
Cuando el conflicto en Irán sacudió los mercados petroleros en los primeros días de marzo, varias aerolíneas detectaron un detalle de Costa Rica que empezaron a aprovechar: el país se convirtió en un punto ideal para recargar el combustible de las aeronaves por varias semanas.
“La venta de combustible para aviones se disparó en Costa Rica en el mes de marzo. Y esto puede responder a que, como el ajuste aquí tarda algún tiempo, puede existir el incentivo de que recarguen combustible en este país en lugar de otros destinos“, explicó Alonso Alfaro Ureña, economista jefe del Banco Central de Costa Rica (BCCR) durante la sesión de Junta Directiva del BCCR del 28 de abril, cuando se hablaba sobre el riesgo de un choque inflacionario global.
Como en Costa Rica los precios de los hidrocarburos están regulados y, en consecuencia, se ajustan cada inicio de mes, las tarifas conservaron los precios previos a la guerra durante varias semanas de marzo y abril, a diferencia de lo que ocurre en otros países, en donde los incrementos o rebajas son inmediatos.
Aerolíneas practicaron el ‘fuel tankering’
Entonces, las aerolíneas de largo alcance que vuelan desde Estados Unidos, Canadá o Europa hacia el Cono Sur, o aquellas con paradas regionales en Costa Rica, tuvieron la capacidad técnica y notaron el incentivo de ajustar sus planes de carga de combustible.
Esta práctica se llama fuel tankering y es muy conocida en la industria aeronáutica. Consiste en cargar más combustible del estrictamente necesario en un aeropuerto donde el precio sea más favorable.
Si el diferencial de precio supera el costo adicional de cargar más peso —que eleva el consumo de combustible durante el vuelo—, la operación es rentable. Esto fue lo que ocurrió en Costa Rica entre marzo y abril.
Presidente del BCCR: ‘A algunas aerolíneas les quedó cómodo’
El presidente del Banco Central, Róger Madrigal López, indicó que el comentario de aquella sesión de abril hacía referencia a que los precios de los hidrocarburos son regulados en Costa Rica, mientras en otras partes del mundo no.
“A algunas líneas aéreas que pasan por Costa Rica les quedó cómodo llenar los tanques aquí porque el precio no había cambiado, una ventaja a corto plazo”, explicó.
Mientras el precio externo del petróleo y derivados subía por la tensión en Oriente Medio, el precio local del Jet A importado por Recope no se movió aquí de inmediato por el cálculo tarifario costarricense, confirmó también Eric Bogantes, regulador general de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
Bogantes explicó el mecanismo: cada segundo viernes del mes, Recope remite a la Aresep la información de sus importaciones al país.
Luego, viene un período de estudio y análisis que suele tomar una semana, un proceso de resolución de algunos días más (suele ser una semana), y la publicación en el diario oficial La Gaceta cuyo plazo puede variar.
El sistema está diseñado para producir un ajuste cada inicio de mes en un proceso que puede consumir hasta un mes.
“Para marzo, Recope ya había comprado con precios anteriores y por eso no vimos aumento”, dijo Bogantes.
El primer ajuste que reflejó el impacto del conflicto en Oriente Medio ocurrió el 10 de abril y el traslado a los consumidores se produjo el 1º. de mayo, con base en importaciones realizadas entre el 13 de marzo y el 9 de abril.
“De nuevo, cuando bajen los precios internacionales, el consumidor nacional verá esas rebajas en un plazo de entre uno o dos meses conforme la metodología y la entrega de información de Recope”, señaló el regulador.
El mecanismo funciona igual en ambas direcciones: el rezago protege al consumidor cuando los precios suben, pero lo expone —con demora— cuando bajan en el extranjero.
Datos de Recope confirman el fenómeno
Los datos de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) confirman lo descrito en el acta y cómo el fenómeno se extendió a abril.
En marzo, las ventas de Jet A —el carburante estándar de aviación— alcanzaron los 46,8 millones de litros, 25,4% más que los 37,4 millones vendidos en el mismo mes del año anterior. En abril, la brecha se amplió aún más: las ventas subieron un 38,8% frente a abril del 2025.
Costa Rica, destino inesperado
Costa Rica registró en promedio unos 2.679 vuelos por mes en el bimestre marzo-abril del 2025 (el promedio en 2024 fue de 2.586), según estadísticas del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
La conectividad aérea estuvo concentrada: Norteamérica representa 65,5% de vuelos, seguida de Centroamérica con 20,6%, Suramérica con 8,8% y Europa con 4,5%.
Para la industria, ese tráfico genera suficiente volumen de decisiones logísticas como para que una diferencia de precio en el Jet A tenga consecuencias visibles en las estadísticas.
Más que datos de aviación
Lo que volvió reveladora la mención en el acta del BCCR no es solo el dato en sí, sino el uso que los jerarcas le dieron. El comentario no fue una curiosidad aeronáutica, sino evidencia observable de la transmisión económica del choque energético global por el conflicto bélico en Irán.
La discusión del 28 de abril ocurrió sobre una base de incertidumbre explícita.
Ese día, Róger Madrigal López advirtió de que “no se sabe ni la intensidad, ni la duración, o sea, ni el volumen, monto, ni cuánto va a durar este choque de precios, que va más allá de un choque de un precio o varios precios”.
“Es un choque, ya se mira como un choque inflacionario”, continuó.
Esa incertidumbre sobre disponibilidad futura alimenta una segunda capa del fenómeno: las aerolíneas no solo reaccionaron a un diferencial de precios presente, sino también a la posibilidad de que el combustible se encareciera o escaseara más adelante.
En ese escenario, asegurarse combustible barato no era solo gestión de riesgo, sino también ahorro inmediato.
Así, durante varias semanas, Costa Rica funcionó como un punto de abastecimiento competitivo en la red aeronáutica regional.
Se trata de una ventaja transitoria, producto de un ritmo de calendario regulatorio, que quedó registrada en las actas como evidencia de que un efecto de la crisis en Oriente Medio ya había llegado a este lado del mundo, aunque disfrazado como combustible barato en un destino tropical.
Colaboró en esta información el periodista Luis Enrique Brenes P.
