El análisis revela que el 95% de las rutas abandonadas se encuentran en zonas rurales. Por ejemplo, en las regiones Chorotega y Huetar Norte, se ubica la mitad de las rutas en estado de abandono.
En la Chorotega, las principales razones son la poca frecuencia en el servicio y el mal estado de los buses; mientras que en la Huetar Norte el abandono se relaciona con deficiencias en las vías.
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El estudio evaluó indicadores como población, geografía, condiciones socioeconómicas y estado de infraestructura. Las comunidades afectadas presentan índices de desarrollo social bajos o muy bajos, reflejando su gran vulnerabilidad social.
Además, el 67% de las rutas carece de operador asignado y esquema operativo vigente, lo que impide a la Aresep fijar una tarifa. Por otra parte, en algunas rutas, un 29% de los recorridos coincide parcialmente con otras rutas activas, ofreciendo una alternativa parcial a las comunidades sin transporte.
Los principales motivos de viaje en estas rutas son compras (31%), salud (25%), trámites, trabajo y estudio. No obstante, un 58% de los habitantes ha optado por vehículos propios, como carros y motos, debido a la falta de transporte público confiable.
Según la Aresep, el Consejo de Transporte Público (CTP) es la autoridad encargada de aprobar empresas, recorridos, paradas y horarios, pero el 78% de las rutas no ha actualizado estas condiciones desde hace más de 15 años.
Para enfrentar la situación, la Autoridad Reguladora dice haber implementado varias acciones: análisis regionales para identificar causas específicas, modificación de la metodología tarifaria para hacer atractivas las rutas sin operador, y acompañamiento técnico y social a comunidades afectadas, entre otras medidas.
Esa institución hará mesas interinstitucionales con el CTP para atender caso por caso las rutas abandonadas.