AFP. 17 octubre, 2018
La primera ministra británica, Theresa May, conversó con la prensa a su arribo -este miércoles 17 de octubre del 2018- a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas.
La primera ministra británica, Theresa May, conversó con la prensa a su arribo -este miércoles 17 de octubre del 2018- a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas.

Bruselas. La primera ministra británica, Theresa May, aseguró este miércoles que “llegó el momento” de lograr un acuerdo de divorcio con la Unión Europea, a su llegada a una cumbre en Bruselas sobre una negociación en punto muerto por la cuestión irlandesa.

“Trabajando de manera intensa y estrecha, podemos alcanzar este acuerdo (...) Llegó el momento de hacerlo”, manifestó May, quien expresó su intención de subrayar ante sus 27 pares europeos los “buenos progresos” de las últimas semanas en una apremiante negociación.

Reino Unido se marcha el 29 de marzo del 2019 y la UE había fijado en vano la cumbre de esta semana como el momento “de la verdad” para constatar los progresos suficientes de cara a un acuerdo, que la Eurocámara y el Parlamento británico puedan ratificar a tiempo.

Sin embargo, el negociador europeo para el brexit, el francés Michel Barnier, aseguró que todavía necesitan “tiempo, mucho más tiempo” para alcanzar un acuerdo “adecuado para todos y para todos los problemas, incluida la isla de Irlanda”.

El presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, aseguró que Theresa May no presentó “nada sustancialmente nuevo” en su discurso ante sus pares europeos sobre el estado de la negociación para la salida del Reino Unido del bloque regional.

“No hubo nada sustancialmente nuevo en el contenido, pero percibo una voluntad política de avanzar”, dijo en rueda de prensa Tajani, quien escuchó el discurso de May.

Los mandatarios europeos, sin su par británica, pasaron al debate sobre la negociación durante una cena de trabajo en donde escucharían un informe de Barnier sobre el estado de las discusiones.

El martes, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, había urgido a la premier, quien enfrenta una presión interna del ala euroescéptica de su Partido Conservador, a presentar nuevas “propuestas concretas” y a mostrar creatividad para desbloquear la negociación.

“May debe decirnos lo que puede ser aceptado vistos los equilibrios políticos”, aseguró –por su parte– el presidente francés, Emmanuel Macron, para quien la UE y Reino Unido no están “tan lejos” de un acuerdo final sobre el brexit.

Ambas partes quieren alejar la idea de un brexit sin acuerdo, que podría tener un impacto negativo en sus economías según el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, tanto Londres como Bruselas se preparan para este escenario.

Los británicos deben poner fin a más de cuatro décadas de pertenencia al proyecto europeo en marzo. Para entonces, ambas partes deben finalizar el acuerdo de divorcio, otro relativo al período de transición y una declaración política, jurídicamente no vinculante, sobre la futura relación.

La cuestión de Irlanda

La cuestión de cómo evitar la reintroducción de una frontera clásica entre la provincia británica de Irlanda del Norte y su vecina Irlanda, preservando a su vez el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998, sigue siendo el principal escollo en la negociación del divorcio.

Ambas partes acordaron en diciembre que, a falta de una mejor solución, Irlanda del Norte continuaría en la unión aduanera y en el mercado único europeo para mantener la fluidez en la frontera entre ambos territorios, un backstop que Londres rechaza ahora.

Para el Gobierno británico, este escenario comprometería su integridad territorial, al crear una barrera administrativa entre su provincia norirlandesa y el resto del país. La solución final podría estar en la futura relación comercial.

Mientras tanto, las propuestas de Londres, como la de crear un "arreglo aduanero temporal", no logran convencer a la UE, que ve en ellas un intento de obtener un "acceso a la carta" a su espacio económico, algo que podría romper su mercado único.

La solución al actual bloqueo podría pasar por prolongar de un año el período de transición acordado con Reino Unido a contar desde el divorcio en marzo, hasta el 31 de diciembre de 2021, una idea que planea como una opción para lograr una solución definitiva para Irlanda y para cerrar la futura relación comercial.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, defendió una extensión, para dar tiempo a negociar y ratificar un nuevo acuerdo con Reino Unido "que cubra todo, desde la economía hasta el comercio y la seguridad", aunque precisó que la prolongación "no puede ser una alternativa al 'backstop' para Irlanda".

Fuentes diplomáticas europeas precisaron que prolongar el período de transición no está formalmente "sobre la mesa" de los negociadores y, una de ellas, aseguró que podría "suponer un problema político" para Londres, ya que debería respetar durante más tiempo algunas reglas europeas sin tener derecho de decisión.

En este contexto, los europeos aceleran así sus preparativos para enfrentar las consecuencias de un Brexit sin acuerdo. Bruselas ya reservó un fin de semana de noviembre para celebrar una cumbre extraordinaria y llegar a un acuerdo en el tiempo de descuento.

La decisión sobre si convocan esta reunión deberían tomarla este miércoles los dirigentes europeos, aunque para ello quieren progresos sustanciales.

Respecto a Gibraltar, un territorio británico cuya soberanía reclama su vecina España, el protocolo previsto en el acuerdo de divorcio estaría ya terminado, aunque "nada está cerrado hasta que todo esté cerrado", según una fuente diplomática.

España, que puede vetar la aplicación de los acuerdos sobre el brexit a este territorio, negocia todavía en paralelo otras cuestiones como su política fiscal y medioambiental, así como la gestión del aeropuerto gibraltareño.