Teherán. Al menos tres personas murieron este jueves en Irán durante enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, según informaron medios locales, en el marco de protestas contra el encarecimiento de la vida, la inflación y el deterioro de la economía.
Se trata de los primeros fallecidos desde el inicio de estas manifestaciones.
El movimiento comenzó el pasado domingo en Teherán, cuando comerciantes cerraron sus negocios en señal de protesta por la hiperinflación, la depreciación de la moneda nacional y el estancamiento económico.
Posteriormente, las concentraciones se extendieron a universidades y a otras regiones del país.
La moneda iraní ha alcanzado nuevos mínimos en el mercado no oficial, con el dólar estadounidense cotizando en torno a los 1,42 millones de riales el domingo, frente a los 820.000 riales del año anterior, y el euro, rozando los 1,7 millones de riales, según sitios web de seguimiento de precios.
Este jueves se reportaron disturbios en varias ciudades medianas.
En Lordegan, en el suroeste de Irán, dos civiles murieron durante enfrentamientos que incluyeron lanzamiento de piedras y actos vandálicos, informó la agencia de noticias Fars.
Según ese medio, los manifestantes causaron “importantes daños” a edificios públicos y privados, lo que llevó a la detención de varias personas.
La agencia detalló que algunos manifestantes atacaron instalaciones administrativas, entre ellas la gobernación, una mezquita, el ayuntamiento, la Fundación de los Mártires y varios bancos, antes de dirigirse hacia la sede del Gobierno regional.

En respuesta, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.
En otro incidente, un miembro de las fuerzas de seguridad murió en enfrentamientos registrados en la ciudad de Kuhdasht, ubicada también en el oeste del país.
Lordegan, una ciudad de unos 40.000 habitantes situada a unos 650 kilómetros al suroeste de Teherán, fue uno de los principales focos de tensión durante la jornada.
Pese a la violencia registrada, el movimiento actual es considerado de menor magnitud en comparación con las masivas protestas de finales de 2022, desatadas tras la muerte bajo custodia policial de Mahsa Amini.
Aquellas manifestaciones, originadas por la indignación ante el estricto código de vestimenta impuesto en Irán, dejaron cientos de muertos, entre ellos decenas de integrantes de las fuerzas de seguridad, y marcaron uno de los episodios de mayor agitación social en el país en los últimos años.
