
Washington / La Habana. En un giro inesperado de su política exterior, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que no impedirá la llegada de un petrolero ruso a Cuba.
El buque, que transporta 730.000 barriles de crudo, navega bajo sanciones estadounidenses y representa el primer alivio energético para la isla desde enero.
“Cuba está acabada; tienen un mal régimen y dirigentes corruptos. Que consigan o no un barco de petróleo no va a importar”, declaró Trump a los periodistas tras su regreso a Washington desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
“Yo preferiría dejar que entre, ya sea de Rusia o de cualquier otro, porque la gente necesita calefacción, refrigeración y todas las demás cosas necesarias”, añadió el mandatario.
El petrolero Anatoly Kolodkin se ubicaba este domingo al noreste de Cuba y tiene previsto atracar el próximo martes en el puerto de Matanzas.
La embarcación cargó el crudo en el puerto ruso de Primorsk el pasado 8 de marzo y cruzó el Atlántico tras ser escoltada por la Armada rusa en el canal de la Mancha.
Alivio crítico para la isla
La llegada del combustible es vital para un país de 9,6 millones de habitantes que atraviesa una crisis energética sin precedentes.
Cuba perdió en enero a su principal proveedor, Venezuela, luego de que fuerzas estadounidenses capturaran al presidente Nicolás Maduro. Desde entonces, la isla ha sufrido siete apagones nacionales y un estricto racionamiento de gasolina.
Jorge Piñón, experto en energía de la Universidad de Texas en Austin, expresó su sorpresa ante la decisión de la Casa Blanca de no interceptar el buque.
“A estas alturas, las probabilidades de que Estados Unidos intente detenerlo han desaparecido prácticamente”, señaló. Según reportes de The New York Times, la Guardia Costera estadounidense recibió instrucciones de permitir el avance del navío.
A pesar del permiso de Washington, el beneficio para la población no será inmediato.
Expertos estiman que se requieren entre 15 y 20 días para procesar el crudo y otros 10 días para su distribución.
El cargamento podría transformarse en unos 250.000 barriles de diésel, cantidad suficiente para cubrir la demanda nacional por apenas 12 días.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel deberá decidir si prioriza el uso de este combustible para los generadores eléctricos —evitando así nuevos apagones— o si lo destina al transporte público y la agricultura, sectores que se encuentran prácticamente paralizados.
Esta flexibilización de Trump ocurre un día después de que un convoy internacional de ayuda humanitaria completara la entrega de 50 toneladas de insumos básicos en La Habana, lo que sugiere un posible cambio táctico de Washington ante la profundidad de la crisis humanitaria en la isla.
