AFP. 3 septiembre
El líder del Partido Moderado, Ulf Kristersson (derecha), y el ex primer ministro Carl Bildt, visitaron a Anita Torsleff en Estocolmo, el viernes 1.° de setiembre del 2018. Ellos hacían campaña puerta a puerta.
El líder del Partido Moderado, Ulf Kristersson (derecha), y el ex primer ministro Carl Bildt, visitaron a Anita Torsleff en Estocolmo, el viernes 1.° de setiembre del 2018. Ellos hacían campaña puerta a puerta.

Estocolmo. Los sondeos anticipan un gran avance de la extrema derecha antiinmigración en las elecciones legislativas del 9 de setiembre en Suecia, en detrimento de los partidos tradicionales, amenazados por un voto de castigo.

Los socialdemócratas seguirán siendo probablemente el primer partido del país si, junto con los otros dos partidos de izquierdas (excomunistas y ecologistas), superan a la alianza de derechas.

Pero el Partido Socialdemócrata, que ha dominado la vida política sueca en las últimas décadas, podría obtener su peor resultado en más de un siglo, por delante del Partido Moderado (conservadores) o la formación ultraderechistas Demócratas de Suecia (SD).

Según un sondeo del instituto Skop publicado el domingo, los socialdemócratas lograrán un 23,8% de los votos, superando al SD (20%) y a los conservadores (17%). Otras encuestas sitúan a la formación antiinmigración en tercer lugar.

Con el 40,6% de los sufragios, la izquierda superaría a la derecha por cuatro puntos.

¿Qué ha pasado en ese reino luterano ávido de igualdad y de consenso para que un partido surgido del movimiento neonazi “imponga su agenda”, según las palabras del politólogo Ulf Bjereld?

La Suecia del 2018 sigue ofreciendo imágenes habituales con su gran cantidad de cochecitos de bebé empujados por padres jóvenes, sus ciclistas y sus omnipresentes banderas amarillas y azules en los balcones y en las vitrinas de las tiendas.

Tono de la campaña

Pero los carteles de la campaña reflejan un cambio de tono en el debate público con lemas como "No a la llamada a la oración", "Hablar sueco para ser sueco, ¿acaso no es evidente?" o "¿Odiarse o hablarse?".

Sea cual sea el resultado, se necesitarán intensas negociaciones para lograr una coalición de gobierno que será probablemente minoritaria y deberá buscar respaldo en el Parlamento.

Los Demócratas de Suecia pretenden aprovechar la situación, aunque no tienen ninguna posibilidad de entrar en un gobierno mientras resistan los partidos tradicionales.

“Vamos a hacer valer nuestras condiciones y resaltar nuestras posturas sobre (...) la política de inmigración, la lucha contra la criminalidad, la salud”, expresó Jimmie Åkesson, líder del partido ultraderechista, en una entrevista para la AFP.

Su partido atrae tanto a los electores conservadores como a los socialdemócratas y afiliados a la poderosa confederación sindical LO.

Empleados con sueldos bajos, jubilados y personas que votan por primera vez reprochan al primer ministro, Stefan Löfven, el haber hipotecado su bienestar al abrir las fronteras a los solicitantes de asilo, considerados “como una amenaza económica y cultural”, indicó el sociólogo Jens Rydgren.

Afiches del líder del Partido Liberal sueco, Jan Bjoerklund, desplegados en Estocolmo, el sábado 1.° de setiembre del 2018.
Afiches del líder del Partido Liberal sueco, Jan Bjoerklund, desplegados en Estocolmo, el sábado 1.° de setiembre del 2018.

Suecia, un país de 10 millones de habitantes, ha recibido a 400.000 demandantes de asilo desde el 2012, primero bajo el gobierno de centroderecha de Fredrik Reinfeldt, y luego con el ejecutivo de centroizquierda de Löfven.

Seducidos por la ultraderecha

Lejos de las ciudades, focos de crecimiento e innovación, cada vez más electores se dejan seducir por el discurso nacionalista de los Demócratas de Suecia que desean sacar al país de la Unión Europea, un svexit.

“Pertenecen a menudo a los sectores del transporte y la construcción que emplean a numerosos trabajadores europeos desplazados a los que pagan el salario mínimo del sector”, explicó el sociólogo Anders Kjellberg. “Pero ese sueldo es bastante inferior a los sueldos fijados en los convenios colectivos”.

Hasta un tercio de los afiliados a la confederación LO se plantean votar por la extrema derecha, indican varias encuestas.

Tras ocho años de políticas liberales, Stefan Löfven se presentó en el 2014 como un hombre de consenso, capaz de conciliar, según los cánones de la socialdemócrata sueca, la competitividad y la justicia social.

Un afiche en una calle de Estocolmo llamaba a votar por Ulf Kristersson, líder del Partido Moderado.
Un afiche en una calle de Estocolmo llamaba a votar por Ulf Kristersson, líder del Partido Moderado.

Cuatro años después, el primer ministro presenta un balance con luces y sombras. Aunque el desempleo está en su nivel más bajo en los últimos 10 años y el crecimiento es fuerte, el sistema de salud se deteriora, las desigualdades sociales crecen y la segregación aumenta en los suburbios donde los ajustes de cuenta entre bandas rivales dejaron 40 muertos el año pasado.

“El centro del poder se ha desplazado, por culpa de la UE, la globalización y la digitalización, y los socialdemócratas ya no pueden cumplir con sus promesas”, aseguró el prestigioso diario liberal Dagens Nyheter.

El principal rival de Löfven en las elecciones será seguramente el dirigente conservador Ulf Kristersson.