Daniela Cerdas E.. 14 junio
Cada año, se pensionan alrededor de 2.000 docentes en propiedad y estas plazas siempre se reponen. Diana Méndez
Cada año, se pensionan alrededor de 2.000 docentes en propiedad y estas plazas siempre se reponen. Diana Méndez

Estudios, diversas pruebas y el desempeño de estudiantes han evidenciado una deficiente formación de los educadores. A partir de esta certeza, por primera vez, el Gobierno y las universidades públicas y privadas se aliaron para tomar medidas.

Una comisión interinstitucional trabaja, desde hace un mes, en definir el perfil ideal de los egresados en carreras de educación, independientemente de la universidad de procedencia.

Es decir, definirán qué deben saber los educadores para responder a las necesidades de los alumnos, de acuerdo con los nuevos programas de estudios que reformuló el Ministerio de Educación Pública (MEP).

Lo que esta comisión determine también será vital en el reclutamiento de nuevos educadores, pues implicará un cambio en los instrumentos de contratación de la Dirección General de Servicio Civil, que selecciona el personal del MEP, principal empleador de estos profesionales.

El objetivo de la Comisión Coordinadora del Marco de Cualificaciones de Carreras de Educación es definir, en aproximadamente un año, los conocimientos o aprendizajes que deben dominar los graduados en este campo. Todo con un objetivo: lograr docentes de calidad en las aulas.

“El objetivo es estandarizar la formación de educadores a nivel nacional. Lo que el marco pretende es determinar los aprendizajes para los graduados en las siguientes carreras del área de educación: educación primaria, preescolar, educación especial, orientación, administración educativa y educación secundaria”, explicó Fabio Hernández, representante del Consejo Nacional de Rectores (Conare) en la comisión.

Aparte del Conare, la comisión está integrada por el MEP, la Unidad de Rectores de las Universidades Privadas de Costa Rica (Unire), el Servicio Civil, el Colegio de Licenciados y Profesores en Letras, Filosofía, Ciencias y Artes (Colypro) y el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (Conesup).

Según datos del Conare, Educación es la segunda área de estudio con más profesionales graduados por año, luego de las Ciencias Sociales.

Datos del Programa Estado de la Nación (2017), indican que en la última década se graduaron, en promedio, 10.000 docentes por año.

Los educadores obtienen los títulos mayoritariamente en universidades privadas. Estas otorgan casi el 70% de los títulos, en mayor medida de licenciaturas (80%) y maestrías (94%) . El 77% de los docentes en servicio ha obtenido un título de estos centros.

Cabe recordar que los centros privados son los que tienen los programas de duración más corta y además presentan una baja acreditación. De las 41 universidades públicas y privadas que forman profesionales en Educación, solo seis tienen carreras acreditadas.

(Video) Reforma obligaría a universidades a mejorar calidad de educadores

En 2017, solo un 6,3% de todas las carreras de Educación que se imparten en el país estaba acreditada, 29 en total y solo dos de estas últimas son privadas, a pesar de que este sector ofrece la mitad de las carreras del mercado.

En las facultades de Educación de las universidades costarricenses existe una gran diversidad de carreras con distintos contenidos, enfoques, tiempos de graduación, número de créditos y niveles de calidad, en un contexto de poco control por parte de las autoridades correspondientes. Por eso, se formó esta comisión, para “unificar” la calidad de las carreras.

“No se cuenta con un marco de referencia que oriente los programas de formación docente alrededor de destrezas mínimas y metas comunes. Mientras en las universidades públicas las carreras de Educación están diseñadas para ser aprobadas en cuatro años, en las privadas se trabaja por cuatrimestres que se traducen en tres bloques por año, lo cual permite obtener un título en tres años”, explicó el Estado de la Educación en un informe a finales del año pasado.

La comisión no pretende hacer un cambio en los planes de estudio de cada universidad.

