Daniela Cerdas E.. 7 julio

Jeffrey Apú aprendió en las aulas cómo se hace, por ejemplo, una salsa pomodoro, con ajo, orégano y, por supuesto, tomate, porque en italiano se dice pomodoro.

Sin embargo, fue en la práctica que realizó en el hotel The Westin Golf Resort & Spa Playa Conchal, en Guanacaste, que aprendió a hacer la salsa y la pasta con el verdadero toque italiano para que unas 20 personas disfrutaran del platillo.

Este vecino de Cartagena, Guanacaste, combinó la teoría y la práctica porque estudió dentro del esquema de educación dual, lo que le permitió dar el salto de vender pan casa por casa, a convertirse en el chef encargado de administrar del Restaurante Mitra de este hotel.

Jeffrey Apú estudió con el esquema de educación dual, lo que le permitió dar el salto de vender pan casa por casa, a convertirse en el chef encargado de administrar del Restaurante Mitra de Reserva Conchal y The Westin Golf Resort & Spa Playa Conchal. Foto: Cortesía
Jeffrey Apú estudió con el esquema de educación dual, lo que le permitió dar el salto de vender pan casa por casa, a convertirse en el chef encargado de administrar del Restaurante Mitra de Reserva Conchal y The Westin Golf Resort & Spa Playa Conchal. Foto: Cortesía

Él fue parte del convenio de educación dual que tiene el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) con Reserva Conchal y The Westin Golf Resort & Spa Playa Conchal, del cual se egresó de Gastronomía.

“A la cuarta semana de estar en la modalidad dual, en el hotel, me contrataron como ayudante de cocina. Hace cinco años entré al INA para aplicar en educación dual; íbamos una semana a clases en el INA y como tres días a la práctica en el hotel. Primero, llevamos lo básico en el INA, luego me metí de lleno en las clases y las prácticas en el hotel.

"Cuando me contrataron, me acomodaron el horario para terminar el programa dual, que duró dos años. De 8 a 12 p. m. iba a clases y trabajaba como ayudante de cocina de 3 p. m. a 10 p. m.”, contó Apú quien tiene 29 años, y vive con su novia y su mamá.

Actualmente, está en discusión en la Asamblea Legislativa el proyecto de ley para que se apliquen, regulen e impulsen programas de educación dual en colegios técnicos, universidades y el INA.

Los sindicatos educativos están en contra de este proyecto porque afirman que “esclaviza” a los estudiantes, los saca de las aulas y los pone a trabajar a cambio de salarios mediocres.

Sin embargo, para Apú esto fue lo mejor que le pudo pasar. Durante sus estudios y práctica, el INA le dio un subsidio mensual de ¢280.000. La Institución implementó la educación dual en 1993.

El hotel también les daba una ayuda económica y comida, el transporte y le dotaba de los implementos que necesitaban para aprender.

Platillos preparados por el chef Jeffrey Apú en el restaurante de Reserva Conchal. Foto: Cortesía
Platillos preparados por el chef Jeffrey Apú en el restaurante de Reserva Conchal. Foto: Cortesía

“Cuando iniciamos el programa de educación dual, éramos 22 estudiantes. Hoy, todos trabajan en Gastronomía y tienen un buen trabajo. La verdad, siento que es muy importante tener la educación dual porque en otros modelos uno termina de estudiar pero no sabe como es la realidad laboral.

"En cambio, ahora tenemos la experiencia de trabajar con máquinas, por porciones, de manejar cantidades de comida grandes y del rol de día a día del hotel”, dijo el chef.

Un plus que se resume en trabajo

Mónica Morales, de 23 años y vecina de Ciudad Quesada, San Carlos, también optó por la educación dual a pesar de que ya estaba por terminar su carrera en Ingeniería de Software en la Universidad Técnica Nacional (UTN).

Cuenta que ella intentaba buscar trabajo pero, justamente por la falta de experiencia, no la contrataban a pesar de que ya tenía muchos conocimientos obtenidos en la Universidad.

Cuando faltaba un año para terminar su carrera, se enteró de que en el INA de Ciudad Quesada estaban impartiendo el curso dual en control de calidad del software, el cual duraba apenas seis meses. Se matriculó a inicios del 2018.

“Estuvimos en clases normales los primeros dos meses. Después, todos los estudiantes del programa, hicimos currículums, los cuales solicitaron empresas de la zona desarrolladoras de software con las que el INA tenía convenio.

"A mí me eligieron en Avantica, San Carlos, una empresa de desarrollo de software. Nos asignaron monitores, que eran encargados de enseñarnos y darnos las tareas, proyectos y consejos de mejoras. Íbamos un 15% del tiempo al INA y el resto a la empresa”, relató la joven.

El INA le dada a Morales una beca de ¢100.000 por mes, mientras que en la empresa, los aprendices tenían acceso a todos los beneficios de esta mientras estuvieran ahí. El INA los aseguró con el Instituto Nacional de Seguros (INS).

A Morales, no la contrataron en Avantica, pero sí emplearon a dos de sus compañeros. Ella se dedicó a llevar cursos de inglés en el Instituto a finales del año pasado. Este año envió su currículum a varias compañías.

“Entré a trabajar en una empresa en control de calidad de software. Fue muy fácil, me llamaron en muy poco tiempo. Incluso, tuve cuatro ofertas más de trabajo en San José.

"Por supuesto, haber hecho la práctica en la empresa me ayudó porque ya tenía la experiencia de encargarme de un proyecto y tenía estudios previos. Es muy difícil que una persona tenga ambas cosas”, dijo Morales.

La joven está todavía por terminar su carrera en la UTN.

Desde el 2013 al 2018, el INA ha egresado a 525 alumnos de educación dual. Actualmente, hay 142 estudiantes haciendo su práctica dual en las regiones norte, caribe, central y chorotega.