Ángela Ávalos. 3 agosto, 2015

(Video) Agustín, un niño superdotado da la cara a un sistema educativo limitado

A los papás de José Pablo, los docentes llegaron a sugerirles que su hijo era autista. A los de Agustín, una maestra les recomendó calmar la inquietud del niño con unas pastillas.

Lo que no sabían ni se preocuparon por saber esos maestros, es que José Pablo y Agustín son niños superdotados.

El supuesto mal comportamiento de muchos de estos alumnos, la falta de atención y la actitud retadora ante los maestros, son solo algunos de los síntomas de la insatisfacción de sus necesidades educativas dentro de las aulas.

A la vez, son una muestra de la falta de capacidad de los centros educativos para identificar y atender a estos estudiantes, cuyas potencialidades se pierden en las aulas nacionales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hasta un 2% de la población mundial puede ser superdotada.

El parámetro más común que se utiliza es el coeficiente intelectual (CI), que en estas personas supera 130 (el promedio es 100).

No obstante, los especialistas también consideran otros factores en ese diagnóstico, entre otros, la lógica, la riqueza del lenguaje y la creatividad.

Solo en papel. Desde diciembre del 2010, el país tiene la Ley para la Promoción de la Alta Dotación, Talentos y Creatividad en el Sistema Educativo Costarricense. El 9 de enero anterior también se publicó el reglamento a esa ley.

El problema es que de ahí no se ha pasado porque los estudiantes con alta dotación siguen sin respuesta en escuelas y colegios, públicos y privados.

Krissia Morales Chacón, investigadora académica, especialista en este campo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) fue quien trabajó la normativa.

Para ella, se trata de propuestas históricas pues el país es el único en América Latina con una ley específica. Ahora, advierte, le corresponde al Ministerio de Educación Pública (MEP) ponerlas en práctica.

“El MEP debe invertir”, afirmó Morales. Para ella la principal inversión está en la capacitación de sus docentes.

Sin embargo, sería hasta finales de este mes que el MEP comenzaría un diagnóstico sobre las necesidades en este tema.

Sandra Villalobos Chan, coordinadora de la implementación del reglamento, explicó que luego de la consulta nacional, se iniciaría la formación en el 2016.

Para Alexandra Goñi, experta en desarrollo de inteligencia y superdotación, en el país se empezó mal. A su juicio, el reglamento carece de base teórica sólida que aclare la ruta por seguir para responder a esta población.

La deuda es inmensa, dijo Goñi, ya que las universidades no tienen carreras específicas ni tampoco hay suficiente personal especializado.

En estas circunstancias, no ve un panorama alentador.