Daniela Cerdas E.. 9 mayo
Manifestacion de marzo anterior de estudiantes del Colegio Napoleón Quesada por el estado infraestructural del edificio y la forma en que estan recibiendo las clases. Foto Jeffrey Zamora
Manifestacion de marzo anterior de estudiantes del Colegio Napoleón Quesada por el estado infraestructural del edificio y la forma en que estan recibiendo las clases. Foto Jeffrey Zamora

En aproximadamente un mes comenzarán las obras para levantar el nuevo Liceo Napoleón Quesada, en Goicoechea, San José, luego de que este jueves el Ministerio de Educación Pública (MEP) adjudicara su contrucción.

La institución también adjudicó las obras para levantar la Escuela Excelencia Batán, en Limón, y la Escuela Alberto Echandi Montero, en Ciudad Neily, Puntarenas.

En el caso del Liceo Napoleón Quesada, los estudiantes tuvieron que bloquear las calles, en marzo anterior, para exigir nuevas instalaciones. La clausura de 20 aulas por parte del Ministerio de Salud hizo que los alumnos recibieran lecciones hacinados; hasta 60 estudiantes en un aula recibiendo clases.

El gimnasio también fue clausurado.

Para el nuevo Liceo Napoleón Quesada Salazar están destinados ¢4.200 millones para la construcción de dos edificios de dos plantas, un comedor, un salón multiuso, baterías sanitarias, biblioteca, sala de profesores y talleres de artes industriales, entre otros.

Mientras tanto, para la Escuela Alberto Echandi Montero se invertirán ¢1.300 millones. Allí se construirá un edificio de dos niveles que incluye aulas para primaria y para preescolar que beneficiarán a cerca de 500 alumnos.

En el caso de la escuela Excelencia Batán hay disponibles ¢1.300 millones para ocho pabellones de aulas, comedor, área administrativa y cancha techada.

Estos dos centros educativos también enfrentan graves problemas de infraestructura y hacinamiento.

De acuerdo con Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo (DIEE) del Ministerio de Educación Pública (MEP), esas obras empezarán a construirse en un mes, aproximadamente.

Los ¢6.800 millones que se invertirán en estas tres instalaciones forman parte de los ¢133.000 millones (último corte marzo de 2019) que mantienen las Juntas de Educación depositados en sus cuentas de caja única.

“En las últimas semanas hemos tomado una serie de medidas para agilizar la ejecución de los fondos que están en caja única, nuestra meta es acelerar los procesos de diseño, obtención de permisos y demás trámites necesarios para trasformar esos dineros en obras tangibles”, declaró Andrea Obando, directora de la DIEE.

Para lograr ese objetivo, la DIEE realizó ajustes en sus procedimientos internos, como priorizar las obras que tienen más presupuesto asignado, identificar cuellos de botella, abrir canales de comunicación con las Juntas Administrativas y mejoras en los carteles de licitación, entre otros.

La Nación ha informado en distintos reportajes sobre los problemas de infraestructura de los centros educativos del país y las dificultades en la DIEE para ejecutar los millones que hay en caja única.

Uno de los últimos artículos se publicó el fin de semana anterior; cuando se evidenció el estado deplorable de los centros educativos en Limón. Según el ministro de Educación, Edgar Mora, allí están las peores escuelas del país.

Lo anterior ocurre a pesar de que el dinero para reparar o construir los centros se encuentra depositado en a las Juntas.

Cabe recordar que para usar los fondos, estas organizaciones deben tener el visto bueno de la DIEE del MEP. Sin embargo, el “decandente” clima organizacional en esta Dirección es una de las causas del rezago en infraestructura del país, según informes de la propia Auditoría Interna del Ministerio.