
West Palm Beach, Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, pidió este domingo al movimiento Hamás que proceda a un desarme total e inmediato, al considerar que se trata de un elemento clave del plan de posguerra para la Franja de Gaza.
“Muy importante, Hamás tiene que cumplir con su compromiso de desmilitarización total e inmediata”, escribió Trump en la plataforma Truth Social.
El desarme forma parte de la segunda fase del plan de alto el fuego negociado por Estados Unidos y sellado en octubre entre Israel y Hamás, con el objetivo de poner fin a la guerra iniciada tras el ataque del grupo palestino contra territorio israelí en octubre de 2023.
El plan fue aprobado en noviembre por Naciones Unidas y contempla la retirada gradual de las fuerzas israelíes de Gaza, el desarme de Hamás y el despliegue de una fuerza internacional de estabilización para garantizar la seguridad en el enclave palestino.
Fondo millonario y fuerza internacional
Trump anunció además que los integrantes de su denominada “Junta de Paz” han comprometido $5.000 millones para la reconstrucción de Gaza, recursos que se anunciarán formalmente esta semana en Washington.
Según explicó, los países participantes también han ofrecido miles de efectivos para integrar una Fuerza Internacional de Estabilización y una Policía Local, con el fin de preservar la seguridad de la población gazatí.
La junta, que celebró una primera reunión en enero durante el Foro Económico Mundial en Davos, volverá a reunirse el jueves en la capital estadounidense. Trump aseguró que el organismo trabajará “en conjunto” con Naciones Unidas y afirmó que “la Junta de Paz demostrará ser el organismo internacional más trascendental de la historia”.
No obstante, la iniciativa ha generado cuestionamientos. La invitación al presidente ruso Vladímir Putin provocó críticas, mientras que aliados clave de Estados Unidos, como Francia y Reino Unido, han expresado dudas sobre el alcance y la gobernanza del organismo.
Hamás ha reiterado que el desarme constituye una “línea roja”, aunque ha dejado abierta la posibilidad de entregar sus armas a una futura autoridad palestina que gobierne Gaza. Paralelamente, ambas partes se acusan a diario de violaciones al alto el fuego.
Como parte del acuerdo, también se creó un comité tecnocrático palestino, encargado de asumir el gobierno del territorio devastado una vez avance la implementación del plan.
