el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Universidad de Oxford y el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

El ministro de Desarrollo Humano y presidente ejecutivo del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), Juan Luis Bermúdez, afirmó: “Este premio reconoce que Sinirube es fruto de una política de Estado que, a lo largo de los años, ha logrado imprimir calidad y la transparencia de los programas sociales”.

“Hoy por hoy, Sinirube es pieza central de la política central costarricense. Este sistema ha forjado un nuevo paradigma: la política social de precisión, identificando a los hogares que más lo necesitan, acercando la institucionalidad a ellos y eliminado toda discrecionalidad y opacidad que vaya en contra de una adecuada gestión de los recursos públicos que deben llegar a quienes más lo necesitan”, afirmó Bermúdez.

El Programa Estado de la Nación (PEN) elogió la herramienta en su último informe, a la vez que señaló puntos de mejora importantes para potenciar el sistema.

No obstante, señaló que la plataforma requiere de más recursos económicos y humanos para perfeccionarla.

Dicho análisis arrojó tres importantes puntos de mejora para la herramienta de asistencia social. Estos están relacionados con la forma en cómo se recolectan los datos de los hogares, así como la verificación y actualización de los mismos.

“Es una fuente de información valiosa para mejorar la focalización, el control y la ejecución de los programas sociales. Asimismo, se plantea como objetivo un asunto medular en el uso eficiente de los recursos: reducir duplicidades de funciones institucionales y la inadecuada asignación de ayudas sociales”, resalta el informe.

Con esa misma fuente de información, el Programa Estado de la Nación realizó simulaciones de posibles impactos económicos en el país por la pandemia de coronavirus.

Esos ejercicios permitieron identificar a 262.000 hogares costarricenses que caerían en pobreza, si tan solo uno de sus miembros económicamente activos se quedara sin trabajo.

Antes de aplicar las simulaciones, los datos de Sinirube en julio de 2020 señalaban que el 35,9% de los hogares registrados en esa plataforma eran pobres; el 35,8% no pobres, pero vulnerables, y el 28,3% ni pobres ni vulnerables.

Pero, al aplicar el shock de la pérdida de un miembro en el mercado laboral, esos grupos cambiaron significativamente su proporción: un 52% sería pobre, un 24,3% no pobres, pero vulnerable; y apenas un 23,7% sería no pobre.

Lea aquí más detalles sobre este estudio.

Juan Diego Córdoba González

Juan Diego Córdoba González

Bachiller en Periodismo de la Universidad Latina de Costa Rica. Estudiante de la Maestría en Comunicación y Mercadeo. Periodista de la mesa de Sociedad y Servicios de La Nación.

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