Buenos Aires, Argentina. La decisión del gobierno de Javier Milei de trasladar a un regimiento militar el sable del libertador argentino José de San Martín desató la indignación de los herederos de la pieza, quienes exigieron ante la justicia que el arma permanezca en el Museo Histórico Nacional al cual fue donado en 1897.
El sable corvo, una de las piezas más valiosas del acervo argentino, será entregado al regimiento de Granaderos a Caballo, fundado por San Martín, según un decreto presidencial publicado el martes.
La decisión provocó la renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez, y una solicitud de cautelar a la justicia por parte de los herederos del sable.
El gobierno tiene prevista una ceremonia de entrega el sábado próximo en la ciudad de San Lorenzo, donde el Libertador ganó una decisiva batalla por la independencia de la corona española en 1813.
La reacción de los herederos amenaza con empañar la celebración, que contempla el traslado del sable en helicóptero desde el museo en Buenos Aires a San Lorenzo y luego su regreso, para su destino final en el regimiento del barrio capitalino de Palermo.
El sable corvo, de fabricación inglesa, perteneció a San Martín a lo largo de las campañas libertadoras que comandó en Argentina, Chile y Perú y luego donado por los herederos al Estado para que sea exhibido en el Museo Histórico Nacional.
“Cualquier modificación respecto del destino del sable corvo (...) violaría el cargo asignado como condición en la donación”, arguyeron en la presentación ante la justicia.
Los herederos alegaron además que el traslado implica un daño irreparable al modificar el régimen de exhibición pública y violar las condiciones de la donación.
Empuñado en ébano, de 95 centímetros de largo y sin ninguna ornamentación, el sable fue adquirido por San Martín en un viaje a Gran Bretaña.
Muerto en el exilio en Francia en 1850, San Martín lo legó por testamento a otro luchador por la independencia, Juan Manuel de Rosas, quien a su vez lo dejó a su yerno Juan Nepumoceno Terrero.
Los herederos lo donaron luego al Estado a condición de que fuera depositado en el Museo Histórico Nacional, donde fue robado en dos ocasiones en los años 1960 antes de ser trasladado en 1967 al regimiento de Granaderos por parte del gobierno militar. En 2015 fue restituido al museo por decreto presidencial.
El debate sobre el destino de reliquias de los próceres no es nuevo en Latinoamérica. En Venezuela, el fallecido presidente Hugo Chávez ordenó en 2010 la exhumación de los restos de Simón Bolívar para investigar las causas de su muerte, una decisión que generó controversia.