Daniela Cerdas E.. 21 agosto, 2019
El lenguaje es la base de las demás áreas del saber, “la cintura del sistema”, y, por lo tanto, es una herramienta fundamental para el desarrollo de las personas. Foto: Melissa Fernández Silva
El lenguaje es la base de las demás áreas del saber, “la cintura del sistema”, y, por lo tanto, es una herramienta fundamental para el desarrollo de las personas. Foto: Melissa Fernández Silva

Los niños salen de la escuela sin comprender lo que leen y con muchos problemas de ortografía.

Una de las razones es que en su casa no les fomentan la lectura, situación grave pero ya conocida. Lo que sí es nuevo y aún más preocupante es que tampoco a los docentes les gusta la lectura y, por lo tanto, tampoco la fomentan en las clases.

Así se desprende de una consulta realizada a maestros de primaria, encargados de enseñar a leer y escribir, de los cuales el 74% manifestó que concibe la lectura como un ejercicio obligatorio, ajeno al gusto y el placer propios de esa experiencia.

Esta es una de las alertas y llamadas de atención que hace el VII Informe del Estado de la Educación, presentado este miércoles.

Como parte del análisis en su apartado de primaria, los investigadores realizaron una encuesta a 364 docentes de escuelas diurnas de la Gran Área Metropolitana (GAM), cada una de las cuales tiene una población mínima de 200 estudiantes.

¿Por que esto es tan grave? Porque el lenguaje es la base de las demás áreas del saber, es“la cintura del sistema”, como manifestó Isabel Román, coordinadora del Estado de la Educación.

Ese aprendizaje, señala el estudio, constituye una herramienta fundamental para el desarrollo de la identidad de las personas y su integración exitosa en una sociedad inclusiva y democrática.

Si no entienden español, los alumnos están condenados a no entender otras materias. Esto podría explicar los resultados del rendimiento de los alumnos diagnosticado por el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), realizado por la OCDE.

En la última evaluación internacional, aplicada en el 2015, Costa Rica retrocedió en el rendimiento en Matemáticas, Ciencias y Lectura, con respecto a las pruebas aplicadas en el 2012.

También puede explicar por qué a los salones universitarios, llegan jóvenes sin saber redactar o sin saber leer, lo cual obliga a las casas de enseñanza superior a abrir cursos de nivelación en un intento desesperado por combatir los vicios.

El Estado de la Educación concluye entonces que si a los docentes no les gusta leer, es de esperar que restrinjan las acciones y espacios destinados a motivar la lectura en el aula.

Queda claro que la construcción de hábitos de lectura en la población infantil no es una prioridad para los docentes de primaria lo que provoca un grave perjuicio a los estudiantes.

Es claro, entonces, que la lectura no es una actividad cotidiana en las aulas escolares. Dadas las carencias evidenciadas, es urgente integrar a los docentes en procesos de desarrollen, en primer lugar, el gusto por la lectura, mediante la inmersión en prácticas diarias que les permitan identificar sus intereses y valorar la lectura como experiencia". VII Informe del Estado de la Educación

Ese daño es aún más profundo si se considera que el 99% de los niños y adolescentes que se reciben en las aulas provienen de climas educativos bajos y para ellos la educación pública es la única oportunidad para mejorar.

“Cerca del 26% de los educadores pone poco o ningún énfasis en prácticas relacionadas con el fomento de la lectura. Es claro, entonces, que la lectura no es una actividad cotidiana en las aulas escolares. Dadas las carencias evidenciadas, es urgente integrar a los docentes en procesos que desarrollen, en primer lugar, el gusto por la lectura, mediante la inmersión en prácticas diarias que les permitan identificar sus intereses y valorar la lectura como experiencia”, explica el informe.

Los docentes, además, priorizan prácticas y actividades propias de una enseñanza tradicional, a pesar de que desde el 2014 está vigente un nuevo programa de Español que rompió con estos métodos tradicionales, para incorporar principios a partir de recientes hallazgos de la neurociencia que logran un mejor desempeño de los estudiantes.

La consulta realizada revela por ejemplo que el 98% de los entrevistados enseña normas ortográficas de acuerdo a la edad de los alumnos, el 85% no permite que se interrumpa cuando se lee en voz alta y el 66% no comenta experiencias personales en la lectura.

“Estas acciones inciden directamente en la comprensión lectora pues no permiten la lectura dialogada, estrategia básica para promover el desarrollo de las habilidades lingüísticas, aclarar conceptos, ampliar conocimiento y enriquecer el vocabulario", explica la investigación.

Otros desafíos

Aparte de esta particular preocupación por las debilidades en la enseñanza del Español, el Estado de la Educación hace otros señalamientos importantes al analizar la situación general de la primaria.

Advierte de lo lejos que está el país de asegurar el currículum completo en todas las escuelas, es decir, todas las materias básicas y todas las especiales.

En este momento, un 93,4% del total de alumnos asisten a instituciones que no imparten el currículum completo lo cual dista de las reformas curriculares exigidas por el mismo MEP.

Insisten en que los docentes se resisten a modificar las estrategias dentro de las aulas y mantienen las clases magistrales, mientras los niños se limitan a copiar de la pizarra y hacer prácticas, sin hacer uso de las posibilidades que ofrece la tecnología.

“Hoy sabemos que la calidad de un sistema educativo se mide por la calidad de sus docentes. Aquí tenemos mucho por hacer, especialmente en la formación inicial que reciben los futuros docentes en las universidades y sobre la cual tenemos poca ceteza de la calidad”. Isabel Román, coordinadora del Estado de la Educación

El Informe también analizó la situación de los otros niveles educativos, para cada uno de los cuales plantea desafíos. Asimismo, llama la atención sobre la urgencia de revisar la formación de los docentes en las universidades.

“Hoy sabemos que la calidad de un sistema educativo se mide por la calidad de sus docentes. Aquí tenemos mucho por hacer, especialmente en la formación inicial que reciben los futuros docentes en las universidades y sobre la cual tenemos poca certeza de la calidad debido que las carreras que más gradúan docentes no están acreditadas, la mayoría de los planes de las carreras no están actualizados y existen importantes brechas entre el perfil de docentes que se forma en esas carreras y el perfil que el MEP requiere”, advirtió la coordinadora de la investigación.