
La empresa alemana Volkswagen enfrentará una de las sanciones más altas en la historia de Brasil por su implicación en condiciones de trabajo análogas a la esclavitud.
El 29 de agosto, el Tribunal de Trabajo de Redención en el estado de Pará, Brasil condenó a la filial brasileña de la automotriz a pagar R$165 millones (equivalentes a $30.3 millones) por violaciones a los derechos laborales cometidas en la hacienda Vale do Rio Cristalino durante los años 70 y 80, bajo la dictadura militar, según informó el medio brasileño O Globo.
De acuerdo con el Ministerio Público del Trabajo de Brasil (MPT), la sentencia establece que Volkswagen Brasil incurrió en prácticas de servidumbre por deudas, jornadas laborales extenuantes, vigilancia con guardias armados y condiciones de alojamiento degradantes.
Las víctimas, aproximadamente 1.000 trabajadores rurales, fueron reclutadas en distintas partes del país y trasladadas a la hacienda ubicada en el sureste de Pará, donde trabajaron principalmente en la deforestación de tierras para uso ganadero.
El magistrado Otavio Bruno da Silva Ferreira, citado por AFP, indicó que “las pruebas demostraron que la empresa no solo invirtió en la Compañía Vale Do Rio Cristalino, sino que también participó activamente en su gestión estratégica, beneficiándose directamente de la explotación ilícita de la mano de obra”.
La decisión también exige a la empresa el reconocimiento público de su responsabilidad y la emisión de disculpas formales a los trabajadores y a la sociedad brasileña. El monto de la indemnización, considerado el más alto en la historia de Brasil para casos de trabajo esclavo, se destinará a reparar el daño moral colectivo.
El caso llegó a la justicia en 2019, tras la presentación de documentos por parte de un sacerdote que integraba la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) en la región del Araguaia y Tocantins, afiliada a la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB).
Posteriormente, el MPT intentó llegar a un acuerdo con la empresa en cinco audiencias entre 2022 y 2023, sin éxito. En diciembre de 2024 se presentó formalmente la acción civil pública, según detalló O Globo.
Testimonios como el de José Pereira, extrabajador de la hacienda, revelan la severidad de las condiciones impuestas. Pereira declaró a la cadena alemana ARD que “si alguien intentaba escapar, los guardias iban tras ellos y les disparaban. Golpeaban a quienes habían escapado. En la calle, en las chozas, todos lo veían”.
Volkswagen Brasil respondió mediante un comunicado que “continuará defendiéndose en tribunales de mayor instancia en búsqueda de justicia y seguridad jurídica”. Además, la empresa señaló que “defiende consistentemente los principios de dignidad humana y cumple estrictamente con todas las leyes y regulaciones laborales aplicables”.
La hacienda Vale do Rio Cristalino fue adquirida por Volkswagen en la década de 1970 como parte de un plan de expansión ganadera incentivado por el régimen militar, que impulsaba la ocupación de la región amazónica con apoyo del capital extranjero. La empresa comenzó a reducir sus operaciones en la zona a partir de 1986.
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