"Puede ser que esto implique cambios en los programas de estudios, pero eso lo definirá cada universidad. Estamos diciéndole a cada universidad: 'formelo como usted quiera pero considere que tiene que cumplir con esto, esto y esto”, dijo Hernández.

La Nación llamó a representantes de la Unire pero no respondieron los mensajes enviados.

¿Qué tipo de aprendizaje se busca?

Según Alberto Calvo, uno de los representantes del MEP en la comisión, se requiere que el profesional en educación aplique la neurociencia en la educación. La neurociencia consiste en que el docente comprenda cómo funciona el cerebro para así adaptar la enseñanza. Además, se requiere que conozca los procesos de mediación pedagógica y la parte investigativa.

“El nuevo docente, tiene que estar muy claro en conceptos de psicología, epistemología, tiene que tener formación en segunda lengua y usar las tecnologías. El docente investigador conoce su entorno, conoce qué pasa con los alumnos y su alrededor; hablar en un lenguaje donde facilite las transferencia de esos conocimientos y habilidades”, explicó Calvo.

Agregó que cuando ya se definan estos aprendizajes, las universidades van a tener insumos para revisar sus programas de estudios y modificarlos según corresponda.

¿Cómo se comprobará que los graduados obtuvieron el conocimiento requerido?

La respuesta: durante el proceso de contratación. Hernández añadió que el MEP y el Servicio Civil van a elaborar instrumentos que permitan identificar si esos resultados se lograron o no durante el reclutamiento de esos graduados.

Según información del MEP, actualmente hay 89.799 docentes que laboran en Ministerio e instituciones privadas.

En el caso del MEP, es muy fluctuante el movimiento de personal. Cada año, se pensionan alrededor de 2.000 docentes en propiedad y estas plazas siempre se reponen.

El informe Costa Rica: El estado de políticas públicas docentes, explicó que tener un título y estar afiliado al colegio profesional respectivo son los únicos requisitos que pide el Servicio Civil para contratar a un docente.

En ningún momento se evalúa su vocación, conocimientos para el campo que va a impartir, ni sus habilidades para la enseñanza.

“Ni la vocación del educador, ni sus habilidades sociales, conocimiento y prácticas en el aula son tomados en cuenta para su selección. El modelo de contratación no ha evolucionado al ritmo de otras reformas, ni de acuerdo con las nuevas necesidades de aprendizaje de los estudiantes, como tampoco lo han hecho los filtros de ingreso a las carreras de Educación”, explicó el informe.

Para el ultimo informe del Estado de la Educación, Unimer hizo una encuesta a 40 empleadores sobre la calidad de la oferta en educación superior en distintas áreas.

“Más de la mitad de los empleadores entrevistados en las áreas de Salud (55%), Ingenierías (60%) y Ciencias Económicas (60%) calificó con 8 a 10 (en una escala de 1 a 10) la calidad de la educación superior recibida por sus empleados egresados. Este porcentaje fue relativamente menor en Educación y Ciencias Sociales, con 40% cada una”, explicó el informe.

La baja calidad de la educación y las debilidades en el proceso de contratación se reflejan en el desempeño de los alumnos. Por ejemplo, actualmente, solo 4 de cada 10 alumnos aprueban bachillerato sin curva.

La información proviene de un análisis de la promoción real de las pruebas nacionales de bachillerato, sin ningún tipo de ayuda, que hizo el MEP para el 2015, 2016 y 2017.

El ministro de Educación, Edgar Mora, atribuye a la “mala calidad de la educación” que tantos alumnos necesiten de un empujón para pasar el bachillerato.

Además, el rendimiento del país diagnosticado por el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), realizado por la OCDE va de caída. En la última evaluación internacional, del 2015, Costa Rica retrocedió en el rendimiento en Matemáticas, Ciencias y Lectura, con respecto a las pruebas aplicadas en el 2012.

Las puntuaciones se ubicaron muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, naciones que invierten mucho menos en educación pero obtuvieron mejores resultados.