
La generación eléctrica de Costa Rica mostró en el 2025 una recuperación sólida tras los efectos de la crisis hídrica provocada por el fenómeno de El Niño.
De cara al verano, se perfila un escenario favorable, marcado por embalses de generación hídrica fortalecidos que minimizaría el uso de hidrocarburos para suplir la demanda.
Varios factores explican ese giro.
Un análisis de la matriz eléctrica entre finales del 2023 y noviembre del 2025 revela que el sistema logró sostenerse más de la fuente hidroeléctrica, en paralelo a un crecimiento sostenido de la demanda.
El consumo nacional pasó de 12,29 millones de megavatios hora (MWh) en el 2023 a 12,79 millones de MWh en el 2024, un aumento absoluto de 499.476 MWh, equivalente a un repunte del 4,06% en apenas un año, indican datos de la División de Operación y Control del Sistema Eléctrico (Docse), del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Durante el 2025, el consumo acumulado de enero a noviembre (último mes con datos disponibles) alcanzó 11,91 millones de MWh.
Con un promedio mensual cercano a 1,08 millones de MWh, las proyecciones apuntan a que el 2025 superó los 13 millones de MWh, confirmando una tendencia al alza en la demanda energética.
Hidroelectricidad se recuperó
Pese a ese contexto de mayor consumo, la generación hidroeléctrica se consolidó otra vez como la columna vertebral del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Entre enero y noviembre del 2025, esa fuente limpia acumuló 9,36 millones de MWh, lo que representa un crecimiento del 23,53% frente al 2024; incluido diciembre de ese año.
Ese repunte en el 2025 permitió que la fuente hídrica cubriera 74,1% de la demanda, una mejora sustancial frente al 2024, cuando la sequía redujo su participación al 64,7%, y al 2023, año en el que aportó 66,85% del consumo, con un respaldo térmico moderado del 4,95%.
La mejora también se refleja en el embalse Arenal, el principal reservorio de almacenamiento del país.
Al 31 de diciembre del 2025, el nivel del lago alcanzó los 544,12 metros sobre el nivel del mar, por encima de la curva de referencia de hidrología media (541,08 msnm) y muy superior al cierre del 2023, cuando el embalse estaba en 538,01 msnm.
Esta mayor disponibilidad de agua es clave para el complejo hidroeléctrico Ardesa —compuesto por las plantas Arenal, Dengo y Sandillal—, que suma una capacidad instalada de 330 megavatios, fundamental para garantizar el suministro durante la estación seca.
El embalse de 87 kilómetros de área puede almacenar hasta 1.477 millones de metros cúbicos de agua cuando alcanza su nivel máximo.
La evolución del sistema eléctrico sigue estrechamente ligada al comportamiento climático, especialmente a la transición del fenómeno ENSO (El Niño–Oscilación del Sur).
En el 2023, El Niño golpeó con fuerza al Grupo ICE, al reducir los caudales y niveles de embalses, lo que obligó a elevar 17,5% la generación térmica a inicios del 2024 para evitar racionamientos.
El panorama, sin embargo, luce distinto para el 2026.
De acuerdo con un comunicado del National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), del 8 de enero, el fenómeno de La Niña, asociado a mayores lluvias, aún persiste al inicio del año, aunque existe 75% de probabilidad de que el sistema transite a una fase ENSO-neutral entre enero y marzo.
Esa condición neutral podría extenderse hasta finales de la primavera boreal (entre mayo y junio).
En Centroamérica, La Niña suele traducirse en precipitaciones por encima de lo normal, lo que explica por qué en el 2025 la hidroelectricidad pudo atender más del 74% de la demanda de Costa Rica, mientras la generación térmica cayó a un mínimo de 1,4%.
El NOAA advierte, además, que podría existir un efecto rezagado del fenómeno durante el primer trimestre del 2026, lo que favorecería la humedad y la recarga de embalses.
El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) también aporta señales positivas.
Su último pronóstico estacional indica que el 2025 cerró con condiciones mayormente normales, aunque con excedentes de hasta 15% en lluvias en regiones como el Pacífico Sur, lo que impulsó la recarga hídrica y permitió que la energía renovable alcanzara el 97,5% del total generado en el acumulado anual de enero a noviembre, según datos del Docse.
Optimismo cauteloso del sector productivo
La Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) coincide en una lectura optimista por ahora.
La entidad considera que, en términos agregados, la generación basada en fuentes renovables se proyecta positiva, frente a episodios recientes de escasez hídrica y uso intensivo de generación térmica.
Según la Cámara, los datos confirman que en el 2025 el uso de plantas térmicas fue mucho menor al previsto. Aunque desde finales del 2025 la NOAA advertía sobre una posible evolución hacia condiciones tipo El Niño este año, no se anticipa un evento fuerte ni abrupto.
“El panorama de generación para el verano no se considera alarmante, aunque sí exige seguimiento permanente, como cada año.
”Si bien los riesgos climáticos nunca desaparecen, hoy no existe evidencia sólida que justifique anticipar un uso intensivo de generación térmica ni incrementos preventivos en tarifas", indicó la Cámara.
No obstante, el análisis también deja una advertencia estructural. Según la Cámara, la alta dependencia de la hidroelectricidad sigue exponiendo al país a choques climáticos.
Para el sector industrial, este riesgo subraya la necesidad de abrir el mercado de generación para atraer inversión y diversificar la matriz de generación, mediante mayor inversión en fuentes renovables como la solar, eólica y geotérmica, así como una regulación que proteja la competitividad y a los consumidores.
