
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, reconoció la derrota en las elecciones parlamentarias del domingo frente a su rival conservador, Peter Magyar, quien prometió “un cambio del sistema”.
Orbán, de 62 años, se ha convertido en una referencia de la ultraderecha internacional, tanto dentro como fuera de Europa por sus posturas contrarias a la inmigración y su oposición a los derechos LGTBQ y al continuo apoyo de los occidentales a Ucrania en su guerra contra Rusia.
“Los resultados de la elección, aunque no son definitivos aún, son claros y comprensibles; para nosotros, son dolorosos, pero inequívocos”, dijo Orbán, quien ha dirigido el país del centro de Europa desde hace 16 años.
“No se nos ha confiado la responsabilidad y oportunidad de gobernar. Felicito al partido ganador”, afirmó.
Antes, el candidato conservador Péter Magyar dijo que el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, lo llamó para felicitarlo por su victoria legislativa de este domingo.
“El primer ministro Viktor Orban acaba de llamar para felicitarnos por nuestra victoria”, escribió Magyar en una publicación en redes sociales cuando su partido Tisza se situaba en el 52,49%; y Fidesz, de Orbán, en el 38,83% con un escrutinio del 53,45% de los distritos electorales.

La última actualización, con el 60% del escrutinio completado, Tisza consolida una ventaja prácticamente definitiva con unos 136 escaños, frente a los 56 que obtendría el Fidesz de Viktor Orbán. La distancia entre ambos bloques deja ya sin margen real de remontada.
El resultado apunta al final de los 16 años de Orbán en el poder y abre la puerta a un cambio político histórico en Hungría, a la espera de que se complete el recuento.

